Opinión | Sol y sombra

Batalla en varios frentes

Puigdemont.

Puigdemont. / EL PERIÓDICO

El Partido Popular parece estar dispuesto a librar la batalla de la Amnistía en varios frentes. Eso significa que la puede perder en más de uno, pero no queda otra que resistir frente a una ley que actúa contra pilares esenciales del Estado de derecho y ajena a cualquier interés general de los españoles, salvo el sectario y el particular de algunos. De hecho, antes de que llegue al Congreso, donde existe una mayoría reforzada por los amnistiados, la batalla ya se ha entablado en las calles, con movilizaciones populares, y en Europa, donde existe una íntima esperanza de que sea tumbada por la directiva comunitaria de anticorrupción, como ya sucedió en Rumanía. Este Gobierno ha ido, poco a poco, o deprisa, según se mire, situando a España al lado de las viejas exrepúblicas del Este en cuanto a la justicia, que cuenta con serios enemigos en los gobiernos de Polonia y Hungría. Este deslizamiento se ha producido por conveniencia partidista del propio PSOE y de los que han cometido los delitos. Ya no es que con la Ley se pretende dinamitar la credibilidad de los magistrados, es que no hay mayor corrupción que pactar el alcance de una medida de gracia con los propios delincuentes.

Aunque no es solo la deriva de las urnas la que ha hecho deslizarse peligrosamente a los socialistas españoles y a sus socios de la izquierda populista, ya perfectamente integrados en los códigos bolivarianos de la política más bananera. Es también la percepción errada de la diplomacia como ha demostrado últimamente Pedro Sánchez, en su infinita arrogancia, pretendiendo dar lecciones en casa ajena de cómo debe actuar en circunstancias especialmente desesperadas un país preso de la angustia y que sufrió en un solo el día el doble de víctimas a manos del terrorismo que España durante todos los años de violencia etarra. No sé si es el más indicado para dar lecciones alguien que no deja de despertar recelo allá donde se mueve.