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El Periódico Extremadura

ÉXITO FORMATIVO

Gitana y titulada en ESO, en Plasencia

Alba Vargas Pardo se ha convertido, con 16 años, en la primera mujer de su etnia que titula en el IES Sierra de Santa Bárbara. Dice que fue una «meta» que se propuso y espera servir de ejemplo porque «merece la pena»

Alba Vargas Pardo, mujer gitana titulada en ESO, ante el IES Sierra de Santa Bárbara de Plasencia. TONI GUDIEL

Con 16 años, Alba Vargas Pardo ya ha hecho historia. Entre su pueblo, porque no hay muchos gitanos que se hayan sacado el título de la Educación Secundaria Obligatoria y menos mujeres, pero también en el IES Sierra de Santa Bárbara, donde se ha convertido en la primera mujer gitana en lograrlo. Ella misma indica que es «la segunda» en Plasencia y asegura que supone «un orgullo porque pocos gitanos lo han conseguido».

El pasado lunes 27 se puso su banda de graduada. Estaba «nerviosa y emocionada», sobre todo por la despedida de los compañeros con los que ha compartido estos años de estudio.

Pero ella explica que se puso «una meta. Todo requiere esfuerzo y dedicación, pero yo cuando empiezo una cosa me gusta terminarla y, hasta que no lo consigo, no paro».

Afirma que siempre ha sido «una chica muy aplicada. Estudiar siempre me ha gustado» y eso a pesar de que sus dos hermanos mayores, chico y chica, no han estudiado, «ha salido de mí». Comenzó en el colegio San Miguel Arcángel, donde reconoce que «no sacaba tan buenas nota, pero en el instituto me apliqué más en estudiar».

De hecho, su tutora, María Paz León, destaca que «ha acabado el curso con una mención especial, ha sido la mejor alumna de la clase, por su actitud y esfuerzo, ella tenía claro que tenía que sacarlo».

Presiones externas

Pero no ha sido un camino de rosas. Alba afirma que su familia la ha apoyado. «Claro, yo me metía en mi habitación a estudiar y a mí nadie me molestaba, si no hubiera sido por ellos, no lo habría conseguido».

Sin embargo, su tutora explica que, a mitad de este último curso, «su padre le pidió que se echara novio y se casara porque, a su edad, la mayoría de las mujeres gitanas ya lo están. La vimos peor y estuvimos muy pendientes de ella». Porque también «sus amigas la llamaban para que saliera a la calle con ella. La verdad es que ha tenido mucha fuerza de voluntad y los profesores y el departamento de Orientación hemos tenido que hacer una labor de coaching, incitarla a que no lo dejara, a que no tirara la toalla y acabara el curso y se sacara el título. Hemos estado muy pendientes de ella y se ha dejado guiar».

María Paz la define como una joven «muy trabajadora, ha sido constante en todas las materias» y explica que también a través del proyecto de igualdad del centro han trabajado con ella. «Yo le decía que tenía que preocuparse por ella misma».

"Lo que un hombre puede hacer también lo puede hacer una mujer, tenemos la misma capacidad"

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Y Alba lo hizo y además cree en la igualdad. «Lo que un hombre puede hacer también lo puede hacer una mujer, tenemos la misma capacidad». Por eso, se considera un ejemplo a seguir para otras mujeres gitanas y defiende el estudio. «Estudiar es muy necesario porque, aparte de tener tu graduado, tienes cultura y aprendes mucho, merece la pena y, con poco que te apliques, los profesores te apoyan mucho, tiran de ti».

Ahora, lo que Alba quiere es trabajar, aunque no descarta volver a estudiar «más adelante, aunque aún no tengo claro qué, creo que tienes que estudiar algo que te guste para que lo hagas con más interés».

De momento, espera poder trabajar de promotora de la asociación gitana y, sea o no aquí, María Paz subraya: «Me gustaría que tirara para adelante. No nos vamos a olvidar de ella».

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