El covid sigue estando muy presente en nuestras vidas. Recientemente, un brote incontrolable de casos de coronavirus en China desató el pánico en muchas partes del mundo y es que, las personas todavía tienen miedo a contagiarse. Las vacunas han ayudado a disminuir los síntomas en caso de contagio, sin embargo, siempre hay riesgo de sufrirlos.

Lo peor es que el virus puede producir síntomas más raros que los comunes e incluso, hacer que perduren en el tiempo. Es el caso de las personas que tardan en recuperar el olfato cuando lo pierden al pillar el covid. La anosmia, como se conoce este hecho, está todavía bajo investigación científica.

¿Por qué no vuelve?

Una nueva investigación publicada en Science Translational Medicine, esclarece algunas dudas. El equipo de la Universidad de Duke, junto con científicos de Harvard y de la Universidad de California - San Diego, analizó muestras epiteliales olfatorias recogidas de 24 biopsias, entre ellas había muestras de nueve pacientes con pérdida persistente de olfato.

Según Bradley Goldstein, autor principal del estudio, “los resultados son sorprendentes. Casi parece una especie de proceso autoinmune en la nariz”. El equipo científico cree que las neuronas parecen mantener cierta capacidad de posible reparación incluso después de la infección y quedar comprometido el sistema inmune.

“Tenemos la esperanza de que la modulación de la respuesta inmunitaria anormal o de los procesos de reparación en la nariz de estos pacientes pueda ayudar a restablecer, al menos en parte, el sentido del olfato”, afirma.

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Entre las teorías que explicarían una pérdida persistente del olfato, destacan las siguientes:

  • El daño celular generalizado inicial grave podría abrumar la capacidad de las células madre basales para reconstituir el epitelio olfativo, “pero nuestras muestras sugieren que muchas áreas de la hendidura olfativa humana albergan epitelio olfativo intacto compuesto por neuronas sensoriales olfativas, células sustentaculares y células basales.
  • La infección viral persistente también podría provocar un daño continuo, “pero no encontramos evidencia de infección activa por SARS-CoV-2 en nuestras muestras”.
  • Otra posibilidad es que la anosmia sea la consecuencia de una inflamación continua grave de la mucosa, “pero nuestros pacientes no exhibieron hallazgos inflamatorios clínicos de edema local, poliposis o infección, y las firmas moleculares identificadas en el epitelio olfativo no fueron consistentes con respuestas inflamatorias amplias”.
  • Hay poca evidencia de infección por SARS-CoV-2 de neuronas en humanos y, al menos, “algunos de los cambios de imagen observados en el bulbo o la corteza olfatoria podría reflejar una entrada periférica reducida debido al daño del epitelio olfativo (el sitio claro de la infección viral) o la difusión de intermediarios inflamatorios a través de la lámina cribosa”.