La Fundación Mundial de la Felicidad persigue el objetivo de la ONU, #Tenbillionhappyby2050, ¿cómo se consigue que diez billones de personas sean felices?

Se puede conseguir impactando en muchas personas, y cada persona a lo largo de su vida tiene la capacidad de llegar a otras 400 personas. Si conseguimos que 25 millones de personas en el mundo hagan eso alcanzaremos la cifra de los diez billones.

El happytalismo es un movimiento cuyo centro es la felicidad; al igual que el del capitalismo es la economía, el nuestro es la felicidad y las personas. Para eso hay dos pilares: uno individual y otro colectivo. El individual se apoya en la psicología positiva y el mindfulness; y la parte colectiva se apoya en el GNH (Gross National Happiness), el Índice Felicidad Nacional Bruta de Bután, país de referencia en la felicidad. Los criterios para medirla no atienden solo a la economía sino también a la educación, sanidad o uso del tiempo. Nosotros de vez en cuanto viajamos allí para aprender más sobre su estilo de vida y promover políticas públicas que mejoren los niveles de felicidad en España.

Tienen una delegación en España, ¿cómo se estructura?

La delegación española de la fundación se organiza con el sistema tradicional de las fundaciones, a través de un patronato. Este patronato se compuso originalmente por doce personas y ahora estamos sumando empresas, instituciones o administraciones públicas. El objetivo de esta ampliación es hacer la fundación muy diversa, que llegue a todos los sectores y, por otra parte, que sea sostenible, gracias al apoyo económico que puedan dar todas esas entidades.

Acogen a un amplio grupo de líderes que actúan como patronos, ¿cuál sería su perfil y cometido?

Son personas o instituciones especialistas en todas las temáticas que abordamos en la fundación y en el festival. Estas serían principalmente: la educación; la salud 360º, aunque centrándonos en la salud mental; y el liderazgo, tanto en la empresa como en las administraciones públicas. Buscamos patronos que abarquen el mayor número de aspectos porque nosotros, al fin y al cabo, somos un altavoz. Queremos dar voz a instituciones y personas alineadas con la visión de la fundación, que no es otra que hacer un mundo libre, consciente y feliz.

Las actuaciones se centran en dos grupos de trabajo, action tank y think tank, ¿cuál sería su labor?

Think tank, como su nombre indica, es un laboratorio de ideas para pensar y poder desarrollar nuevas iniciativas, reflexiones, estudios o encuestas. También está en este aspecto la parte más académica, con la cátedra en la Universidad de Zaragoza para realizar doctorados. Action tank es para bajar a la acción y materializar esas ideas. Se centra en realizar acciones como implementar un certificado especial para Ciudades de Felicidad.

Del 17 al 20 de marzo Zaragoza acoge el Festival Mundial de la Felicidad ¿en qué consiste este encuentro?

Es un foro muy diverso, que probablemente sea el más grande del mundo. Es muy policéntrico, ya que contamos con más de 80 ágoras por todo el mundo, ciudades que nos acompañan y participan en el mismo y en la agenda. En el encuentro abordamos temáticas de gran variedad como tecnologías, desarrollo personal, impacto social, planeta, sostenibilidad o música, entre otros, con grandes expertos. Se crea un lugar muy especial donde muchas personas tienen la oportunidad de interactuar con otras porque al ser un festival no solo hay charlas y ponencias, hay muchas actividades.

¿Cuál es el objetivo del festival?

El objetivo se enmarca dentro de la misión de la fundación, intentar hacer un mundo donde las personas sean más felices, buscar siempre la visión optimista de las cosas y trasladar ese mensaje. En ese sentido, damos cobertura no solo a los expertos sino también a la ciudadanía, porque la felicidad tiene que ser accesible a todas las personas, porque es un derecho fundamental.

¿Con qué expertos cuentan?

Empezamos muy fuerte el día 17 con la presentación del libro Happytalismo por parte del presidente de la fundación, Luis Gallardo, y con el coautor del libro, Javier García Campayo, el reputado psiquiatra zaragozano especializado en mindfullness. También participarán varios patronos como Teresa Viejo, escritora, periodista y embajadora de Unicef, que presentará su nuevo libro sobre la curiosidad, un aspecto muy relacionado con la felicidad. Participará asimismo Paloma Fuentes, también patrona de la fundación, que fue la primera gerente de la felicidad en España. Buscamos ese punto de vista empresarial para que las entidades que acudan vean que tienen un hueco en la fundación y todas las ventajas que supone participar en ella.

Además de las conferencias, los asistentes podrán disfrutar de otras muchas experiencias.

Exacto, es un festival, no un congreso, no solo hay charlas y ponencias. Desde la fundación nos gusta interactuar con el público por medio de iniciativas como talleres, mesas redondas, el concierto en Las Armas, la cena de gala el día de la inauguración... hay actividades físicas y deportivas en la Aljafería también. El día 20 de marzo, que es el Día Mundial de la Felicidad, la ciudad de Zaragoza se iluminará en diferentes puntos de color naranja para celebrarlo.

¿Destacaría algo en concreto dentro del amplio programa?

El domingo 19 de marzo es un día muy importante y diferente dentro del festival porque nos vamos a la Aljafería. Es una jornada dedicada a una serie de actividades para el cuerpo, la mente y el alma y sobre todo, para compartir, ya sea con la familia o con los amigos. En este día se tiene la oportunidad de aplicar lo aprendido en todas esas charlas y conferencias. Son actividades físicas que nos ayudarán a entender todo mucho mejor y cerrar el círculo. Entre las actividades se encuentran clases de zumba, mindfullness, una visita guiada al propio palacio, un taller del silencio a cargo de la ágora de Sevilla o una visita al Pabellón Puente, entre otras. Es un día gratuito, puede venir quien quiera con sus hijos, sus padres, sus abuelos e incluso con las mascotas. Estamos abiertos a todo el mundo y pensamos que va a ser un día muy bonito con el que la gente se va a ir muy feliz y con una sensación de paz que también es muy importante.

Zaragoza es la sede por segunda vez, ¿por qué escogieron la capital aragonesa?

Por varios motivos, uno de ellos es la especial relación que tenemos con la Universidad de Zaragoza y sus dos patronos, Javier García Campayo y Yolanda López del Hoyo, un equipo muy potente de psiquiatras y psicólogos. Además Zaragoza sirve como punto de referencia en España para medir muchas cosas. Por otro lado, es muy importante su gente, muy amable y cariñosa. Son muchas las razones que han hecho de Zaragoza la capital mundial de la felicidad de habla hispana.

¿Considera que Zaragoza es una Ciudad Feliz?

Yo creo que sí, es una ciudad en la que me siento muy querido y muy acogido cuando vengo y un lugar que cumple todas las características para ser feliz: está muy bien comunicada y se llega rápido a todos los sitios, la movilidad es muy importante en este sentido. Además, su gente, por supuesto, siempre con un ánimo festivo y que recibe al extranjero con los brazos abiertos. 

¿Un consejo rápido para intentar estar más cerca de la felicidad?

Algo que es tremendamente básico pero que solemos pasar por alto. Valorar las cosas pequeñas de cada día, creo que esa es la clave de la felicidad.