Luis Reina, el día que ha cumplido 65 años, Luis Reina, el día que ha cumplido 65 años, decidió reaparecer de forma excepcional, se decía en los carteles. El hermoso coso de La Piedad le esperaba lleno y fue de gala la ovación que le acompañó en un paseíllo que será recordado. Expectación máxima, público entregado y triunfo para un torero que ha sido maestro por partida doble: por su paso por los ruedos y por la obra tan importante que continúa llevando a cabo en la Escuela Taurina de Badajoz. Y junto a él, dos grandes toreros que dieron una tarde de toros.

Reunido, agradable por delante y galopón de salida el primero. Rebrincado en las verónicas de recibo de Luis Reina, decidido con el toro. Un puyazo en buen sitio, apretaba y bueno el quite a la verónica de Reina, había quedado suave el animal y metía bien la cara.

Inicio de faena por alto y trincherilla de mucho sabor. En redondo, series con la diestra, cortitas, llevándolo bien, con temple, gustándose. Una al natural, no era el izquierdo el pitón del toro. Faena medida, tuvo que descabellar. Dos orejas.

Jabonero el segundo de Luis Reina, con fijeza de salida, tomó bien el capote que le echaba el torero, lances a la verónica mecidos, rematados con una serpentina. Quite por chicuelinas ajustadas.

Un toro con acusada querencia a tablas y a chiqueros, deslucido en la muleta, pendiente del torero, con medias arrancadas. Valiente y decidido Reina, muy por encima de un burel desclasado al que consintió y se pasó cerca. Pinchazo y estocada muy bien cobrada. Clamorosa fue la postrera vuelta al rueda, con una segunda de despedida.

Alegre de salida el primero de Alejandro Talavante, recibo variado, alternaba la verónica con la chicuelina. Un puyacito. Gaoneras ajustadas en el quite, querencia a los tableros.

Mandón Talavante en el comienzo de faena, se acostaba el animal por el pitón izquierdo. En redondo, dócil el juanpedro pero justo de raza, iba y venía con un final deslucido del muletazo. Mal con la espada, fue ovacionado.

Astifino el quinto al que recibió Talavante con delantales. Era un toro justo de fuerzas y la clarividencia del torero fue llevarlo a media altura para hacerle ir a más. Al natural, fue la faena del de Badajoz un faenón por lo despacio que llevaba al toro de Juan Pedro. Recordaba Talavante aquel natural eterno de su primera Puerta del Príncipe. Dos orejas y rabo a esa obra inmaculada.

Bonito el castaño que hizo tercero, con celo en los lances de recibo de Emilio de Justo. Un puyazo medido y con buen tranco en banderillas.

De Justo dio inicio a su faena por abajo, rodilla genuflexa, muletazos poderosos, a tono con un toro que transmitía, humillaba, se desplazaba y repetía. Tandas de mucho contenido por ambos pitones, ligadas, llevándo al toro muy tapado, cargaba la suerte y componía la figura con regusto el torero. Bellos ayudados por alto para terminar, cimbreando la cintura. Dos orejas.

Más toro el sexto, largo. Verónicas del diestro de Torrejoncillo de buen estilo y gracioso galleo por chicuelinas para llevar al burel al caballo. Faena bien planteada, sometiendo primero al noble animal con suaves muletazos de rodilla genuflexa. Siguió en redondo, series muy ligadas, de mano.