Natural de Valencia de Alcántara, cuenta con amplio prestigio a nivel nacional e internacional. Doctor ‘cum laude’ en Derecho por la Universitat de València con Mención Internacional y Premio Nacional a la Excelencia Académica, tiene libros publicados y estudios en revistas científicas.

Gabriel Moreno participando en un debate reciente sobre derecho. CEDIDA

Con poco más de 30 años tiene una trayectoria muy dilatada. ¿Cómo se consigue esto?

La respuesta típica suele ser que con tesón, esfuerzo y constancia. Y desde luego creo que ha habido un poco de cada uno de ellos, pero también mucho cariño por parte de quienes me rodean y un apoyo único y decidido de mi familia y amigos. El estudio y la investigación en Ciencias Sociales a veces es un trabajo muy solitario, y sin la compañía y comprensión de los demás se haría imposible. Creo humildemente que la fórmula de todo éxito es una combinación de trabajo, amistad y, sobre todo, sosiego.

Además, tiene un buen puñado de premios. ¿Hay algún secreto para destacar en ese sentido?

Vivimos en tiempos atropellados y líquidos, de excesivo cambio, de prisas continuas… Quien sea capaz de parar un poco, reflexionar, disfrutar del silencio, del estudio o de la lectura, tiene ya recorrida la mitad del camino de cualquier viaje u objetivo vital que se proponga.

¿Cuál es la experiencia profesional que más le ha aportado?

Mi primer trabajo fue como lector y revisor de manuscritos en una pequeña editorial de Madrid. En él aprendí la importancia de la concentración y de disfrutar de la materia prima con la que uno trabaja. Como profesor de Universidad, y lo digo sin aspavientos, lo que más disfruto, lo que más me aporta y lo que consigue que cada día me levante con ánimo, son las clases que imparto y los debates, la discusión y el intercambio que se produce en el aula con los estudiantes. 

Además, tiene un amplio bagaje internacional. ¿Cree que eso ha enriquecido su trayectoria?

Por supuesto. De Inglaterra y Alemania he aprendido que se puede vivir en países muy educados y laboriosos, pero sumamente aburridos. De México y Brasil, la energía y la vitalidad que desprende el día a día y el compromiso de quienes trabajan por mejorar lo que les rodea, también desde el Derecho. De Portugal, mi segunda patria, aprendo constantemente e intento hacer mío el que podría ser el lema del país vecino: tomémonos la vida con tranquilidad y sin alterarnos, que son cuatro días.

Usted es profesor de Derecho en la UNEX. ¿Ve a los actuales estudiantes con un gran futuro en la abogacía?

Hay algo en lo que últimamente hago mucho hincapié en el aula. El cambio generacional que tenemos enfrente les va a permitir aprovechar unos horizontes de futuro muy amplios, ya que tanto en la administración pública como en el propio ejercicio particular del Derecho se va a producir, se está produciendo ya, un relevo sin precedentes. Los estudiantes de la Universidad de Extremadura, y en concreto y por lo que a mí respecta, de la Facultad de Derecho, deben saber que si obtienen unos buenos resultados en la carrera, si son inquietos y se esfuerzan, tienen un sinfín de posibilidades para su futuro y para contribuir también al futuro de nuestra región.

Dicen que los jóvenes de hoy son la «generación frágil». ¿Está de acuerdo? ¿Les ve preparados para estudiar derecho?

Todas las generaciones precedentes vienen quejándose de las siguientes desde que Sócrates era un adolescente. Si hay algo del eterno retorno en la historia de la Humanidad eso es, desde luego, la queja que los mayores siempre vierten sobre los más jóvenes. No obstante, sí es cierto que en los últimos años hemos detectado en la Universidad una determinada propensión a no soportar o a no aceptar lo negativo, como las malas notas o algunos hechos más personales, que puede deberse a una excesiva relajación en la educación en general, incluida la familiar, o a la reducción del nivel académico en colegios, institutos y, sí, también en la propia Universidad.

Cada día encontramos a muchas personas que hablan sobre leyes y derecho sin tener demasiadas nociones. ¿Le parece peligroso la exposición de estas personas en un entorno público? 

Creo que es uno de los fenómenos que más contamina el debate público y que más favorece el clima actual de crispación y polarización. No puede ser que desde las tribunas públicas, políticas o mediáticas, se hable constantemente y con ínfulas de certeza de cuestiones jurídicas sobre las que el emisor no tiene absolutamente ni idea. Un ejercicio que a veces realizamos en clase es el de buscar en noticias o en manifestaciones públicas contenidos jurídicamente incorrectos y creo que es la práctica más fácil que pueda enviarse a los alumnos.

¿Nos puede mencionar a algún perfil que usted considere voz autorizada para opinar sobre derecho constitucional?

Dentro de poco, en Cáceres, celebraremos el Congreso anual de la Asociación de Constitucionalistas de España y acudirán a la ciudad extremeña cientos de profesores que son especialistas en sus respectivos ámbitos de conocimiento. El nivel de nuestra disciplina creo que es alto y que contiene, además, puntos de vista y perspectivas distintas y plurales que enriquecen mucho el debate y el propio desarrollo del derecho constitucional español.