+
Accede a tu cuenta

 

O accede con tus datos de Usuario de El Periódico Extremadura:

Recordarme

Puedes recuperar tu contraseña o registrarte

 
 
   
 
 

la comunidad del número 29 ha implantado un sistema de calefacción único en extremadura

Vecinos de Virgen de Guadalupe, en Cáceres, pioneros en ahorro energético

Son la única entidad extremeña que ha solicitado una ayuda del IDAE. A la caldera de biomasa, se suma un sistema inteligente de funcionamiento

 

Francisco Javier Sánchez manipula la caldera del nº 29 de esta avenida. - FRANCIS VILLEGAS

CARMEN HERNÁNDEZ MANCHA
16/04/2018

Los 32 vecinos del número 29 de la avenida Virgen de Guadalupe son la primera comunidad de toda la región en adoptar un sistema innovador de calefacción y agua caliente sanitaria pionero en Extremadura. Hasta el año pasado, tenían una caldera de gasoil, pero decidieron dar el paso a una tecnología más económica y, de paso, más ecológica. El presidente de la comunidad de vecinos, Francisco Javier Sánchez, reconoce que las posibilidades de minimizar costes fueron determinantes para el cambio, «algunos propietarios tienen más motivaciones ecológicas que otros, pero se tiene que producir un ahorro» para que la gente se decida.

El sistema por el que apostaron está basado en un caldera de biomasa de tecnología austríaca que se alimenta con pellets. A los medidores de calor y termostatos propios de las calefacciones más modernas, han implementado el sistema con un software llamado ‘Automation Server’, que controla y regula la instalación, creado por la multinacional Schenider Electric. El programa monitoriza la instalación según las necesidades individuales de cada vivienda y la temperatura exterior de la calle y todo se gestiona desde un dispositivo conectado a internet, ya sea un ordenador personal, una tablet o un ‘smartphone’. «El control lo hace la máquina y tiene acceso la empresa», que les ha instalado este sistema, «y la comunidad de vecinos», explica Francisco Javier Sánchez.

HASTA UN 40% / La compañía les ha asegurado que ahorrarán un 40 por ciento en costes, «esa es la teoría, esperamos que se vea», afirma Sánchez, pero hasta el final de la temporada de frío no terminarán de echar todas las cuentas, aunque calcula que sólo en pellets, con respecto al gasoil, ya han ahorrado entre un 25 y un 30 por ciento.

La única pega que pone el presidente de la asociación de vecinos es que nada del nuevo sistema es extremeño; aunque lo intentaron, no encontraron ninguna empresa de la región que pudiera darles este servicio.

La compañía que ha realizado la instalación es Aprosol, cuyo director, Iñaki Íñiguez, incide en el ahorro energético que supone el nuevo sistema y en los beneficios ambientales, que cifra en «una reducción de emisiones a la atmosfera de CO2 superior a 110 toneladas», y añade, «esto equivale a más de 10 hectáreas de bosque». Íñiguez reconoce que las calderas de biomasa «necesitan espacio para el almacenamiento» de los pellets, pero en el caso de Virgen de Guadalupe, «se ha usado el anterior espacio del gasoil».

Francisco Javier Sánchez apunta que la comunidad de vecinos hizo un trabajo de investigación amplio antes de decidirse por el cambio de sistema, «recopilamos primero mucha información» y pusieron el enfoque en las prácticas que se llevan a cabo en otros países europeos, más familiarizados con el ahorro energético y los sistemas de calefacción.

Según Sánchez, consultaron con la Agencia Extremeña de la Energía, que les ofreció asesoramiento y encontraron que el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía, Idae, del Ministerio de Energía, ofrecía subvenciones a las comunidades que apostaran por las energías renovables. Accedieron así a una ayuda crediticia a doce años y con cero por ciento de interés, «no sólo somos la única comunidad de vecinos, sino la única entidad de toda Extremadura que la ha solicitado», asegura Francisco Javier Sánchez.

La ayuda crediticia del Idae es de 101.900 euros y este organismo les ha concedido además una subvención de 50.000 euros, «que no hay que devolver», afirma Sánchez, «eso sí, hay que justificar todos los gastos», matiza. Entre las dos ayudas, suman el 60 por ciento del coste de la nueva instalación, el resto, lo han aportado los vecinos, hasta llegar a los 245.000 euros, con IVA, que ha costado todo el sistema.

Cada propietario ha debido aportar unos 2.900 euros de su bolsillo y 22 euros más al mes durante doce años para devolver el préstamo del Idae.

Los vecinos confían en amortizar la inversión en pocos años, ya que si es cierto el ahorro del 40 por ciento que asegura la empresa, la factura mensual de calefacción y agua caliente sanitaria se reducirá notablemente.

A todo esto se suma, según Francisco Javier Sánchez, la independencia que ha adquirido la comunidad de vecinos con respecto a las compañías tradicionales de suministro de energía, «se paga en función de lo que gastes y del año, si hace frío fuera, se enciende antes, si no, se activa más tarde». Sánchez también destaca que son ellos quienes deciden «la temperatura a la que se pone la calefacción y los días».

Sánchez no entiende cómo no están más extendidos entre las comunidades vecinales y en los edificios de la administración sistemas inteligentes como el que han puesto en Virgen de Guadalupe, «¿cómo no se potencia más esto?», se pregunta, «si hay muchos jornales detrás y mucho empleo» entre las empresas instaladoras y las de suministro de biomasa, opina. Sánchez considera que Extremadura podría encontrar en estos sistemas una manera de potenciar el ahorro energético y el empleo.