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Tornavacas, puerta del Jerte

  •  Encajonada entre las sierras de Gredos y Béjar, Tornavacas es una de las localidades de entrada y salida del valle del Jerte, pero también tiene un mirador privilegiado en el puerto del mismo nombre y es paso obliga
  • VICENTE POZASVICENTE POZAS
    14/07/2003

     

    Es una de las localidades de entrada o salida, según se venga, del valle del Jerte, y tiene un puerto, el de Tornavacas, que hace de ventana-mirador desde donde contemplar casi la totalidad del valle. A quien acceda por este lugar, procedente del norte, Tornavacas le ofrece la visión de este estrecho valle que recorre el río que le da nombre y al que a finales de marzo más de un millón de cerezos le flanquean vestidos de algodonado blancor.

    El puerto tiene a su izquierda dos grandes picos, "casi siempre canos por las nieves", como dijo Unamuno, de la sierra de Gredos, mientras que a la derecha, la menos nevada sierra de Béjar.

    Sobre su historia, destacar que participó en la Reconquista durante la Batalla de la Vega del Escobar, en el siglo X, en la que adquiere su nombre y el escudo de armas. Tornavacas se refiere a tornan las vacas , expresión acuñada por Ramiro II. Muchos de estos animales, cuenta la leyenda, fueron lanzados, con teas encendidas en los cuernos, de noche contra el ejército moro, provocando una gran confusión, lo que provocó su derrota.

    Encajonada entre sierras, en la cabecera del valle, ha estado muy marcada por su condición fronteriza con Castilla, tierra con la que ha mantenido y mantiene lazos comerciales.

    También es el obligado paso para la ganadería trashumante de la limítrofe Avila, por eso se ha abierto un Centro de Interpretación sobre la Trashumancia que hace homenaje a esta actividad con décadas de historia.

    ENTRE DOS MACIZOS

    Este pueblo se ubica entre los impresionantes macizos de Gredos y la sierra de Béjar. El término municipal acusa grandes accidentes debido a las abruptas pendientes que se elevan a ambos lados del río Jerte, que alcanzan los 2.400 metros de altitud en los montes del Calvitero. Su larga calle principal se divide en tres tramos; Real de Arriba, de Enmedio y de Abajo, unidos por dos puentes; el puente Cimero (medieval) y la Puentecilla, que tiene un templete dieciochesco.

    Entre sus viviendas predominan las entramadas, si bien menudean edificios de piedras. Son casas altas y profundas, con balcones de escaso vuelo y solanas. El gusto por las flores ornamentales se evidencia en la abundancia de tiestos que copan los barrotes de galerías y antepechos.

    De sus edificios religiosos, hay que mencionar la iglesia barroca de la Asunción, que alberga retablos del siglo XVII, lienzos y tallas, especialmente la magnífica imagen anónima del Santísimo Cristo del Perdón. Tornavacas también conserva un número importante de ermitas, consagradas al Santo Cristo del Humilladero, Santa María Magdalena, los Mártires, Santa Bárbara y San Martín.