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Cartas al director

 

23/09/2017

FAMILIAS PRESIONADAS

Elegir tanatorio

Telesforo Cid de Rivera Martín // Cáceres

Recientemente ha fallecido un familiar. Disponía de una póliza de decesos en Santa Lucía, con más de 40 años de antigüedad, y el trato dispensado a los familiares del difunto por algunos miembros de la compañía ha sido vergonzoso, llegando a resultar ofensivo, al ofrecer una información capciosa e interesada; no sólo por tratar de imponer el tanatorio para los servicios funerarios, sino también al prestarse el servicio de asesoramiento legal a través de una gestoría que trató de inducir a éstos a encomendarle la tramitación administrativa correspondiente (liquidaciones de impuestos, notaría, registro, catastro...), sin precisar en esos momentos el importe del encargo, todo ello de una manera desatenta y descarada.

La desconsideración hacia los familiares resultó evidente desde el momento en que se le comunicó telefónicamente a Santa Lucía el fallecimiento del tomador de la póliza, así como el deseo de los familiares de que los servicios funerarios se realizaran en el nuevo tanatorio de Cáceres (Serfátima). En ese momento, con el cadáver presente, el representante de Santa Lucía nos informó que podría prestarse el servicio en el nuevo tanatorio, pero que, en ese caso, cabía la posibilidad de que se originase algún gasto adicional que no cubriría la póliza y que tendríamos que asumir, ateniéndonos a las consecuencias (literalmente). También nos informó que de realizar los servicios en el tanatorio San Pedro de Alcántara se garantizaba que no habría ningún gasto adicional al ser el mismo el «proveedor» de la compañía aseguradora Santa Lucía, por lo que se iniciarían los trámites para trasladar el cadáver a dicho tanatorio. Ante la duda generada, tras la rápida lectura de las condiciones de la póliza, nos pusimos en contacto telefónico con el nuevo tanatorio Serfátima donde fuimos informados de que no existiría gasto adicional alguno si nuestro deseo era trasladar el cadáver a sus dependencias y realizar allí el sepelio, para lo cual pasarían sus empleados a recoger el cadáver. Puestos de nuevo en contacto con Santa Lucía para insistir en nuestro deseo e indicarles que no enviaran a nadie para trasladar el cadáver al tanatorio San Pedro de Alcántara, se nos informó que los empleados de dicho tanatorio ya estaban de camino, y que trasladarián el cadáver al tanatorio San Pedro de Alcántara y se adecentaría el cadáver y los familiares elegiríamos la caja y otros accesorios, y luego llevalo a Serfátima. Ante semejante despropósito, les indicamos que desistieran de acudir a recoger el cadáver, puesto que ya lo trasladarían los empleados del nuevo tanatorio, todo ello del modo más correctamente posible, a pesar del evidente estado emocional de los familiares. Se realizó el servicio funerario completo en Serfátima, con un trato y unas atenciones plenamente satisfactorio, y sin cargo adicional.

Tales hechos, constituyen, a mi entender, un claro ejemplo de coacción a los familiares del fallecido, con un trato desconsiderado y vergonzoso, máxime en momentos tan dolorosos. Pudiendo asimismo considerarse actos de competencia desleal respecto a otras entidades que presten servicios funerarios y evidenciando un intento de monopolizar el mercado funerario.