Siempre desde al menos hace un año es la misma coletilla sobre los análisis efectuados a la salida de la estación de tratamiento de aguas residuales de la carretera de Malpartida. «Los resultados superan los límites permitidos», se repite semana tras semana en la información que el laboratorio municipal remite a la junta local de gobierno del ayuntamiento. No es nuevo y tiene una solución proyectada que aún no llega. Pero vuelve a ser actualidad porque ahora es el grupo municipal de Cs el que pide que se reúne el Consejo Sectorial de Medio Ambiente para abordar este asunto.

Esta estación de la carretera de Malpartida, que presta servicio a los barrios del Junquillo, Cabezarrubia, Vivero, Castellanos y Macondo, no ha pasado ninguno de los controles del laboratorio municipal en el último año. En las últimas semanas también ha ocurrido lo mismo con la del Marco, la estación principal que depura el 90% de las aguas residuales.

La depuradora de la cuenca oeste no pasa ningún control en el último año

La depuradora de la cuenca oeste no pasa ningún control en el último año

Las deficiencias en la estación de la carretera de Malpartida se dan desde el inicio de su entrada en servicio en 2003. El agua que vierte tras su tratamiento incumple con los límites máximos en la emisión de sólidos en suspensión y en otros parámetros de contaminación, según los resultados de los informes que se redactaron para analizar la situación de esta depuradora. En 2011, cuando se quiso pedir responsabilidades por esta estación, inaugurada en 2003, se concluyó que «no puede alcanzar rendimientos» en la eliminación de la contaminación del agua residual superiores al 60% porque «el sistema empleado no es adecuado para aguas residuales urbanas». En 2013, el TSJ de Madrid ratificó que el ayuntamiento tendría que pagar un canon de vertido superior por esta depuradora.

Esta estación se construyó junto a otras dos, la de Capellanías y la de Aldea Moret, para recoger el agua residual de la cuenca oeste de la ciudad. El futuro de esta edar y de la de Capellanías, que sigue en funcionamiento y que en varias ocasiones también ha superado los límites permitidos, pasa por lo que ocurrió con la de Aldea Moret: transformarse en estaciones de bombeo que elevan el agua hasta la red de saneamiento para llevarla a la estación del Marco, cuyas instalaciones se tienen que renovar y ampliar, segun se plantea en el proyecto de saneamiento y depuración de Cáceres y en la alternativa seleccionada en la declaración de impacto ambiental de este proyecto.

La sustitución de la estación de Malpartida ya se planteó en 2006, tres años después de su entrada en funcionamiento, entonces se pensó que las aguas residuales se tratarían en una nueva depuradora a construir con el desarrollo del suelo urbanizable de El Majón, también en las inmediaciones de la carretera, urbanización que no se ejecutó.