El Periódico Extremadura

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las secuelas de la alerta alimentaria

Fraude del aceite en Cáceres: «Lo compramos en el mercadillo y ahora estamos en el limbo»

Una treintena de cacereños adquirieron litros no aptos para el consumo antes de que saltara la alarma sanitaria. Tres meses después ni el vendedor les devuelve el importe ni la administración se hace responsable

Los cacereños que compraron los lotes de aceite fraudulento, este martes, en Cáceres. CARLA GRAW

«Estamos en el limbo». En estos términos se expresa Otilia Quijada. La cacereña fue víctima hace meses del fraude alimentario con el aceite de oliva y tres meses después continúa sin recibir respuesta. Como ella, hay una treintena más de afectados. Está convencida de que hay más, pero estos son con los que ha podido contactar. Todos han creado un grupo de Whatsapp para comunicarse y actualizar la reclamación sobre los productos que compraron en su momento. 

El foco del fraude fue el mercado franco. Todos los afectados, relata Otilia, adquirieron litros de los lotes no aptos para el consumo al mismo vendedor en el mercado que se instala cada miércoles en Héroes de Baler. Su lote pertenece a la marca Acebuche. En total, en la investigación llegaron a incluirse hasta 13 marcas, aparte de esta, fueron Virgen del Guadiana, Cortijo del Oro, La Campiña de Andalucía, Galiaceite 2022, La Abadía, Villa de Jerez, Don Jaén Aceite 2019, Imperio Andaluz, La Esmeralda, Vareado, Los Milagros y Almazara Fernández.

Del mercado se retiraron hasta 68.000 litros de aceite que se vendía como de oliva pero que puede ser lampante por un problema en la elaboración o en la recogida de las aceitunas. En su mayoría se comercializaron en Andalucía y en el sur de Extremadura pero también llegaron a Cáceres. Todas estas marcas se enfrentan a un delito contra la salud pública. 

En declaraciones a este diario, la vecina cacereña expone a este diario que desde el primer momento supo que no se trataba de aceite de oliva: «Afortunadamente me di cuenta enseguida». Al mismo tiempo, manifiesta su preocupación porque pudo haber personas que lo consumieran con el consecuente peligro para la salud. «Todo esto me recuerda al aceite de colza», añade.  

Desde que se declaró la alerta sanitaria en el país por este asunto, tanto la administración como asociaciones de consumidores indicaron los pasos a seguir. Estas recomendaciones, precisamente, llevaron a cabo los afectados en una situación que se han convertido en todo un periplo. Ya en su momento Facua Extremadura recordó a los consumidores que «podían llevar el producto al establecimiento correspondiente para solicitar el reembolso del precio abonado o su sustitución por un nuevo producto acorde a la normativa». Así lo hicieron aunque se encontraron con la negativa del vendedor, que se ha negado en reiteradas ocasiones a devolverles el importe o a cambiarles el lote.

Tras esta negativa, los cacereños recurrieron a la administración. En un primer momento, acudieron a la Junta de Extremadura que, según su testimonio, les respondió que la competencia era del ayuntamiento al tratarse del mercadillo. Así, acudieron más tarde al ayuntamiento, que en un comunicado al que ha tenido acceso este diario sostiene que «no tiene competencias en materia de consumo» y les insta a acudir a los tribunales «si consideran que hay indicio de delito». En ese sentido, y ante la falta de respuesta por parte del vendedor y de la administración, tanto Otilia como los afectados piden una solución. O que, al menos se inspeccione la licencia del responsable de su venta para que no se produzca una situación similar.

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