la reacción de los empresarios al proyecto ‘compra aquí, compra ya’

El comercio de Cáceres exige un plan de choque para salir de su crisis

Insatisfecho con la última iniciativa municipal, el sector pide más inversión para atraer a los clientes

«No necesitamos campañitas de 4.000 euros, queremos un plan serio para fomentar las compras»

Paco Zambrano, encargando de Calzados Zambrano, colgando el cartel de la campaña.

Paco Zambrano, encargando de Calzados Zambrano, colgando el cartel de la campaña. / EL PERIÓDICO

El comercio de Cáceres ha solicitado al ayuntamiento que ejecute un plan de acción global para salir de su crisis a las puertas de la campaña de Navidad. Lo hace después de que el consistorio iniciara la campaña de fomento del comercio local ‘Compra aquí, compra ya’, cifrada en 4.000 euros, que para ellos no es suficiente.

El equipo de gobierno anunció que en esta nueva acción partiparían 60 empresas de la ciudad, aunque lo cierto es que muchas de ellas no conocen los detalles al completo de esta iniciativa. La intención de la Concejalía de Comercio, que lidera Jorge Suárez, es repartir 4.000 euros en premios entre todas las personas que hagan una compra de más de 20 en alguna de las tiendas adheridas.

Para ello, el cliente tendría que hacer una fotografía del ticket de compra, donde se identifique el nombre de la tienda en la que se ha hecho la adquisición y subirlo a la página web de la campaña a través de un código QR, que aparece en la cartelería y que los establecimientos deben lucir en sus escaparates. Además, cada viernes de diciembre se sortearían 200 euros para canjear en locales de la ciudad.

¿Pero qué ha molestado al sector? La situación que denuncian los comerciantes es que la mayoría no se ha enterado de que esta campaña se había puesto en marcha. El consistorio responde, por su parte, que los formularios se enviaron a través del directorio de correos electrónicos del que disponen y por medio de las asociaciones que representan a los comerciantes.

La situación la detalla Paqui Campos, presidenta de la Asociación de Empresarios del Comercio de Cáceres (Aeca): «El listado que tienen los técnicos del ayuntamiento está muy desactualizado. Llevamos mucho tiempo pidiendo un censo de comercio, incluso darían una subvención para hacerlo. Con la cantidad de tiendas que hay en la ciudad, es muy raro que solo haya 60 adhesiones». También cuenta que Aeca ha enviado el correo a todos los socios, pero que hay empresarios de la ciudad que no pertenecen a ninguna asociación y no han podido inscribirse.

Por su parte, el encargado de Calzados Zambrano, en la avenida de España, Paco Zambrano, sí admite que con la iniciativa nota una «ligera mejoría» en su negocio, pero considera que debería hacerse más publicidad. Maite Durán, dependienta en Tiendas Rojo, se enteró de la campaña por una vecina y le explica a todos los clientes qué hacer para participar en los sorteos.

Mariluz Leo es la gerente de la tienda de ropa Iris Cáceres, situada frente al Gran Teatro. No pertenece a ninguna asociación y no ha recibido ningún aviso por parte del ayuntamiento. Le resulta extraño porque en años anteriores sí que participó. Relata resignada que ya no se adherirá porque piensa que el ayuntamiento no ha optado por una estrategia que atraiga a la gente y por no haber recibido el aviso en su momento.

«Nosotros no necesitamos campañitas de 4.000 euros, queremos que haya un plan serio para fomentar el comercio en el centro de la ciudad», dice el encargado de una tienda de la calle Pintores que sí participa en la campaña. Comenta que la iluminación es insuficiente y que, si se puede pasear en la noche por la vía, es gracias a las luces de los escaparates: «No me quiero imaginar cómo se queda la calle cuando son las doce de la noche y se apagan las luces de las tiendas de forma automática. Necesitamos que resplandezca». 

De los rascas al QR: el edadismo se impone y los mayores «se dan por vencidos»

El código QR ha sustituido a los rasca y gana de anteriores ediciones y eso supone un problema: gran parte de la clientela que aún compra en los comercios de la parte más céntrica de la ciudad son mayores. No comprenden qué deben hacer para poder inscribirse en los sorteos, a pesar de que los dependientes tratan de explicárselo con su mejor intención.

Entra en escena el edadismo, que es una forma de discriminación social por cuestión de edad que afecta a muchas personas mayores. Tiene relación con la manera que tienen los más jóvenes de entender la vejez y las ideas preconcebidas que puedan tener de las personas mayores. Para tratar de evitarlo, es conveniente revisar el lenguaje y el tono que se utiliza al hablar de ellos, respetar sus preferencias o tener empatía con sus dificultades. 

Los efectos pasan por la invisibilización del colectivo o la exclusión del entorno laboral. Tampoco se les ofrecen las mismas oportunidades que al resto, que es el principal problema de esta campaña. En el centro comercial de Cánovas, una pareja de jubilados que tienen casi 80 años reconocen haber escuchado que hay un nuevo plan de comercio y que hay sorteos, pero no saben cómo apuntarse.

En la tienda Opalín, la clientela de Pilar Durán tiene una media de edad avanzada: «Cada vez que alguien supera los 20 euros en sus compras yo le explico lo que tienen que hacer, pero al final se dan por vencidos porque se no son capaces». «Hace unos meses, cuando nos repartieron los rasca y gana, se notaba que la gente recibía los juegos con alegría», cuenta.

Para concursar, hay que enviar el ticket a una dirección habilitada por el ayuntamiento. Pero también hay que incluir nombre y apellidos, email, teléfono de contacto y DNI. «La gente es muy reacia a compartir sus datos personales», cuenta.

Los mayores de Cáceres ven con desánimo una campaña comercial de la que no pueden ser partícipes y los comerciantes aseguran que no está bien planteada.