REPASO DE LA MANO DEL CRONISTA FERNANDO JIMÉNEZ BERROCAL

Historia de la avenida cacereña que cumplirá un siglo

Se gestó en los años 30, primero como avenida de Mayo, luego Alejandro Lerroux, y hoy Virgen de la Montaña

El primer plano de 1929, conservado en el Archivo Histórico Municipal, detalla los propietarios que tuvieron que aportar terrenos para que la futura calle pudiera realizarse, la mayoría rentistas locales como las familias Valhondo, de la Riva, Sánchez de la Rosa o García Hernández

Avenida Virgen de la Montaña en 1950. Foto del Archivo Histórico Municipal de Cáceres.

Avenida Virgen de la Montaña en 1950. Foto del Archivo Histórico Municipal de Cáceres. / CEDIDA

Durante las últimas décadas del siglo XIX se venía hablando de abrir Cáceres más allá de su núcleo histórico. En 1895 fue inaugurado el Paseo de Cánovas, principal eje del ‘Ensanche’, la zona de expansión urbanística que rompería los límites de la ciudad, hasta entonces establecidos en las llamadas ‘afueras de San Antón’. Fruto de este crecimiento se crearon nuevas calles, y entre ellas destacó una de las vías más emblemáticas, nacida en 1931 como avenida de Mayo, bautizada en 1933 como avenida Lerroux, y actual avenida Virgen de la Montaña. Se creó como unión entre el moderno ‘Ensanche’ con la zona de entrada a la ciudad por el paseo de San Francisco y Camino Llano.

«El proyecto fue presentado en el ayuntamiento en 1929, firmado por el arquitecto municipal Ángel Pérez. Se trata de un plano parcelario que establecía los terrenos que se debían expropiar para la realización de esta importante obra», explica Fernando Jiménez Berrocal, Cronista Oficial de la Ciudad de Cáceres. En el plano, conservado en el Archivo Histórico Municipal, «se detallan los propietarios de los terrenos y la cantidad de metros cuadrados que cada uno debía aportar para que la futura calle pudiera realizarse. La mayor parte eran rentistas locales como las familias Valhondo, de la Riva, Sánchez de la Rosa o García Hernández», precisa. Otros espacios de menor tamaño fueron entregados por instituciones religiosas «como las Hermanitas de los Pobres o la Preciosa Sangre», y solo una pequeña porción correspondía al ayuntamiento.

La avenida Virgen de la Montaña en 1945. Foto del Archivo Histórico Provincial.

La avenida Virgen de la Montaña en 1945. Foto del Archivo Histórico Municipal de Cáceres. / CEDIDA

Las obras se realizaron a lo largo de los años 30. Durante la etapa republicana se inició la ocupación del nuevo espacio urbano con edificios de especial importancia como el Gobierno Civil, cuya construcción arrancó en 1934, o el cine-teatro Norba inaugurado ese mismo año. «Si hubo un emprendedor que tuvo visión de futuro con respecto a la urbanización del ‘Ensanche’ cacereño, fue Tomás Pérez. Contrató con el arquitecto municipal Ángel Pérez el diseño de uno de los edificios más modernos de la época, el Cinema-Teatro Norba, que se inauguró el 1 de febrero de 1934», recuerda Jiménez Berrocal.

Ocupó un solar que hacía esquina con la actual avenida Virgen de la Montaña. «Fue el cine más moderno de su tiempo: contaba con calefacción, cielo raso de corcho ignifugo, amplios pasillos, iluminación indirecta y 2.000 butacas entre patio, anfiteatro y palcos, que lo convertían en el segundo de España en aforo». En 1967 echó el cierre y en su solar se alzó el actual edificio Norba.

Avenida Virgen de la Montaña en 1965. Foto del Archivo Histórico Municipal de Cáceres.

Avenida Virgen de la Montaña en 1965. Foto del Archivo Histórico Municipal de Cáceres. / CEDIDA

Justo enfrente se sitúa otro de los inmuebles más bellos y característicos de la avenida: el Chalet de los Málaga. «Constituye uno de los pocos ejemplos de arquitectura modernista que conserva la ciudad», apunta el cronista. Con este tipo de viviendas se hacía patente el poder financiero de un sector cacereño «que poco tenía que ver con los grandes palacios y casas solariegas del barrio intramuros y zonas aledañas». El ‘Ensanche’ se había convertido en el lugar elegido por la burguesía local «para construir edificios diferentes que les procurasen prestigio social y económico». En concreto, este chalet lo encargó en 1932 Evaristo Málaga Gómez, conocido hombre de empresa, al arquitecto municipal de Trujillo, Ignacio López Munera. En el año 2000 se declaró Bien de Interés Cultural (con categoría de Monumento).

Pulso al analfabetismo

Otro edificio muy característico es el de la antigua Escuela Normal de Magisterio. Fue diseñado por Jorge Gallego, arquitecto del Ministerio de Instrucción Pública, sobre un terreno cedido por el ayuntamiento en la calle nueva que se estaba construyendo (actual avenida de la Montaña). «Tanto ayuntamiento como diputación aportaron cien mil pesetas para sufragar el 25% de la obra», relata Jiménez Berrocal, todo ello con el fin de intentar resolver el problema de la enseñanza en Cáceres, pues junto a la Escuela Normal se crearían seis grupos escolares «que habrían de contribuir a erradicar uno de los principales problemas del momento: el analfabetismo». La obra empezó en 1932.

Ya en 1935 se presentó el proyecto de otro afamado edificio: el sanatorio quirúrgico del doctor Rodríguez de Ledesma, un reconocido facultativo «que durante décadas atendió a cuantos enfermos pasaron por su consulta». Ante la escasez de centros sanitarios, abrió este recinto en la entonces avenida de Lerroux, donde hoy se levanta un nuevo edificio de viviendas y los multicines. Incorporó ya entonces quirófanos, habitaciones de enfermos, agua corriente, luz eléctrica y aseos.