«Cuando apareció ese modelo de grandes centros comerciales en los años 80 nos pareció que las grandes tiendas iban a acabar con el pequeño comercio. Y sin embargo aquí seguimos. Y con este cambio, igual. Tardaremos más en llegar porque tenemos menos recursos, pero llegaremos», apunta Francisca Eugenia Campos, presidenta de la asociación de comerciantes AECA en Cáceres y delegada en el Consejo del Comercio. Ella aboga por buscar la diferenciación, pero buscando al mismo tiempo «sinergias» con las grandes superficies. «Podemos mantenerlas y tenemos que buscarlas porque tenemos que convivir», razona la empresaria, que considera que el enfrentamiento solo desgasta al más pequeño: «mientras los grandes centros tienen detrás equipos gigantes buscando la forma de darle rentabilidad a estos espacios, los pequeños comercios vamos a salto de mata adaptándonos como podemos», reconoce. Y todo porque, a su juicio, todos los establecimientos comparten un ‘enemigo’ común: Amazon. 

La omnipresencia del gigante de las compras por internet en la pandemia, ha obligado a acelerar el paso de las compras ‘on line’ y ahora el comercio de proximidad quiere sumarse a la dinámica de situarse en una oferta más completa, aunque los recursos son limitados.  «Nos toca despertar a todos y buscar nuevas formas de negocios y de rentabilidad. Es verdad que los centros comerciales llevan ventaja por toda la estructura que tienen detrás, pero cuidado, que hay muchos pequeños que lo están haciendo muy bien», apunta Paulo Belchior, gerente de El Faro.  

Jóvenes en una terraza de San Pedro de Alcántara (en Cáceres). SILVIA S. F.

El comercio trata de hacer frente común ante el gigante ‘Amazon’ que domina la venta ‘on line’

En Menacho tratan de propiciar los primeros pasos de ese cambio. Los comerciantes quieren que la calle Mayor se convierta en un bulevar con alguna cafetería, y establecimientos tipo take away, que contribuya a vertebrar el espacio entre la zona comercial y el casco antiguo: que sirva a turistas y a público de compras. «Además, igual que en los centros comerciales hay un hilo musical que crea el ambiente idóneo para comprar, le hemos pedido al ayuntamiento también una música ambiental unas horas al día», señala Félix Retamar, dirigente de la asociación de comerciantes de la zona. El modelo en el que se inspiran es el de los centros comerciales al aire libre que existen en otras grandes ciudades como Las Rozas Village en Madrid o el de Alcochete en Portugal, pero asume que llevarlo acabo es más complejo porque al final cada paso depende de que los empresarios se sumen de forma voluntaria, y no todos quieren o pueden. «Igual que no hay un gerente que toma las decisiones, no hay ninguna obligación de asumir los gastos», lamenta.