La primera mujer al frente de la Denominación de Origen (DO) Ribera del Guadiana en sus 24 años de historia ya rompió el techo de cristal de la cooperativa Montevirgen cuando se convirtió en su primera gerente. El equipo que acompaña a María Luisa Regaña (Villalba de los Barros, 1979) incluye además a otras cuatro mujeres y siete hombres con los que afronta el reto de consolidar la posición de las 26 bodegas de la DO y extender el reconocimiento de la calidad de sus caldos entre los consumidores. Pero no se pone límites para los cuatro años de mandato por delante y apuesta por un diálogo continuo en el sector para avanzar y crecer. «No veo nada imposible», advierte. 

--¿Ha tenido tiempo de ya de situarse en su tarea como presidenta del consejo regulador? 

--Estoy en ello. Son muchas cosas y mi dedicación no es exclusiva porque sigo atendiendo mis funciones de gerente de la sociedad cooperativa Montevirgen, pero soy una persona comprometida con lo que hago y me implico mucho. No me gusta estar para figurar. Si estoy aquí es para aportar e implicarme de la manera que considero que debo hacerlo. Ya he preguntado a la gerencia, he hablado con el anterior presidente y estoy deseando entrevistarme con todas y cada una de las bodegas que integran la denominación de origen para conocer sus aportaciones. Es imprescindible que todos manifiesten sus inquietudes y qué esperan de la DOP. 

--Es la primera mujer al frente de Ribera del Guadiana en sus casi 25 años ¿Han faltado candidatas o han faltado opciones?

--No sé si han faltado candidatas u opciones, pero lo cierto es que sí ha habido más mujeres en otros cargos en el consejo regulador, aunque no se alcanzaba la paridad. Hasta ahora había una única integrante. Conmigo se han sumado cuatro más y cinco de los doce integrantes del consejo regulador ahora somos mujeres. 

--¿Espera que su mandato como presidenta sirva de modelo a otras mujeres en el sector?

--Totalmente. El sector agro sigue estando muy masculinizado en general. Lo he vivido desde que empecé a estudiar, porque en la escuela de Ingeniería Agrónoma ya eran más hombres que mujeres. Después, en esta zona la gerencia ha recaído tradicionalmente en hombres y la presidencia de las cooperativas también en el 100% de los casos. Pero ya estamos varias mujeres como gerentes. Con la ley de cooperativas se han incorporado más mujeres a los consejos rectores y eso es importante, porque esos cargos sirven para visibilizar a la mujer y romper techos de cristal. Luego está que nos lo creamos también nosotras y no nos pongamos límites. El «yo no puedo» o «no voy a ser capaz» hay que desterrarlo para siempre y comprometerse. Si te poner límites, te estancas.

--¿Alguna vez ha sentido que le ponían límites por ser mujer?

--Nunca. Siempre he tenido confianza plena con mis compañeros de trabajo.

--¿Qué retos afronta? 

--Los principales, que el consumidor final conozca nuestros productos por su calidad; y que los viticultores de nuestra zona de producción estén en la denominación de origen. 

--¿Qué tarea ve más ardua?

--Al final del mandato veremos qué nos ha costado más o menos. Ahora no veo nada imposible. 

--¿Qué balance le gustaría hacer en cuatro años?

--Que hemos sido un gran equipo y que se ha visibilizado y reconocido la calidad de Ribera del Guadiana al menos en toda España. A nivel de exportación, poco a poco. 

--¿Hay que apostar por crecer en la DOP o por consolidar lo que hay ?

--La consolidación es importante. Que al menos terminemos tras estos cuatro años los mismos que estamos; y si se suma alguien más, bienvenido sea. Hablaremos con las bodegas que no están en la DO, les escucharemos y buscaremos la forma de trabajar con ellos. 

--¿Qué papel debe jugar la innovación en el futuro del sector vitivinícola? 

--En Extremadura hacemos las cosas muy bien tanto a nivel elaborador como productor. Tenemos que seguir trabajando en esa línea de mantener la calidad y habrá que mirar también a nuevas variedades que se han incorporado al pliego de condiciones para ver si es posible adaptarlo a las características de la zona. 

--Cómo ha capeado la pandemia Ribera del Guadiana.

--Ha caído la certificación del número de botellas. Bajó un 30% y este último año hemos recuperado ya un 8% para certificar 4,5 millones de botellas. Esperamos que cuando se eliminen todas las limitaciones sanitarias, podamos recuperar los niveles prepandemia; y también estamos deseando que en Europa den luz verde al pliego de condiciones para que se puedan incluir en la DOP vinos espumosos y de aguja, para incluir el cava. 

--¿La sequía puede suponer este año un problema?

--Las producciones estarán muy mermadas, pero esperamos que las de DO se sigan manteniendo. 

--Europa ha decidido que no habrá que etiquetar el vino con avisos sobre el riesgo de cáncer ¿Temían el impacto de la medida en el sector?

--Mucho. No se podía equiparar las bebidas con un alto contenido alcohólico con otras, porque hay estudios de rigor que avalan las propiedades beneficiosas del vino. Es un tema complejo, pero el etiquetado que se proponía era de un altísimo impacto y se ha suavizado con una advertencia de consumo con moderación. Lo que no se ha revertido es le cambio en la fiscalidad, que va a subir y afectará al precio. 

--Imagino que le gusta el vino...

--Por supuesto. Ribera del Guadiana en tus pequeños grandes momentos, como nuestro eslogan.

--¿Empieza a haber una cultura del vino arraigada en la sociedad?

--Se puede hacer más y podemos llegar a otros niveles. Me gustaría que quien entre en la comarca, aparte de ver los viñedos, vea que estamos en una zona productora de calidad con más cosas. Que haya imágenes en los pueblos y en los bares; que se vea ese consumo.

--Una apuesta más turística.

--Es que el sector del vino es un potente dinamizador de la zona y la cultura del vino también atrae a visitantes.

 

--¿Cómo hay que saborear un Ribera del Guadiana?

--Eso se lo dejo a los técnicos. Pero yo, que me gusta el vino, entiendo que se puede tomar tanto solo como acompañado, el que te guste o te apetezca en cada momento. No soy partidaria de las etiquetas con el vino que dicen que el blanco para el pescado y el tinto para la carne. El vino, siempre al gusto y la elección de quien lo toma.