«Quizá tú puedes ser un donante y no lo sabes». Es el mensaje que lanza Virtudes Carrasco, presidenta de la Asociación para la Donación de Médula Ósea de Extremadura (Admo), que este año celebra su 25 aniversario con cifras récord de donantesTodo comenzó en 1997 en el patio de su casa con un grupo de amigos después de que a ella le diagnosticaran leucemia y a día de hoy son más de 15.000 los donantes que hay inscritos en Extremadura. Solo en el último año han sido 1.879 los que se han sumado al registro oficial, que crece un 13%. Y la inmensa mayoría, un 83% del total, son mujeres

«Nos sentimos muy orgullosos de la labor divulgativa para captar donantes y también destacamos la solidaridad con la que los extremeños se han ido haciendo donantes. Conseguir 1.879 donantes en época de pandemia es un logro de generosidad por su parte y esfuerzo por la nuestra», dice Carrasco. Como ejemplo cita el dato de 2019, «un año normal» en el que se llegó a las 2.000 inscripciones. «A este ritmo volveremos a superar ese umbral», dice convencida. Cuando la asociación echó andar, apenas se contabilizaban un centenar de donaciones al año en Extremadura.

95 pacientes en espera

Según datos de Admo, cada año se diagnostican en España 5.000 leucemias y 7.000 linfomas. Solo uno de cada cuatro enfermos tiene un familiar compatible para el trasplante, de ahí la importancia del registro nacional de donantes y su conexión a nivel internacional. En el caso de Extremadura, actualmente 95 enfermos esperan un trasplante de médula ósea y desde la asociación destacan que gracias al aumento de la solidaridad, la demora media para encontrar células compatibles está ahora en unos 30 días, frente a los "tres o cuatro meses" de hace algunos años.

Actualmente la punción de hueso para extraer la médula está en desuso: en el 99% de los casos la donación se realiza por aféresis

La asociación, que tiene 287 socios, 70 voluntarios y siete profesionales, atiende en estos momentos a 80 pacientes infantiles, 18 adolescentes y 126 adultos, además de su labor para concienciar de la importancia de la donación.

La médula ósea es el tejido que rellena las cavidades de los huesos, vulgarmente conocido como túetano, con gran concentración de células madre. Estas células son capaces de producir determinados componentes de la sangre (glóbulos rojos, blancos y plaquetas) para producir nuevas células sanas que son indispensables para tratar enfermedades de la sangre. 

Para donar, basta con ser mayor de 18 años. Una vez recibida y aceptada toda la información del proceso, a través de Admo facilitan cita para practicarse un análisis de sangre en el hospital más cercano y los datos quedan registrados. Si se detecta compatibilidad con algún enfermo, la donación se hace efectiva. Una vez que el receptor comienza el tratamiento para recibir las células del donante (unos 10 días antes del trasplante) no hay posibilidad de volver atrás: el tratamiento es tan agresivo que si el trasplante no se realiza, el paciente no sobrevivirá.

Actualmente la punción de hueso para extraer la médula está en desuso: en el 99% de los casos la donación se realiza por aféresis, un proceso similar a una extracción de sangre. Consiste en la extracción de sangre por una máquina que separa las células que se necesitan, reintegrando al torrente circulatorio el resto. Todo el proceso dura alrededor de tres horas, y no precisa ningún tipo de anestesia.

"Con un simple análisis puedes salvar vidas"

Admo ha detectado que en los últimos tiempos cada vez más personas se hacen donantes al cumplir los 18 años, y Vanesa Suárez es una de ellas. «Entrar en el registro fue mi regalo de cumpleaños», dice hoy, a sus 21. 

Es natural de Arroyo de San Serván y estudia un grado de Educación Infantil en la Universidad de Extremadura (Uex). «Me hice donante de médula porque es una forma de ayudar a los demás y no te cuesta nada. Es un simple análisis y puedes salvar la vida a otra persona», dice la joven, que también es voluntaria de la Hermandad de Donantes de Sangre de Mérida. 

Vanesa Suárez, realizándose el análisis para ingresar en el registro de donantes de médula. EL PERIÓDICO

Vanesa fue una de las miles de seguidoras de Pablo Raez, un deportista malagueño que antes de morir de leucemia a los 20 años, en 2017 se hizo famoso en todo el país por sus campañas para fomentar la donación de médula ósea en redes sociales. Pero el detonante para ella fue un caso mucho más cercano: el fallecimiento, también a causa de la leucemia, de la pareja de una profesora de su instituto. 

Escribió la carta para entrar en el registro de donantes de médula ósea un año antes de cumplir los 18 y cuando por fin ingresó, desde Admo se lo agradecieron dando difusión a su caso por redes sociales. Vanesa ha animado además a otros miembros de su familia a que se inscriban en el registro de donantes y también a varias amigas y compañeras con las que estudia en la Universidad de Extremadura.

"Le di la vida a mi hermana con un pinchazo"

María Teresa Casillas dice en todas las charlas en las que participa que tiene cuatro hijas: las tres a las que dio la vida pariendo y su hermana Juanibel, a quien se la dio «con un pinchazo». Ambas son de Montijo y a Juanibel le detectaron una leucemia en 1992, cuatro días antes de cumplir los 25 años. Se curó con tratamiento, pero años después tuvo una recaída y necesitó el trasplante. El caso fue un drama para la familia, pues como recuerda María Teresa, entonces no había tanta información sobre el cáncer como ahora, y además el segundo diagnóstico fue demoledor: Juanibel tenía solo un 44% de posibilidades de sobrevivir.

María Teresa y su hermana Juanibel celebrando los 26 años del trasplante de médula. EL PERIÓDICO

«Nunca piensas que va a salir bien». Pero se hizo el milagro: María Teresa le pudo donar su médula ósea, «un caso extraño» porque solo uno de cada cuatro enfermos es compatible con un familiar. Y para ellas eso «supuso todo». 

Un tiempo después Admo acudió a Montijo para dar una charla en su labor de captación de donantes, María Tersa expuso su caso y la «ficharon». A raíz de eso empezó a colaborar como voluntaria en las actividades de la asociación y a día de hoy trabaja en todo lo que puede para promover la donación de médula en Extremadura. «El que salva una vida poniendo la suya en peligro es un héroe, el que salva sin apenas darse cuenta es un donante», dice emocionada. La historia tuvo un final feliz y recientemente las hermanas han celebrado el 26 aniversario de la operación, como puede verse en la imagen que acompaña estas líneas.