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El Periódico Extremadura

EFECTOS DE LA DESPOBLACIÓN EN EL MEDIO RURAL

La agonía de la farmacia rural en Extremadura

Una treintena de boticas extremeñas necesitan ayudas públicas para poder subsistir en los pueblos de menos de mil habitantes. El Gobierno elevará un 17% el margen de compensación, pero siguen teniendo peores condiciones

La farmacia de Aljucén es una de las 28 que actualmente recibe ayudas públicas para subsistir. EL PERIÓDICO

En El Carrascalejo, el pueblo con menos habitantes de la provincia de Badajoz, no hay farmacia. Para comprar medicamentos sus 20 vecinos deben desplazarse cuatro kilómetros a la más cercana: está en Aljucén, pero también tiene los días contados porque su propietaria, María del Mar Calvo, se jubila el próximo año. Y a tenor de la situación, no parece que nadie quiera seguir con el negocio. «Cada día pueden venir como mucho tres o cuatro personas», cuenta María del Mar, que reconoce que aún con la subvención pública que recibe para mantener abierta la farmacia hay meses en los que los números no le cuadran. 

La de Aljucén es una de las 28 farmacias de Viabilidad Económica Comprometida (VEC) que actualmente hay en Extremadura: boticas que se consideran esenciales por el servicio que prestan a la población pero que necesitan ayudas públicas para subsistir por su baja rentabilidad. De ellas, 24 están en la provincia de Cáceres y cuatro en la de Badajoz, todas en municipios de menos de 600 habitantes y la mayoría en menores de 400, según los datos facilitados por la Consejería de Sanidad. 

Desde 2019 cuatro pueblos extremeños se han quedado sin farmacia: Alcollarín, Aldehuela del Jerte, Carmonita y Villar de Plasencia

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La ayuda consiste en una reducción de los márgenes de devolución por la facturación de recetas de dispensación pública y aunque varía en función del déficit, a la Administración le supone un desembolso de entorno a 100.000 euros anuales. Pero aún así en muchas casos estas oficinas de farmacia siguen sin ser rentables y la prueba es que en los últimos meses han cerrado dos en la provincia de Cáceres y otras dos «están pendientes» de hacerlo en Badajoz. 

Más problemas y menores capacidades

«Tienen más problemas que el resto y menores capacidades», explica el presidente del Colegio Oficial de Farmacéuticos, Cecilio Venegas: cada vez menos población y más envejecida y con un poder adquisitivo bajo que limita toda la venta a las recetas. «Todavía la farmacia urbana se defiende con algún artículo de parafarmacia o alguna dispensación del ámbito privado, pero en las farmacias VEC toda la dispensación es pública, que no tiene margen para crecer porque los vecinos son los que son», afirma. 

Desde el colegio alertan de que es una realidad que cada día viven más pueblos de la región. María del Mar lleva más de 30 años al frente del negocio en Aljucén y ha sido testigo directo de este fenómeno: «Al principio había movimiento, no para hacerte rica, pero se movía algo. Ahora no viene nadie porque el problema es que no hay gente», lamenta. Aljucén tiene apenas 300 vecinos, pero el patrón se repite también en otros municipios más grandes. «Peñalsordo ha perdido el 42% de sus habitantes en los últimos 20 años; La Nava de Santiago el 28%; Siruela el 24%... Ahora no son VEC, pero en pocos años es natural que lo sean», dice Venegas. 

Las funciones de la farmacia urbana y rural son idénticas en lo que se refiere a la custodia y dispensación de medicamentos. Sin embargo, el trabajo en el día a día sí que es muy diferente porque en los pequeños municipios las boticas funcionan como auténticos centros sociosanitarios: en muchas ocasiones, la farmacia es el único servicio que permanece en funcionamiento durante todo el día y todos los días del año. Son pueblos con población envejecida, polimedicada y sola, con lo que la función sanitaria y social del farmacéutico es crucial. 

En este contexto, el Ministerio de Sanidad ha iniciado la tramitación de un real decreto que prevé elevar las cuantías del índice corrector de márgenes para las farmacias VEC situadas en municipios de menos de 1.500 habitantes, que aumentará su máximo de los 833,33 euros actuales a 979,16. Se trata de un incremento del 17,5% y se actualizará automáticamente conforme al IPC. Además de elevar el máximo de compensación, también se aumentará el tope de ventas anuales que deben tener las farmacias para poder optar a estas ayudas, pasando de los 200.000 euros actuales a 235.000. 

A día de hoy, para un farmacéutico es más rentable irse a trabajar de adjunto a una farmacia urbana que gestionar la suya propia en un pueblo

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Desde el colegio de farmacéuticos Venegas valora la medida estatal de forma positiva y explica que también desde el organismo extremeño se están tomado medidas para ayudar a las farmacias rurales, por ejemplo con la reorganización del sistema de guardias a las residencias de mayores para favorecer «que se sean exclusivamente esas» las que presten los servicios a estos centros. 

Peores condiciones

Según los datos facilitados por el colegio, en la región hay actualmente 680 farmacias. Aproximadamente la mitad, unas 400, se ubican en el ámbito rural y de estas el 40% (unas 120 en Cáceres y 80 en Badajoz) están en municipios de menos de mil habitantes. 

Un informe elaborado por la Sociedad Española de Farmacia Rural (Sefar) ya alertó en 2019 del riesgo que estas boticas tienen de desaparecer, ya que a la baja rentabilidad hay que sumar otros factores estructurales como la falta de alicientes y la «esclavitud» que viven muchos de estos profesionales por las guardias excesivas al ser un servicio esencial y el único en estos municipios. La situación es tal, afirman, que para un farmacéutico es más rentable irse a trabajar de adjunto a una farmacia urbana que gestionar la suya propia en un pueblo.

Según los datos facilitados por la Junta, desde 2019 cuatro pueblos extremeños se han quedado sin farmacia: Alcollarín, Aldehuela del Jerte, Carmonita y Villar de Plasencia. En estos municipios, el servicio se cubre con el desplazamiento de un farmacéutico de otro pueblo cercano varios días a la semana, lo que se conoce como botiquín.

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