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El Periódico Extremadura

NUEVO MODELO TRAS EL EFECTO DE LA PANDEMIA

Las residencias de Extremadura priorizarán a los grandes dependientes a partir de 2026

La Junta apostará por la ayuda a domicilio, los servicios auxiliares y nuevas figuras como el asistente personal para que la institucionalización no sea una alternativa a la soledad no elegida o las dificultades para afrontar las tareas cotidianas

Una trabajadora asiste a una mujer dependiente en una residencia de mayores. EL PERIÓDICO

Que la residencia sea para quien verdaderamente lo necesita, no una alternativa a la soledad no elegida o la dificultad para realizar las tareas propias de la vida diaria cuando la edad empieza a pesar. Es la filosofía sobre la que se asienta el nuevo modelo de atención sociosanitaria que la Junta de Extremadura quiere desplegar con horizonte al año 2026. Sobre la mesa hay un plan de choque de 600 millones de euros y según ha explicado este martes el consejero de Sanidad y Servicios Sociales, José María Vergeles, la intención de poner en marcha toda una batería de medidas para el fomento de la autonomía en el domicilio, de forma que las residencias tradicionales queden reservadas solo a los grandes dependientes. 

A través de los centros municipales se facilitará comida a domicilio o servicio de lavandería para que los dependientes leves puedan permanecer el mayor tiempo posible en sus casas

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Actualmente Extremadura cuenta con 15.185 plazas en residencias, de que las que 8.579 son públicas y 6.606 privadas, en un total de 381 centros. Con estos datos, la región es la comunidad con más residencias (13,8) por 10.000 mayores de 64 años y con 6,9 plazas por cada cien mayores de 65 años, supera la ratio mínima recomendada por la OMS, que es de cinco. Esto no impide que haya casi 1.500 mayores en lista de espera para entrar en una residencia pública y el objetivo ahora es que estas plazas sean ocupadas por personas "que al menos tengan un grado de dependencia dos", pues según Vergeles el covid-19 ha puesto de manifiesto que la institucionalización «al uso» tiende a acelerar el proceso de envejecimiento y el ciclo vital de la persona.

Un tercio de los beneficiarios

Bajo esta nueva filosofía, la Junta busca que los dependientes valorados con el grado uno sigan viviendo en su casa "con las ayudas necesarias". Son aproximadamente un tercio del total de los beneficiarios de las ayudas de la dependencia: 12.904 personas a fecha 30 de abril, si bien de ellos 2.368 están en lista de espera. Tienen la consideración de personas dependientes porque necesitan ayuda para realizar las denominadas "actividades instrumentales" (usar el teléfono, comprar, preparar la comida, las tareas domésticas, utilizar transporte, tomar la medicación, administrar dinero o salir a la calle) pero pueden comer solos, ir al baño, andar, asearse, bañarse y vestirse.

Los dependientes leves necesitan ayuda para tareas como hablar por teléfono, cocinar, limpiar o gestionar dinero, pero pueden caminar, comer solos, ir al baño, asearse y vestirse

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"Cocinar para uno solo es muy complicado; lavar con artrosis también puede ser complicado. Esas son las cosas en las que tenemos que apoyar a la persona para que pueda seguir eligiendo dónde quiere vivir", ha explicado Vergeles, que recuerda que en muchas ocasiones el ingreso a la residencia es una alternativa a la soledad no escogida.

Para que efectivamente estas personas puedan vivir en su domicilio el mayor tiempo posible, se plantea una inversión "muy importante", que el consejero no ha cuantificado dentro de ese plan general de 600 millones de euros. Entre otras medidas contempla la mejora del servicio de ayuda a domicilio, la "apuesta" por los centros de día y la teleasistencia, que incluirá geolocalización, seguimiento dentro del domicilio en incluso la monitorización de parámetros sanitarios. De igual forma, con cargo a ese plan se pondrá en marcha la figura del asistente personal, recogida en la ley de dependencia pero hasta la fecha no implantada en Extremadura.

Todo ello se completará con una red de servicios de proximidad, que gestionarán las residencias municipales, y que ya se quiere tener lista para el año 2023: transporte dentro del municipio, servicio de comidas a domicilio, lavandería, podología y peluquería higiénica. A ello se une la unidad de Enfermería de estos centros, que "estará preparada y con la formación suficiente como para fomentar la seguridad de los usuarios desde el punto de vista sanitario".

Casi 500 nuevas plazas "de convalecencia"

Dentro del plan de choque de la dependencia, la Junta de Extremadura también tiene previsto habilitar al menos 465 camas "de convalecencia". Actualmente no existen en Extremadura y se trata de un servicio destinado a las personas que necesitan internar para recuperarse de un proceso sanitario, pero que después vuelven a su vida diaria, en el domicilio o bien una residencia al uso. Los ocho nuevos centros que se van a construir en Llerena, Pescueza, Jerez de los Caballeros, Herrera del Duque, Guareña, Piornal, Brozas y Tejeda de Tiétar ofrecerán un total de 238 plazas de convalecencia, a las que se sumarán otras 227 en centros públicos y privados de las principales ciudades.

Según ha detallado Vergeles, se habilitarán entre 25 y 30 plazas en La Granadilla de Badajoz; entre 38 y 40 plazas en la residencia Felipe Trigo de Villanueva de la Serena; 33 en El Prado de Mérida; 48 tras la adaptación de El Cuartillo y entre 25 y 30 en la residencia Cervantes, ambas de Cáceres; entre 10 y 15 plazas en la residencia de Madrigal de la Vera; 15 plazas en la residencia San Francisco de Plasencia, y entre 20 y 25 tras la adaptación de la Unidad de Larga Estancia del centro sociosanitario. Además, en la capital del Jerte el centro Los Pinos se dedicará "especialmente a demencias" y en Coria se estudia la situación de la residencia en funcionamiento para habilitar entre 13 y 25 plazas de convalecencia.

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