ENTREVISTA | ESTHER RODRÍGUEZ Investigadora y codirectora de la excavación de Casas del Turuñuelo

«Estamos a la sorpresa de lo que el Turuñuelo nos depare»

Esther Rodríguez, investigadora y codirectora de la excavación de Casas del Turuñuelo

Esther Rodríguez, investigadora y codirectora de la excavación de Casas del Turuñuelo / CEDIDA

Marian Rosado Gallardo

Marian Rosado Gallardo

El mayor sacrificio animal hasta ahora descubierto en el Mediterráneo occidental durante la primera Edad del Hierro, hace unos 2.500 años, se realizó en Extremadura. Fue en el yacimiento de Casas del Turuñuelo (Guareña), en el que hace unos meses se descubrieron los primeros rostros tartésicos, y el estudio de este hallazgo se ha hecho público en la prestigiosa revista científica ‘Plos One’. A primeros de marzo comenzará la sexta campaña de excavaciones de esta joya de la arqueología en la región que ya cuenta con dos grandes revelaciones y Esther Rodríguez, codirectora de la excavación, habla sobre todo ello. 

-Hable sobre este hallazgo 

-El hallazgo se produjo en el año 2017. Ya en ese momento fue un impacto enorme a nivel científico e investigador porque era la primera vez que documentábamos un sacrificio de animales tan masivo, que en la Biblia se denomina con el nombre de «hecatombe», aunque para que sea una «hecatombe» hay que sacrificar 100 animales y aquí nos hemos quedado un poquito más cortos. Pero ya nos marcó la pauta de la excepcionalidad del yacimiento. Ahora lo que se ha dado a conocer ha sido la publicación del estudio porque, lógicamente, tuvimos que montar un equipo interdisciplinar solo para excavar el contexto y luego, posteriormente, para su estudio. Fundamentalmente contamos con arquezoólogos, especialistas también muchos de ellos en el estudio del caballo, ya que es el animal más numeroso.

-¿Qué otros animales hay? ¿Tienen una disposición especial? 

-Todos corresponden a una cabaña doméstica de la Edad del Hierro. El animal más representado es el caballo, el equino en este caso, porque dentro del contexto hay caballos, hay mulas y asnos, luego los bovinos, hay algún ternero, fundamentalmente vacas, los cerdos y un perro. El ritual no sabemos exactamente a qué corresponde, no sabemos por qué los están sacrificando. Lógicamente porque le quieren demandar algo a sus divinidades, porque en la Antigüedad cuando se hace un sacrificio, normalmente, siempre está vinculado a algún tipo de petición a la divinidad. Los romanos sacrificaban animales antes de sus batallas para saber realmente si tenían posibilidades de ganarlas. En el caso de Tartesos parte de esa información que está vinculada a la religión y la ritualidad se nos escapa porque no tenemos fuentes escritas. Todo lo que conocemos es a través de la arqueología y eso aporta un volumen de información, entre comillas, ‘limitado’, hay determinados aspectos que se nos escapan. Lo único que sí podemos saber, porque en Cancho Roano también se sacrificaron animales antes de abandonar el edificio, es que es una práctica que forma parte de esta etapa final de Tartesos, en la que se está sacrificando uno de los mayores elementos de riqueza de estas sociedades, que es el ganado. 

Restos de los animales en el patio donde se encuentra el sacrificio.

Restos de los animales en el patio donde se encuentra el sacrificio. / CEDIDA

-La publicación del estudio en ‘Plos One’, ¿supone un paso más para dar a conocer el Turuñuelo? 

-Claro. ‘Plos One’ es una de las mayores revistas ahora mismo de ciencia que hay. La parte buena que tiene el poder publicarlo en revistas de alto impacto, que es así como nosotros las denominamos, es que su visibilidad y su difusión es muchísimo mayor. Es verdad que Casas del Turuñuelo ya es un yacimiento conocido en todo el mundo. Es raro que alguien que se dedica al sacrificio de animales o al estudio del caballo no tenga en mente el yacimiento y al mismo tiempo el hecho de aparecer en esta revista también avala la importancia del estudio y apoya todos los resultados que se presentan en él.

«El ritual no sabemos exactamente a qué corresponde (...) Es una escena muy teatralizada»

Esther Rodríguez

— Investigadora y codirectora de la excavación de Casas del Turuñuelo

-En tres momentos diferentes se interpusieron los animales, ¿es este lugar un templo? 

-Digamos que en la secuencia de las reposiciones de los restos de animales hay una primera fase, en la que se sacrifican tanto caballos como bovinos, cerdos y el perro, que pertenece a un primer momento y lo que sí sabemos es que esos huesos estuvieron a la intemperie entre 6 y 8 años por la propia craquelación, por su propio desgaste hacia atmosféricos como son las altas temperaturas, la humedad... Porque los huesos tienen marcas de carroñeros, es decir, los buitres han enredado, han picoteado, han comido carne que estaría en proceso de putrefacción y porque tienen determinadas huellas de dislocación, de que se ha tirado de esos restos para arrinconarlos en un lugar del patio. Luego se hizo un segundo sacrificio, tiempo después, en el que ya solo se sacrificaron caballos y son los que aparecen con los cuerpos completos, que además es una escena muy teatralizada porque habitualmente aparecen en parejas, con los cuellos cruzados en muchos ejemplos. Y luego ya hay un tercer momento de sacrificio en el que lo único que se sacrifican son cerdos y vacas, pero estos animales ya están comidos, es decir, tienen marcas tanto de corte, de haber descarnado los huesos, como marcas de diente humano, como si tú coges a día de hoy una paletilla de cabrillo y te la comes con la boca. Pues las marcas que tus dientes dejan en esos huesos es lo que nosotros hemos documentado. Entonces dentro del proceso hay diferentes fases, pudo haber fases anteriores y que se hubieran encargado de limpiar el patio, eso ya es algo que, por ahora, no sabemos, pero bueno parece que hay una continuidad. Ahora lo que hay que determinar es cuál es el elemento o cuál es el evento que le lleva a tener esa continuidad dentro del proceso de sacrificio. Como no tenemos paralelos dentro de los yacimientos de la Península Ibérica o del Mediterráneo Occidental es muy complicado de determinar. El avance de las propias excavaciones nos irá dando pautas.

-¿Qué otras sorpresas puede deparar el Turuñuelo? 

-Eso es imposible de responder. Todos los periodistas hacéis esa pregunta. También es una de las partes más bonitas de la arqueología, que una vive un poco a la sorpresa de lo que el yacimiento depare. Nosotros vamos a seguir concentrados en la parte este con el objetivo de acotar la secuencia en esa zona, intentar localizar de una vez la fachada principal del edificio. Llevamos dos años en los que el titular es ‘se busca la puerta principal del yacimiento’, pero es que no terminamos de dar con ella porque el edificio es cada vez más grande, más grande, más grande… A ver si este año somos capaces de limitar el edificio por la parte este y, en cuanto a hallazgos pues imposible de saber. Lo mismo nada, lo mismo una cosa ultramegasorprendente.