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LOS EXPERTOS RESUELVEN EL MISTERIO

El acueducto de Mérida: ¿romano o visigodo?

 

Félix Palma, director del Consorcio de la Ciudad Monumental de Mérida en el acueducto de Los Milagros. - Consorcio Ciudad de Mérida

El acueducto de los Milagros tiene ADN romano. Para la mayoría de los ciudadanos esta afirmación es una obviedad, pero hay quienes la ponen en duda. Varios expertos sostienen que la fecha de construcción de esta imponente obra de ingeniería oscila entre los siglos IV y VI d.C., rechazando así que el monumento date del siglo I como se ha informado hasta la actualidad. «El acueducto es indudablemente, y sin duda alguna arqueológica, de época romana», manifestó ayer Félix Palma, director del Consorcio de la Ciudad Monumental de Mérida.

Palma responde así a una información publicada en el diario El País, en la que dos ingenieros, a partir de unas pruebas de termoluminiscencia realizadas al acueducto por la Universidad Autónoma de Madrid, apuntan que «el acueducto de Los Milagros de Mérida fue levantado a partir del siglo IV con influencia bizantina». «Han sacado conclusiones después de que haya sido analizado un ladrillo, repito un único ladrillo, lo que refleja la falta de rigor», subraya Palma.

Según los análisis realizados, el estudio data la construcción del acueducto en el año 290 d.C., con un margen de error de más/menos 106 años. «Es el único dato objetivo que hay y a partir del cual han montado la teoría, todo ello sin tener en cuenta el resto de estudios y conocimientos que se tienen sobre el acueducto», lamenta el director.

Una de las pruebas evidentes de que Los Milagros data del siglo I d.C., como defiende el consorcio, es que «se excavaron unas tumbas del siglo I que se estaban adosando al acueducto, por tanto, este existía evidentemente».El ingeniero técnico de Obras Públicas Isaac Moreno Gallo explica a El País que el rey Agila se refugió en Mérida en torno al 555 d.C. y se enfrentó al rebelde Atanagildo, por lo que «no sería raro que arquitectos bizantinos hubiesen intervenido en Mérida, tras la victoria de Atanagildo, para levantar el acueducto con su tecnología».

Palma rechaza este extremo al asegurar que en la época que menciona Moreno, el acueducto «ya no funcionaba, no traía el agua a la ciudad». Prueba de ello, apunta, es que se ha excavado en el tramo de la canalización frente al cementerio municipal y «en el siglo IV y V ya estaba cegado el canal». Por su parte, el ingeniero de Caminos Manuel Durán cree que la arquería del acueducto emeritense «presenta fábricas de época tardía (a partir del siglo IV) por algunos detalles constructivos». A su juicio, «la presencia de hiladas de piedra alternadas con otras de ladrillo tampoco es del siglo I, como dice la tradición, sino más allá del III, por lo menos».

Cabe destacar que Palma está muy molesto por cómo se ha tratado este asunto: «Nos ha molestado la falta de rigor científico, porque el consorcio se dedica a hacer ciencia, a contrastar datos, a investigar y a tomarnos esto con mucha seriedad».