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CONTRAPUNTO

Los desatinos de la Ley Celaá

 

Mercedes Morán Mercedes Morán
20/11/2020

Nunca he pensado que mis hijos sean objetos de mi propiedad, pero sí que tengo la responsabilidad legal y moral de atender sus necesidades físicas, de educarles, de decidir por ellos mientras no tuvieron la capacidad de hacerlo y, en definitiva, de elegir lo mejor para ellos desde la libertad y las circunstancias de cada momento. Es de suponer que así lo hizo también la ministra Celaá, que eligió con total libertad el colegio que le pareció mejor para sus hijas, un concertado católico.

Sin embargo, el ejercicio de esa responsabilidad en libertad, no es reconocida por el Gobierno de Sánchez, bien alineado (o alienado) con la doctrina comunista: el derecho de los padres a educar a sus propios hijos no existe y el ser humano individual no pertenece a sí mismo sino a la sociedad. Por eso, la ministra Celaá considera que “los niños no son de los padres” y es, por tanto, el Gobierno el que sabe lo que realmente conviene a nuestros hijos, sin tener en cuenta la opinión de los padres ni del colectivo de docentes.  

Lo que ocurre aquí es que el objetivo no es la formación integral del niño español, sino intereses menos honorables; quieren transformar la educación en una herramienta para conseguir su permanencia en el poder. Por ello, en la senda emprendida de limitación de las libertades por este Gobierno de coalición, la educación no iba a librarse y presentan esta aberración, este despropósito que es la “Ley Celaá”, incluso en su tramitación, sin informes preceptivos y sin consenso.

Los niños tienen el derecho a la educación y los padres el de la libertad de elegir cómo se les imparte; derecho que quiere secuestrar el Gobierno, asfixiando a la educación concertada e imposibilitando que los padres ejerzan esa libertad de enseñanza que les otorga la Constitución.

Pretenden eliminar, además, la enseñanza especial, haciendo caso omiso a las necesidades de los niños y desoyendo a sus padres que denuncian el perjuicio que esto supone. Imagino la angustia de las familias.

Y para obtener el apoyo de ERC al presupuesto, el español dejará de ser lengua oficial en todo el territorio nacional. Es un ataque directo a la forma de entendernos de todos los españoles, y de 700 millones de ciudadanos de todo el mundo; una agresión a nuestra cultura y a nuestro patrimonio.

Finalmente, esta Ley rebaja la calidad de la enseñanza, permitiendo pasar de curso a los alumnos sin tener en cuenta los suspensos, es decir, sin fomentar el esfuerzo, la capacidad de aprender ni el interés del niño por el conocimiento. Tendremos ciudadanos más fácilmente manipulables.

Yo fui a un colegio público, mis hijos a un concertado católico, y deseo que mis nietos estudien en el que escojan sus padres; eso significará que han sido libres para elegir, tal y como lo fue usted, señora Celaá.

 
 
5 Comentarios
05

Por Zaratustra111 20:04 - 20.11.2020

Y se queda tan a gusto la autora de este artículo de opinión repleto de inexactitudes por no llamarlas falsedades...pero bueno, ahí el dicho de "miente que algo queda". Ni se suprime los centros de educación especial (solo se potencia la educación inclusiva de alumnos con necesidades especiales en clases donde predominan aquellos que no lo son), el castellano sigue siendo la lengua oficial en Cataluña al igual que lo es el catalán, algo ya recogido en la Constitución y la anterior Ley de Educación ( los niñ@s a día de hoy en Cataluña ya recibían las clases en catalán, no sé a qué tanto revuelo ahora), la religión se seguirá impartiendo si los padres quieren que la reciban sus hijos pero ésta no valdrá para la nota media (por qué nos escandalizamos si España es un país aconfesional? o al menos eso debería ser)....y ya me cansa seguir desmintiendo tanta falsedad....niñ@s que pasarán sin aprobar, etc...en fin....

04

Por silosenotvoto 10:23 - 20.11.2020

La concertada, otra manera de desviar el dinero de todos a unos pocos.Ya está bien!

03

Por Infraestructuras 10:21 - 20.11.2020

Y por supuesto debe ser pública y gratuita. Todas las clases sociales, deben tener derecho al progreso social.

02

Por Infraestructuras 10:17 - 20.11.2020

Ya está bien este cachondeo que tenemos con la educación. La educación debe ser ese cuarto poder imparcial e independiente al servicio de la sociedad, no de los políticos ni de los padres. La educación no puede ser la niña bonita que todos los políticos y padres, quieren manejar para reproducir sus intereses y sus valores. Cada sociedad tiene una moral en cada época, no varias y debe perseguir esa moral y esos valores a través de la educación. La educación debe ser dictada por profesionales y por científicos. La educación debe ser científica, y una educación científica, hoy por hoy, no es una educación religiosa, sino una educación progresista. La libertad consiste en que los hijos no reproduzcan los errores de los padres y deben ser los profesionales y científicos, no los padres, ni los políticos quienes digan en qué consiste esta educación. Otra cosa son los Centros de Educación Especial. ¿Habrá visitado alguna vez esta señora algún Centro de Educación Especial?. ¿Cómo podría incluir a chicos/as con diagnósticos como: síndrome de Dow, trastornos de personalidad, etc, con otros que no tienen problemas de integración?. ¿Cómo un profesor podría atender una clase y a la vez las necesidades de estos chicos?. Ahí, Sra Celaa, no podría aprender nadie. Otra cosa es lo de la lengua. Como español, aquí lo que parece es que nos avergonzamos de serlo. Ya está bien de atender a intereses de sus socios nacionalistas.

01

Por Donjo 9:08 - 20.11.2020

¿Por qué no hablamos del derecho a una educación de calidad de TODOS los niños españoles y no de los intereses económicos del lobby de los centros privados y concertados? ¿Sabe usted cuántos universitarios se vieron obligados a abandonar sus estudios porque Wert desvió el dinero de sus becas a la patronal de la "libertad" (¡vaya sarcasmo!)?