Jugando a policías y ladrones

La Policía Nacional enseña a cerca de 800 escolares sus métodos y medios para combatir la delincuencia en las primeras jornadas de puertas abiertas del Cuerpo. Los niños empuñan armas, asisten a una exhibición con perros, dan sus huellas y obti

T. E. T. E. 02/10/2007

Javier Peñas, de 9 años, quiere ser de mayor veterinario pero ayer le empezó a entrar el gusanillo de ser policía para que "los malos no roben y salvar a la gente". Y es que el espectáculo infantil que montó ayer la Policía Nacional para acercar su trabajo a los más pequeños ejerció influencias de este tipo. "Ser policía es una aventura", aseguraba Fernando Madruga de tan solo 6 años y alumno del Paideuterión.

Como ellos, otros casi 800 escolares de 11 centros educativos, de entre 6 y 11 años, asistieron a una múltiple exhibición de las brigadas de la Policía Nacional de Cáceres y Badajoz en las primeras jornadas de puertas abiertas que organizó la Comisaría de Cáceres con motivo de su fiesta patronal, los Angeles Custodios. El objetivo: "Conocer el trabajo de la policía, los métodos y los medios, para que el ciudadano se sienta seguro y libre", explicó el subdelegado del Gobierno, Fernando Solís. Alrededor de medio centenar de agentes, la mayoría alumnos en prácticas, participaron en la jornada, que se desarrolló en el polideportivo Juan Serrano Macayo.

Armas didácticas

Los niños tuvieron entre sus manos rifles, fusiles de francotiradores, pistolas y otras armas polivalentes que utilizan los agentes y que ellos empuñaron y manipularon impresionados. "Es como en las películas, sirven para defender a los demás", decía el pequeño Madruga. Chocaba la imagen de los niños armados , pero el subdelegado del Gobierno defendió el valor didáctico de la actividad. También lo hizo el coordinador de las jornadas, el inspector jefe de la Unidad de Seguridad Ciudadana, Luis Domínguez, quien manifestó que no es un incentivo para que las usen, sino para que las vean "como algo normal en la policía y que no pasa nada".

Los pequeños asistieron también a exhibiciones de perros policías y desactivación de explosivos, se subieron en las motos patrullas o estamparon sus huellas en fichas policiales ficticias tras explicarles que ese dibujo dactilar es único en cada persona y que cuando pasen 20 años seguirá siendo el mismo.

También se llevaron para casa una placa policial en papel. Eva Correa, de 6 años y alumna del Paideuterión, llevaba varios de esos carnets en la mano junto a un montón de regalos. Tímida o asustada, responde que no le gustan los policías porque "tienen muchas armas", pero sí los perros policías.

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