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La mirada

Con el trabajo no se juega

 

Jesús Moreno Ramos
09/01/2017

Hace un mes este diario se refería a las asignaturas pendientes que aún mantiene lo que él mismo denominaba ‘estado del malestar español’, aun cuando la macroeconomía invita al optimismo. Ciertamente el PIB crece y las cifras del paro están bajando. Según el Sexpe, en el último año en Extremadura ha descendido casi en un 7% (en España más del 9%). Pero seguimos viendo aquí niveles de desempleo muy superiores al conjunto de la nación y de Europa, aún más destacados si nos fijamos en algunos colectivos como las mujeres, los jóvenes y los mayores de cincuenta y cinco años.

A esto se suma que la mayoría de los nuevos contratos son temporales y precarios y con salarios a la baja, de tal manera que muchos empleados tienen un salario que no les permite superar el umbral de la pobreza. También ahora podemos decir que el crecimiento económico no se traduce en una mayor equidad sino que, mientras crece el número de millonarios, la distancia entre los más ricos y los más pobres se agranda. El presidente Vara ha pedido al gobierno del país un plan especial de empleo para la región que, ojalá, sea de envergadura y en este año veamos algún cambio en estas tendencias.

El trabajo es un derecho fundamental y por eso el Estado debe promover, en orden al bien común, políticas que favorezcan activamente su ejercicio. Y, a la vez, cada uno con el propio trabajo contribuimos a la vida familiar y social y supone una responsabilidad hacia uno mismo y hacia el prójimo. Un error fundamental del capitalismo ha sido convertir el trabajo en una mercancía más. Cuando no hay trabajo o éste es tan precario falta dignidad. La pobreza es en muchos casos el resultado de la violación de la dignidad del trabajo humano. Por eso los últimos papas han hecho una llamada para «una coalición mundial a favor del trabajo decente», alentando la estrategia de la Organización Internacional del Trabajo.

Y es que, como dijo Francisco ante los planes de la empresa Thyssenkrupp en Terni (Italia): «¡Con el trabajo no se juega! ¡Y el que, por motivos de dinero, de negocios y para ganar más, quita trabajo, que sepa que quita la dignidad a las personas!».