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Flamenco // entrevista a...

José Marcé: «Como la ‘Noche Blanca’ habría que hacer 365 noches en España»

 

José Marcé: «Como la ‘Noche Blanca’ habría que hacer 365 noches en España» - EL PERIÓDICO

La oportunidad de entrevistar a, como dice mi padre, el único cantaor hondo que queda, es un lujo cuando una se ha empapado muchos libros y muchos discos de toda esa época gloriosa del flamenco como fue, el paso ‘de las ventas a los tablaos’ que dignificó a este arte, y de la que eran protagonistas los que hoy han sido y son figuras, y en esos años 50 eran niños con hambre de cante y estómago vacío. José Mercé (José Soto Soto, Jerez de la Frontera, 1955) era uno de ellos. Con trece años se fue a Madrid, tras pasar por un tablao en Cádiz, y se alimentó durante todos esos años de crecimiento personal y artístico, de una ortodoxia de la que ya venía licenciado del tablao 24 horas que es el Barrio Santiago jerezano. Actuará en ‘La Noche Blanca del Flamenco’ en Córdoba el 16 de junio, después de dejar acompañar su flamenco en el proyecto ‘Mercé Sinfónico’ arropado por Juan Paulo Gómez, arreglista de los temas y director titular de Partiture Philarmonic Orchestra, en Sevilla el 26 de mayo.

Ha sido un lujo poder conversar con él, y una cátedra de flamenco para todos los aficionados que sentimos esa hambruna de conocimiento, en este mundo flamenco actual a veces saturado, y muchas otras, excesivamente laíno. Pasen y lean.

--¿Qué podrán ver los aficionados en ‘La Noche Blanca’ de Córdoba?

--Vamos a hacer un concierto de flamenco con mi percusión, mi guitarra, y mis palmeros…, a la antigua usanza, como yo digo. Me van a acompañar Antonio Higuero, a las palmas Merche y Chícharo, y a la percusión, Fernando.

--¿Ilusionado con esta cita?

--Claro, ¡muchísimo! Además Córdoba es una zona que me encanta porque son serios, gente que conoce el flamenco, y me encanta poder ir y hacer un concierto flamenco íntimo, como yo llamo.

--¿Echa de menos cantar flamenco? Viene ahora de acompañar sus éxitos en el proyecto ‘Mercé Sinfónico’, en Sevilla…

--No, no, no…, yo no lo hecho de menos, porque a mi siempre me va a sonar flamenco y sigo cantando flamenco, o sea, la instrumentalización no tiene nada que ver con el cante flamenco que yo hago. Lo mismo puedo ir con un violín, con una guitarra, y si canto por siguiriyas, canto por siguiriyas…

--Para el 16 de junio un flamenco sin aditivos, ¿no?

--Por supuesto. No voy a llevar aditivos, no. Hay una frase de un gran amigo y compañero que dice: «Las cosas cuando están bien cantadas y están bien, todo lo que se le meta es para ensuciar el tema» (se ríe)

--¿Cuántas ‘Noches Blancas’ necesita este país para reivindicar el flamenco como el patrimonio que es?, ¿o piensa que no hace falta?

--Yo creo que hay que reivindicarlo y todos los días, además. Es que no se han dado cuenta, o no quieren darse cuenta, que el flamenco es la cultura nuestra, nuestra Marca España, nuestra música y más importante que la cultura del flamenco en este país, yo no creo que haya nada. Como la ‘Noche Blanca’ de Córdoba había que hacer 365 noches en España.

--¿Usted no tiene la sensación de que en el flamenco hay mucha gente y muy poca la que sabe?

--Yo creo que usted está hablando bien, está hablando bien…, Yo creo que hay demasiada gente que no sabe ni donde está, y no sé porque tienen además esos puestos. Según se ve, parece que no tienen la más remota idea de lo que es el flamenco.

--A usted nunca le han gustado los concursos, por ejemplo…

--Además, de bien joven. Nunca me han gustado los concursos. Yo fui el ganador, por ley, del último ‘Giraldillo’, el de artistas consagradas que se hizo, y como yo era muy joven se lo dieron al Chocolate, merecedor de más, pero se trataba de tres días de cante y lo ganaba el cantaor que había sido más regular, y el más regular fui yo. Todo el jurado votó mi nombre y cuando llegó la hora de la verdad dijeron: «a este niño no se le puede dar porque es muy joven». Entonces, a mí eso de los concursos no me gustan. Cada día hay menos gente que sepa de qué va esto, y se ponen de jurado ¡y yo no lo entiendo!, ¡cómo pueden ser capaces de ser jurados!

--¿Se puede nacer en el barrio de Santiago y no ser flamenco?

--Hombre se puede nacer en el barrio de Santiago y no ser flamenco, depende de qué forma, ¿no? No todo el mundo tienen que cantar, ni bailar, pero el mero hecho ya de nacer en el barrio de santiago por lo menos te da un diploma, al menos, de compás.

--¿Qué queda de José el que se fue siendo un niño a buscarse la vida a Madrid como cantaor? Una de las épocas más bonitas del flamenco…

--La verdad es que de esa época yo tengo los mejores recuerdos. Yo empiezo con trece años recién cumplidos en el Tablao de Cádiz, de ahí paso a Madrid en los años 1969/70. Ahí estaban los más grandes, tanto del cante como de la guitarra, y fue la mejor época del flamenco sin duda. Pasarán muchos años hasta tener otra época tan gloriosa como aquella. Hablamos de flamenco, ¡eso sí que era flamenco!.

--Eso era flamenco porque ahora hay mucha fusión, incluso confusión, ¿no cree?

--Yo creo que hay más confusión e infusión, que fusión (se vuelve a reír) Yo estoy muy de acuerdo con la fusión y el mestizaje cuando se hace de verdad, pero yo creo que el 90% de lo que se hace ahora es una confusión total.

--¿Y a qué estamos abocados?

--Yo creo que en algún momento se darán cuenta…, que el flamenco es lo más difícil, que el flamenco es lo más moderno, que el flamenco es lo más vanguardista…, y a la larga, y no tan a la larga, si de verdad aman al flamenco y a nuestra cultura, creo que la gente joven que venga finalmente cantará en la silla con la guitarra, que es lo suyo.

--Decía Rancapino ‘que cada vez hay más mentira en el arte, y lo que importa es comunicar’, ¿piensa igual?

--Es que hay muy pocos que comuniquen. Una cosa es cantar, otra cosa es ser artista, pero todo eso tiene su proceso y se tiene o no se tiene. Tú puedes ser muy buen aficionado, tener mucha voz, pero a mí eso no me vale. Esto es como el toreo, el que tiene el pellizco lo tiene y el que no…, pues ‘¡hasta luego, Lucas!’

--Y de los actuales, ¿quien cree que tiene ese pellizco?

--Mire, yo admiro mucho a la gente joven y les deseo lo mejor, pero estoy a falta de que salga un eco, de que rompa, de que duela, de que hiera, no sé si será la capa de ozono, o lo que comemos hoy, pero son todas voces muy laínas y son voces que no te duelen, no te hieren, y parece ser que ahora en lo que están es a ver quien canta más difícil.

--¿A qué se refiere?

--Me refiero que no escuchas a nadie cantar por soleá, por siguiriyas, lo normal, lo natural. Hacen cosas muy raras, unas guitarras muy raras de acompañamiento. Unos tonos muy raros sin tener que ver…, en fin, yo que sé, ¡es algo que no entiendo! a lo mejor yo me he quedado antiguo, no lo sé. Yo lo que veo es como si hicieran una carrera a ver quien canta más difícil. El problema es que siendo lo más fácil, lo más difícil es cantar por bulerías. Eso si que es difícil, cantar por soleá, cantar por siguiriyas, y cantar como hay que cantar, normal. Y acompañar como hay que saber acompañar a un cantaor, eso es muy difícil. Eso se cuenta con los dedos de la mano.

--Entre el flamenco y la sinfónicas hay buena relación: Arcángel, Daniel Casares, usted… ¿qué gana y qué pierde el flamenco cuando se conjuga con una orquesta de estas características?

--Nada de eso es nuevo. Yo creo que las Voces Búlgaras ya las hizo Enrique Morente hace veinte años…, yo creo que nadie inventa nada, y yo tampoco voy de inventor ni de ná. Todo esto ya está hecho, nadie crea nada, ni hace nada. Esto es como un homenaje a mi carrera, con los temas míos que más han sonado, la sinfónica, lo han llevado a un pentagrama y yo canto ahí ‘Al Alba’…, con mis palmas, mi guitarra, mis coros y la sinfónica. ‘Mercé Sinfónico’ es flamenco, nada más que engrandecido con cuarenta músicos que es verdad, que sí que engrandecen los temas. No es nada nuevo, a mí las cosas de los inventos…, yo no voy a inventar nada. El flamenco ya está inventado y tiene una raíz muy grande, y es muy difícil. Nos moriremos sin saber. El flamenco es muy complejo.

--¿Qué relación tiene con Extremadura?

--Bueno, voy todos los años a Hervás, a hacer la cesta de Navidad. Tengo también mi Peña en Cáceres, ¡que a ver si se mueven un poquito más! (se ríe) Por cierto, ¡un fuerte abrazo a todos los que conozco allí!