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«Cuando un problema se verbaliza, la presión disminuye»

 

«Cuando un problema se verbaliza, la presión disminuye» - ANTONIO MARTÍN

Gema Guerra Benito
17/09/2017

Su labor es escuchar. Sin presiones, sin juicios y con el único ánimo de ayudar. Antonio Floriano ha trabajado en el teléfono de la esperanza y ha ejercido más de dos décadas como médico en Aldea Moret. Ahora gestiona el centro de escucha San Camilo y ejerce de presidente en ‘Qué bonita es la vida’, una plataforma recién nacida con un propósito claro: prevenir suicidios. El cacereño pretende a través de este colectivo ejercer una presión para intentar concienciar sobre esta realidad ‘silenciada’. De hecho, hace una semana, el colectivo que preside presentó a la Junta una propuesta para desarrollar medidas que ayuden a normalizar esta problemática social. El teléfono del Centro de Escucha San Camilo es el 616039489 y el Teléfono de la Esperanza de Cáceres es el 927627000.

-¿Por qué deciden centrar esta asociación en la prevención del suicidio?

-Yo trabajo en el centro de escucha y es un tema muy recurrente. Pedro Moreno me dijo que si quería formar con él una oenegé y todo lo que sea para visibilizar esta realidad. Nos damos cuenta de que cada día hay más suicidios en el mundo. Hay un millón de suicidios en todo el planeta al año. Aquí hay 3.000 contabilizados, pero sin registrar habrá muchos más. Y tentativas de suicidios, muchísimas. Todos los que estamos tocando el pulso a la sociedad continuamente nos hemos dado cuenta de que hay que hablar de ello y hay que hacer ver que es más frecuente de lo que creemos. Ya el otro día dimos una conferencia sobre porqué se produce este fenómeno.

-¿Y por qué se suicida la gente?

-La gente está cansada de no ser escuchada, se siente sola, desmotivada, no le ve sentido a la vida. Es una forma de matar su soledad. Es un grito de socorro.

-¿A qué se debe el repunte?

-En la sociedad de ahora es muy difícil encontrar estabilidad. Las redes sociales influyen. Se han perdido valores. Intentan buscar un refugio a esa incomodidad y al no encontrarlo decide optar por esa vía.

-¿Hablar de suicidio ayuda a evitar suicidios?

-Claro que sí. Cuando verbalizas un problema siempre la presión disminuye porque te sientes escuchado, comprendido y acompañado. Hay que ponerlo sobre la mesa. Hay que hacer campañas, debates y hay que desdramatizar la palabra ‘suicidio’ para que la gente vea que así como hay accidentes de coche, hay personas que pueden pasar por ahí en algún momento. La gente tiene miedo hablar del suicidio por el efecto llamada pero hay que tratarlo con normalidad para prevenir que ocurra.

-¿Con cuánta frecuencia reciben alguna llamada relacionada con intenciones suicidas?

-En el teléfono de la esperanza casi todos los días había una llamada. Estamos operativos las 24 horas. Yo he llegado a atender a usuarios a la una de la madrugada por intento de suicidio. La clave es la disponibilidad. Yo por ejemplo atiendo una decena de personas con las que contacto cada día. El propósito es acompañar a la persona. Cuando alguien se siente acompañado, no se suicida.

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