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la organización el parto es nuestro cumple 15 años de activismo

Otro parto (sin violencias) es posible

 

Una mujer acaricia a su hijo recién nacido. Tocar al bebé tras el parto es fundamental. -

POR OLGA PEREDA
26/11/2017

Estamos tan acostumbrados a ver parturientas felices en Instagram que se nos olvida que parir es un acto bestial. Un cuerpo se transforma en dos. Es algo imborrable que queda marcado a fuego en la madre y en el bebé. Es un trance del que se puede salir empoderada, cual leona lista para proteger a su cachorro. Pero también se puede salir frustrada y angustiada.

En el 2003, 20 mujeres (y un hombre) fundaron El Parto es Nuestro. Estaban enfadadas y furiosas. Criticaban la misoginia tradicional de la medicina, el uso masivo de la oxitocina (fármaco que acelera las contracciones), los potros para colocar a las parturientas, el nulo protagonismo de la embarazada, el trato vejatorio, el exceso de cesáreas y episiotomías (corte en el perineo). Muchos no las tomaban en serio y las consideraban poco menos que cuatro locas. Casi 15 años después, la organización tiene mil socias, está presente en toda España y sus tentáculos llegan a Ecuador y Argentina. Con su «activismo rabioso» lograron que en 2007 que el ministerio de Sanidad aprobara la Estrategia de Atención al Parto Normal. Han conseguido muchas otras cosas. Y otras no.

El Parto es Nuestro no es un grupo de hippies que pretenden que todas las mujeres den a luz en mitad del campo para encontrarse consigo mismas. El Parto es Nuestro quiere que cada mujer decida libremente cómo parir, tanto si lo hace en una bañera acompañada por una matrona como si lo hace en una camilla de hospital con un obstetra a los mandos.

Parir es poder

«Parir es poder. El parto te da fuerza. Porque si puedes con eso, puedes con cualquier cosa». Habla Ibone Olza, psiquiatra infantil, madre, cofundadora de El Parto es Nuestro y autora del libro Parir. El poder del parto (ediciones B). Olza no esconde el inmenso dolor físico que conlleva dar a luz. «Me preocupa mucho que se idealice el parto. Muchas mujeres pueden pensar que será una experiencia gloriosa y maravillosa. Puede que ellas lo vivan así, pero puede que no. Y jamás hay que tomarlo como un fracaso personal. Lo que sí deberían hacer todas las embarazadas es acudir informadas al parto porque es algo que puede marcar su salud de por vida», afirma.

Olza asegura que el panorama ha cambiado bastante. El trato vejatorio de los años 90, donde a algunas madres se las chillaba y se les decía que lo estaban haciendo mal ya no se da. Las cesáreas, tan alarmantemente frecuentes en España, se han reducido un poco. En Euskadi, por ejemplo, no sobrepasan el 15%. Las episiotomías antes se practicaban en el 90% de los casos y ahora hay hospitales donde no llegan ni al 40%. En la mayoría de partos se pone al bebé encima de la madre nada más nacer (piel con piel).

El potro y la pelvis

«Quiero lanzar un mensaje positivo porque estamos realizando bastante conquistas y los profesionales sanitarios están adoptando otras actitudes. Sin embargo, queda mucho por hacer», insiste Olza. En su opinión, es absurdo y obsoleto que todas las parturientas den a luz en el famoso potro, donde la apertura de la pelvis se reduce considerablemente. «Tenemos que confiar en la sabiduría del cuerpo y todo dependerá de la mujer y del bebé. En algunos casos, lo mejor podría ser parir de cuclillas. En otros, arrodillada. En otros, tumbada. En otros, sentada. Y en otros, de pie. Cada parto es diferente y dejemos de pensar que el cuerpo de la mujer es imperfecto».

¿Faldón clásico con volantes para el recién nacido o un pijama de unos grandes almacenes? ¿El Bugaboo o el Inglesina? Licenciada en Medicina y Cirugía por la Universidad de Navarra, a Ibone Olza –que se convirtió en activista tras su experiencia dando a luz– le saca de quicio que las embarazadas dediquen más tiempo a pensar en la ropita o el carrito para el bebé que en la verdadera preparación para el parto, unas charlas informativas que deberían cambiar para centrarse en lo verdaderamente importante y en las que debería haber mucha mayor presencia de los futuros papás.

Ternura, fuerza y confianza

Parir. El poder del parto deja claro que se puede nacer «dulcemente, despacio, descansando a cada poco, con ternura, fuerza, confianza y amor». Pero también se puede nacer «forcejeando, siendo traicionado por unos fórceps o ventosas y tras haber sido empujado por alguien que hacía presión sobre el vientre de la madre (la controvertida maniobra de Kristeller)».

También se puede nacer tras un parto iniciado espontáneamente o tras un parto programado en la que a la futura mamá se le aceleran las contracciones con oxitocina, fármaco que reciben cantidad de parturientas y que, en opinión de Olza, debería tener un uso «mucho más racional» en los hospitales ya que puede estar relacionado con hemorragias masivas en el posparto.

Además del bebé, la mamá (y su pareja, en caso de tenerla) el parto tiene otra gran protagonista: la matrona, una categoría profesional que debería empoderarse. «En España tenemos unas enfermeras estupendas que se han formado como matronas en la sanidad pública británica. Ahora están regresando a España y se encuentran con que no las dejan hacer bien su trabajo. Muchas sufren mobbing por querer hacer cosas tan sencillas como facilitar una banqueta a una parturienta para que dé a luz mejor», critica Olza.

Ambiente agradable

La realidad demuestra que sí, que otro tipo de alumbramiento es posible. Algunos hospitales españoles, especialmente en grandes capitales, tratan de ofrecer a la parturienta un ambiente agradable y cómodo en los partos de bajo riesgo: bañeras para parir, sillas de parto, monitores inalámbricos y una pantalla táctil para que la mujer ponga la luz que desea en la habitación, música o películas. No son detalles menores. Son esenciales para que la futura mamá esté lo más cómoda y tranquila posible.

«Como cagar»

¿Es tan peligroso el parto como nos cuentan? El hecho de que parir sea un acto exclusivamente femenino ¿de qué manera influye en esa atención que tantas veces roza el ensañamiento? Son preguntas que lanza la autora de Parir. El poder del parto, donde subraya que para dar a luz bien se necesita lo mismo que para hacer bien el amor: intimidad, confianza, sentirse segura y respetada. Consuelo Ruiz Vélez-Frías, matrona rebelde y luchadora que falleció en el 2005 a los 91 años y que en los 50 publicó el libro Parto sin dolor, sentenció que «parir es como cagar, un acto fisiológico». Ibone Olza se realiza, pues, la siguiente pregunta: «¿Quién es capaz de defecar tumbado con las piernas en alto y rodeado de desconocidos?»

El libro de Ibone Olza –que califica de «violencia obstétrica» muchas de las prácticas habituales en los quirófanos– cuenta con un prólogo de la cineasta Iciar Bollain (También la lluvia, El olivo), cuya experiencia como madre la llevó a realizar el corto Por tu bien. «El parto es pura fuerza, pura potencia. Si las mujeres somos capaces de sentir que nos estamos muriendo, pero seguimos adelante, es que somos capaces de todo. Hayas parido o no. Como mujeres, tenemos esa capacidad. Rodearlo de miedo es neutralizar esa potencia», concluye la directora.