El debate sobre política general que el Parlament de Cataluña celebra entre el pasado lunes y hoy ha evidenciado que nos acercamos a la hora de la verdad de la legislatura. En menos de una semana la Cámara catalana aprobará la ley de consultas, bajo cuyo paraguas Artur Mas convocará la del 9-N, que poco después será anulada por el Tribunal Constitucional, previo recurso del Gobierno central. Una situación previsible desde hace meses que ahora se hace realidad. A partir de ese momento ¿qué ocurrirá?

Buena parte del guión se ha escrito estos dos últimos días en la tribuna del Parlament. Mas ha reiterado su compromiso de convocar la consulta, pero también que no está dispuesto a poner las urnas si el Constitucional la suspende, porque entiende que no se darán las condiciones para que esa votación, que sería un desafío al Estado, tenga garantías suficientes para ser reconocida por la comunidad internacional, un elemento básico del reto.

Ante este claro hasta aquí hemos llegado, Oriol Junqueras tampoco se ha ido por las ramas. Esquerra sigue en sus trece de convocar la consulta caiga quien caiga, en un gesto de desobediencia civil sin aparente marcha atrás. Ayer reiteró que solo aceptaría entrar en el Govern si es para garantizar que se vote el 9-N. Si no, Mas tiene todos los números de quedarse sin el apoyo republicano y sin capacidad de prolongar la legislatura.

El apoyo de los veinte diputados socialistas que ayer ofreció Miquel Iceta para garantizar la continuidad de Mas sobre la base de blindar el Estado del bienestar y de trabajar por una consulta legal en el marco de una reforma federal de la Constitución, no deja de ser un brindis al sol. Pese a que el president le recordó a Junqueras que hay mayorías alternativas, sabe que no puede cambiar ahora de aliados y enfrentarse a las movilizaciones de los Onze de Setembre.

Con estos elementos es muy difícil prever un futuro que no sea el de unas elecciones anticipadas. De forma inmediata o dentro de unos pocos meses. Lo que venga después ya es impredecible. ¿Habrá candidatura conjunta independentista? ¿Romperá Durán con CDC? ¿Cuál será la siguiente fase del enfrentamiento con el Gobierno? Por desgracia, con la difícil situación a la que la crisis ha abocado a centenares de miles de catalanes, las respuestas y las soluciones a sus acuciantes problemas tendrán que esperar otra vez.