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El Periódico Extremadura

Preludio al novenario de la virgen de la montaña

"¡Va por ti, madre!"

Elena Nevado dedica su pregón a la esperanza y a la maternidad y desgrana ante el aforo su propio recorrido vital, siempre ligado a la patrona. Dedica palabras de recuerdo a Pilar Murillo y a los fallecidos en la pandemia y pide el final de la guerra en Ucrania

Elena Nevado pronuncia el pregón a la Virgen de la Montaña, este martes.

"¡Va por ti, madre!". Con estas cuatro palabras arrancó este martes su pregón a la Virgen de la Montaña Elena Nevado. Visiblemente emocionada, la que fuera alcaldesa de Cáceres, ahora diputada regional, protagonizó uno de los momentos más emblemáticos previos a la procesión de bajada de la patrona, ejerció de maestra de ceremonias en el preludio del Novenario en un año con un especial simbolismo ya que, durante los dos años anteriores no ha podido celebrarse debido a la pandemia.

Para su madre Pepita fueron sus primeras palabras, también las tuvo para la madre de su marido, y para sus propias hijas, María José y Rocío. Para su otra madre, la 'cacereña bonita', estuvieron dedicadas el resto. Ante un aforo prácticamente copado en todo el patio de butacas del Gran Teatro y una gran representación de autoridades, Nevado desgranó con detalle y emoción su propio recorrido vital, desde su infancia hasta la vida adulta, siempre ligado a la Virgen de la Montaña.

El acto fue conducido por Santos Benítez, presidente de la Unión de Cofradías Penitenciales, y como preámbulo, Jesús Fernando Bravo fue el encargado de presentar a la pregonera a la que definió como una persona de "gran formación humana" a la que definió como ejemplo de "elegancia, humildad y sencillez".

Ceresbrass, primero y durante la lectura del pregón, ofreció el acompañamiento musical, interpretó Hosanna in excelsis de Óscar Moreno, una marcha que recuerda a la Semana Santa ya que bandas la han entonado acompañando a las imágenes hace una semana, y el tradicional Redoble, y cerró el orfeón cacereño con la Salve.

En cuanto a las autoridades sobre el escenario, el presidente de la Junta de Extremadura, Guillermo Fernández Vara, el obispo de la diócesis, Jesús Pulido, y la alcaldesa en funciones, María José Pulido.

Ya en el atril, Nevado agradeció el "enorme privilegio", que llegó a calificar como el más grande para un cacereño. Así, durante la extensa hora, glosó a la Virgen desde que nació un 26 de enero de 1967. Partió ahí su itinerario vinculado a la imagen de la patrona. "No hay madre más buena que tú, Montaña". Repasó por la historia de la cofradía y de los hermanos como Antonio Espadero, que muestra "que la devoción viene de lejos" y apeló a la poesía, a la de Antonio Hurtado y a la de Gabriel y Galán, a los versos que dedica el primero a los soldados y el segundo a la Montaña. También glosó al obispo Llopis Iborra y al barrio que da nombre, y de paso, a las gentes de los barrios.

Apeló en su discurso a la propia identidad cacereña, recordó las veces que acertó el manto de la Virgen, una de las tradiciones del Novenario, y a las veces en las que se encomendó a la patrona antes de los exámenes.

Cerró como arrancó. Con palabras de esperanza y amor hacia su marido, hacia su padre y de nuevo, hacia las madres y a la enseñanza que le supuso ser madre. "No hay madre más grande que tú, gracias madre por mi madre, por mi suegra, por nuestras hijas y por mis hermanas".

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