El Palacio de Congresos El Greco de Toledo era a las 22.54 horas de anoche un hervidero. La voz de Gweendal Poullennec, director internacional de la Guías Michelín, se escuchó sonar al pronunciar la palabra Atrio, se coronaba así el sueño gastronómico del restaurante cacereño. Segundos después la presentadora, la también extremeña Berta Collado gritaba: "Toño Pérez, Cáceres" y todo el auditorio se puso en pie unido en un sonoro aplauso.

Mientras el prestigioso chef bajaba por la alfombra roja, Collado recordaba que Toño "ha convertido su restaurante en un templo gastronómico exaltando con mil matices los sabores del cerdo ibérico y, por supuesto, de la dehesa extremeña".

Foto de familia de los restaurantes que han logrado tres estrellas. EFE

Manos al pecho, sin parar de dar las gracias, le ponían a Toño la chaquetilla que acreditaba la más alta distinción de la cocina internacional. Sonaba la música, que era como una banda nupcial... Berta le daba la enhorabuena y añadía: "Dios mío, qué noche, tengo el micro para ti".

El abrazo

Y entonces se escucharon las palabras, maravillosas todas ellas, por sinceras, de Toño Pérez. "Es un momento muy especial, es ese broche de oro en esa historia de amor con mi segunda piel, Jose. Estas estrellas son tuyas", hermosa dedicatoria para con quien ha protagonizado el romance de su vida, que también subió al escenario. Allí, juntos, ante los ojos del mundo se fundieron en un abrazo.

Ya delante de Jose Polo, el jefe de cocina del restaurante Atrio hizo recuento: "Esta historia empieza hace 45 años, y todo lo que surgía en torno a una mesa nos parecía mágico. Jose iba a hacer Filosofía, yo Bellas Artes, y decidimos abrir un restaurante. Y bueno, hasta aquí hemos llegado. Jose soñaba cuando empezamos en tener algún día una Estrella. Jose, tú has soñado con ellas, son tuyas".

Pero Toño no quiso olvidarse de cuantos han remado en esta larga travesía. Por eso dio las gracias "a toda esa familia, no voy a hablar de equipo, que han hecho posible en uno de los territorios más humildes de este país uno de los sitios más especiales de esta tierra". Y reiteró: "España y Extremadura tienen un territorio absolutamente único, tremendamente bello y que Michelin ha sabido entender y ha sabido reconocer".

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La magia

Cuentan que una vez, un canadiense les dijo: "Es la primera vez que la magia de un plato me hace llorar". Ese es el milagro de Atrio, inaugurado en 1986 y que tiene en su haber numerosos premios y desde anoche tres estrellas Michelín, el máximo reconocimiento que se otorga a un restaurante en España. Tras el milagro están sus propietarios, que desde el relais&chateaux de la ciudad monumental, trabajan no para servir comidas o vender habitaciones sino para hacer -aseguran- "felices a la gente". Jose Polo y Toño Pérez no han perdido la ilusión, la pasión y la sencillez de sus comienzos. Ayer volvieron a demostrarlo abriendo de nuevo su corazón y trayéndose para casa el galardón que los catapulta como el buque insignia de Cáceres.