Una cadena humana reclamará mañana a las instituciones una limpieza integral de la Charca del Marco, emblema de la ciudad y origen de Cáceres, lugar donde comienza la Ribera, el río de Cáceres, que trajo hasta aquí a los primeros pobladores y marcaron el desarrollo de la capital a través de los siglos. La actividad la organiza la Asociación de Amigos de la Ribera del Marco a propósito del Día del Centro del Instituto El Brocense y que reunirá a 120 alumnos que exigirán la actuación inmediata en este entorno natural.

El portavoz

Lo explica el portavoz del colectivo, Pedro Moreno, quien detalla que la actividad comenzará a las diez de la mañana con la lectura de un manifiesto. Seguirá con todos los alumnos formando un círculo alrededor del Marco y continuará a las 10.30 con una charla del geólogo y profesor Juan Gil, que explicará la historia geológica del tramo que marca el inicio del manantial. Para finalizar se plantarán 10 árboles, uno por curso, en la Finca La Dehesilla, situada enfrente de los juzgados. Hay encinas, alcornoques, enebros, madroños, todas plantas autóctonas. Igualmente se realizará una pequeña labor de limpieza.

Pedro Moreno, en la Ribera. LORENZO CORDERO

La fuente y charca del Marco (manantial) en Cáceres se localiza exactamente en la Ronda de San Francisco, accediéndose a ésta mediante la cancela que cierra el parque, entre la casa de la Huerta del Conde y la Cerca de Don Jorge. Atravesando el parque, los cauces y la charca, se tiene acceso al Camino Viejo de Sierra de Fuentes. En la actualidad, el uso de todo este conjunto es público como jardín y paseo. Parte del parque se encuentra cubierto por césped, entre árboles de distintas especies.

Se trata de una surgencia cárstica por la que afloran las aguas subterráneas del Calerizo, dando origen al arroyo del Marco. A su alrededor y en época reciente se ha construido un parque, delimitando parte de la charca y del Arroyo de la Plata con muros de contención de mampostería.

Imagen captada en el Marco. LORENZO CORDERO

Parte del parque se encuentra cubierto de césped, entre árboles de distintas especies. A la entrada del mismo hay una zona infantil con columpios mientras. El espacio ha sufrido múltiples modificaciones a lo largo de los siglos. La preocupación principal se centró desde el principio en cercar el manantial y limpiar la fuente. Así es cuando en 1571 se ordenó construir una pared en torno al sumidero. En 1607 el Concejo acordó de nuevo aderezar la pared y que se cercara el manantial.

Deterioro

El paso del tiempo deterioró la tapia y el problema volvió a plantearse. En 1701 el corregidor de la villa dio a conocer el mal estado en que se encontraba el cercado de la también llamada Fuente del Rey, caído y arruinado por diferentes partes. A causa de ello, el ganado entraba a beber y a bañarse e la fuente, con grave peligro para la salud.

Un año después, el 30 de agosto de 1702, nuevamente el ayuntamiento expresó la conveniencia de arreglar la pared de la fuente y mandó a los hermanos Juan y Joaquín de Ovando elaborar un informe sobre su estado. Pero no se dio ninguna solución y la fuente siguió deteriorándose.

Ya en 1706, Pedro Golfín y Carvajal informó del precario estado de la Fuente del Rey y en particular de la Ribera del Marco en general, indicando la conveniencia de arreglar la pared, que se encontraba en un estado ruinoso, limpiar el manantial y aderezar su cauce. El ayuntamiento dio comisión a Alfonso Golfín Ulloa y a Pedro Golfín Carvajal para que llevasen a cabo las obras más convenientes. El coste final de la reparación fue repartido entre todos los dueños de la huertas, molinos, tintes, batanes y las demás heredades que se surtían del agua de la Ribera.

Cierre cautelar

En 1750 se ordenó el cierre cautelar de la charca, como medida sanitaria. En el siglo siguiente, la Charca del Marco se utilizará para lavar la ropa, disponía de unos pilones que hoy han desaparecido, y también como zona de esparcimiento y para el baño de los cacereños. Por este motivo, en 1910 un concejal del ayuntamiento propone poner un guarda para vigiar la fuente y evitar el baño. En el siglo XX se plantan eucaliptos para desecar la zona y evitar enfermedades transmitidas por insectos que se encuentran en su hábitat de aguas estancadas, caso de la malaria o el cólera.

Todos estos detalles se exponía en la moción que el pasado 9 de septiembre el grupo municipal de Ciudadanos, presidido por Raquel Preciados, presentó en el pleno, y que se aprobó por unanimidad de la corporación para que se solicitara a la Confederación Hidrográfica del Tajo la autorización pertinente para llevar a cabo la limpieza del manantial de la Ribera del Marco, "procediendo -decía textualmente- a la retirada de basura, fangos y de vegetación autóctona invasiva. Siempre con el máximo respeto a su ecosistema o a las especies de peces-anfibios que habitan en el manantial".

Lo cierto es que ha habido acciones de limpieza por parte del ayuntamiento, pero no son suficientes porque los juncos y la maleza son una plaga que ahoga la Charca más emblemática de Cáceres. A la reivindicación también se ha sumado la Asociación Madre de la Ribera, con Ángel Rubio como vicepresidente y Luis María Jiménez Lara como presidente.