EL BOMBO

La Madrila: ni duerme, ni dormirá

"La única solución es sacar el ocio nocturno de las zonas residenciales, cosa que no se hará por la presión que sufrirían los ediles"

Vídeo | Así son los ruidos una noche en la Madrila de Cáceres

EL PERIÓDICO

Antonio Sánchez Buenadicha

Antonio Sánchez Buenadicha

Como se sabe, los ruidos y molestias varias que sufren los vecinos de la Madrila vienen ocurriendo casi desde su edificación, y de no tomar una drástica aunque improbable decisión, continuará sucediendo. Una de las primeras causas de la situación es la decisión de varias corporaciones municipales de no declarar la barriada y algunas de sus calles como zonas sobresaturadas. De ahí que en la calle Dr. Fleming, por ejemplo, en poco más de cien metros existan once bares e incluso entre algunos no haya más de cinco metros.

Por otra parte, la insonorización de un local es bastante cara y algunos establecimientos no la encontrarían rentable por lo que no la han llevado a cabo, pero sin embargo tendrán una licencia de apertura municipal en la que quizás se diga que están insonorizados y pueden poner música y acaso dar conciertos. Ahora pregúntese cómo la consiguieron.

Las llamadas a la policía no tienen mucha efectividad, pues no se sabe si es un milagro o una interferencia telefónica pero el caso es que cuando los policías llegan a su destino generalmente o ya no hay música o la gente ya no bebe en la calle.

Pero suponiendo que todo esto, que no se ha solucionado en cincuenta años, se soluciona ahora eficazmente, nos queda un dato imposible de erradicar: estamos en un país escasamente educado cívicamente, que prefiere orinar en la calle antes que hacerlo en el bar del que acaba de salir, y que habla a gritos y por lo tanto los que salen a fumar un cigarro a la puerta del bar, los que pasan de un local a otro, los que vienen o van, y todo el que pasa por la calle, no paran de gritar hasta hacer inútil la doble ventana. Si además llevan unas copas de más, la cosa es peor.

Así pues, por muchas mesas de no sé qué, por muchas palabritas de alcaldes y policías, la única solución es sacar el ocio nocturno de las zonas residenciales, cosa que no se hará por la presión que sufrirían los ediles a los que no se les supone valentía suficiente como para dar una solución definitiva. Algunos han sufrido consecuencias y a otros les acechan.