los efectos nocivos de la movida de Cáceres

Vecina de La Madrila: "Estoy desesperada, a base de pastillas, llevo cuatro noches sin dormir por el ruido"

Vídeo | Nueva noche de ruidos en el barrio cacereño de La Madrila

EL PERIÓDICO

Miguel Ángel Muñoz Rubio

Miguel Ángel Muñoz Rubio

Último día de control policial en La Madrila la noche del sábado al domingo que acabó con los vecinos completamente desesperados. Lejos de que el dispositivo haya funcionado tras la Mesa de Seguridad celebrada el pasado martes, los residentes de la plaza de Albatros y sus alrededores han pasado una de las madrugadas peores que recuerdan. El testimonio de una vecina afectada es escalofriante, los vídeos que comparte con este diario también lo son. Nadie, a tenor de esas imágenes, podría pegar ojo. Ella tampoco lo ha hecho, y eso que su piso está insonorizado, pero insonorizado en suelos, techos y ventanas, unas ventanas que, por cierto, tienen cada una de ellas 30 kilos de peso. Ni aún así es capaz de descansar, el ruido se cuela por todos sitios y no hay quien lo frene, por mucho peso que tengan esas ventanas.

La vecina, que prefiere no dar su identidad por temor a represalias, asegura que toma pastillas para poder conciliar el sueño, pero que no le sirven de nada. Sufre de estrés y ansiedad. ¿Quién no lo sufriría si llevara, como lleva ella, cuatro noches seguidas sin dormir? Esta mañana, cuando salió a la calle, estaba todo lleno de restos de botellas y de cristales. Y eso que los hosteleros se comprometieron en la Mesa de Seguridad a no dejar salir a nadie de sus locales ni con vasos de plástico. A tenor de lo ocurrido, no ha debido ser así porque hay restos de vasos y de botellines en las calles de La Madrila.

Ha sido una noche lluviosa y fría, pero eso no ha impedido que la marcha se prolongue hasta las siete de la mañana. Los controles, al menos en Albatros, se han reducido a dos coches de la policía local, que acudieron uno en torno a las tres y media y otro a las cuatro, siempre según el testimonio vecinal. "No ha había más policías en toda la noche", añade la afectada.

La movida en su apogeo

Para entonces la movida estaba en todo su apogeo. Ayer comenzó en torno a la una. "La noche ha sido terrible porque el mayor jaleo se produce cuando los bares están abiertos: más tiempo abiertos, más jaelo hay. Las puertas se abren y se cierran, de manera que la música del interior también se escucha en la calle. Vivimos en edificios que tienen más de 60 años y la vibración se transmite a través de la estructura y de los materiales del mismo. Es una vibración como si tuvieras un terremoto en tu propia casa", asevera.

"A la una ya había jaleo, mucha gente en la calle, fuera de los bares, gente dando voces, cantando, bares con sus puertas abiertas y la música a todo gas. Terrible. Vamos de mal en peor. Sólo le diría a los hosteleros que se pusieran a vivir encima de donde tienen sus propios locales. Entonces comprenderían cuál es nuestra mayor condena".

¿Qué pasara la próxima semana? Esta es la respuesta de la afectada: "¿Qué pasará? pues que esta semana, con un festivo de por medio, sólo descansaremos el domingo y el lunes por la noche".