la cultura que nos viene

Cuarenta años de libros y escritores

El escritor extremeño Luis Landero, que hoy dará el pregón de la Feria del Libro de Badajoz.

El escritor extremeño Luis Landero, que hoy dará el pregón de la Feria del Libro de Badajoz. / El periódico

Antonio Rómar escribe lento, más lento que José María Merino. A él se le conoce menos. Merino lleva 45 años formando parte del canon literario español. Pero los dos escriben cuentos. Los dos escriben muy buenos cuentos y nombramos a la editorial Páginas de Espuma, que se especializó en ellos y reivindicamos, en nuestras charlas, lo mucho fantástico que hay en ‘El Quijote’, lo que nos gustan Tolkien y Asimov y por qué los profesores de Literatura muchas veces los desdeñan y los niños tristes de Dickens, porque había muchos niños tristes en su época.

Que la cuna del hombre la mecen con cuentos ya nos lo dijo León Felipe, aunque en ese poema se refiriera más a esa capacidad que tiene la palabra de falsear la realidad de tal manera que te parezca que vives en el mejor de los mundos posibles. Pero es así, la cuna del hombre la mecen con cuentos. De hecho, son las mujeres las principales transmisoras de esa tradición oral. Y nos cuentan que no te adentres sola en el bosque cuando está oscuro, que hay que ser corteses y hospitalarios en esta vida no vaya a ser que te maldigan para que a los 15 años te pinches con el huso de una rueca o con la punta de un cuchillo (quién usa ruecas ahora), que no abras las puertas prohibidas por si te encuentras con los cadáveres de quienes te precedieron y que, al fin, puedes salvarte de la muerte con un buen «continuará».

Tengo un cuaderno nuevo y no sé en qué gastarlo. Es invierno, ya ha oscurecido, hace mucho frío y afuera resuena el temporal. Yo me he arrimado a este cuaderno como el mendigo al calorcillo de la lumbre. Por el momento no sé qué escribir, es cierto, pero eso importa poco. Cuando uno no sabe qué escribir, cuando la imaginación flaquea, cuando el alma se apaga y se embrutecen los sentidos, y cuando aun así uno siente la necesidad de escribir, siempre queda la posibilidad de abandonarse a los recuerdos. En nuestro pasado está todo cuanto necesitamos para encender el fuego de la inspiración. Hasta la fantasía tiene su casa en la memoria. No escribas lo que sientes, escribe lo que recuerdas y dirás la verdad, como decía no recuerdo quién. Así que no hay más que salir a pasear por el bosque del tiempo ya vivido, sin otro rumbo que el azar.

Este párrafo lo escribió Luis Landero en ‘El huerto de Emerson’, en el que pasea por su vida, la que aún no ha vendimiado, o acaso sí, pero no importa, y sobre su literatura: la que escribe, la que tiene pendiente de escribir (un compendio de los mejores polvos, por ejemplo, que los hay, y los nombra) y la que lee. Él dará esta tarde el pregón de la Feria del Libro de Badajoz. 

Antonio Rómar enseñará a escribir. Es lo que hace: destripar los cuentos de los demás, mostrar la genialidad y la artesanía, y aprender. Porque la literatura tiene mucho de artesanía. Recopila palabras raras. Trisulco: De tres púas o puntas. De tres surcos, canales o hendiduras. Perfunctorio: Hecho sin cuidado, a la ligera. Ctónico: Perteneciente a la tierra. Se refiere típicamente al interior del suelo más que a la superficie. Excerpta: Colección, recopilación, extracto.

Todas existen, nadie las usa hasta que comenzamos a usarlas. 

José María Merino titula uno de sus cuentos ‘Basuraleza’. La RAE no lo admite. Por eso lo ha puesto en cursiva. Él forma parte de la RAE. Quizá les sirva de espoleo a sus compañeros. 

Aquel día había sido muy caluroso. La llegada de la noche no anunciaba frescor y desde el cielo seguía derramándose un bochorno sólido, que se mezclaba con el humo acre de los motores e iba formando bajo las marquesinas de los andenes una masa ligera de bruma pegajosa. Faltaban alrededor de cinco minutos para la salida del tren. Casi todos los viajeros ocupaban ya su sitio y la gente que los había acompañado permanecía inmóvil junto a los vagones, en esa actitud rígida y un poco desorientada que precede a las despedidas. -Esta es la última que le aguanto -exclamó Juan Luis-. En la vida vuelvo a hacer planes con él.

‘No soy un libro’ es uno de los experimentos más hermosos de José María Merino. Y no, no es para niños, aunque él haya escrito novela infantil y novela juvenil y ciencia ficción y adore los cómics y sea culto y divertido y un enorme conversador (podría haber sido actor, con esa voz: recuerdo a Christopher Lee). 

Paloma Morcillo, que es la concejala de cultura de Badajoz, organiza siempre una feria del libro para todos los públicos. El pregón, de alta literatura: Luis Landero, Javier Cercas, Gonzalo Hidalgo Bayal, Miguel Murillo. Por allí han pasado Miguel Ríos, Eduardo Mendicutti, José C. Vales o Antonio Muñoz Molina, con quien tuve la suerte de conversar. Cuenta, además, con Aristas Martínez o Aristas Produce (la división de gestión cultural de la editorial extremeña), que nos trae este año a Rómar y a Fermín Solís (nunca repetiré lo suficiente que lean ‘Medea a la deriva’). Pero también procura traer a gente que lleva a la feria a personas que no irían. Cumple 40 años y no puede tener mejor programación. Iremos a escuchar, a comprar, a disfrutar, a vivir y a leer cuando lleguemos a casa.