Sergio Guisado, que soñaba con poder representar a España en unos Juegos Olímpicos en la especialidad de doma clásica, no podrá cumplir este deseo. Una lesión que se provocó a finales del mes de marzo le ha obligado finalmente a retirarse de forma prematura. 

El jinete ilipense (Zalamea de la Serena, 1995) se daño en marzo mientras preparaba el Internacional de Lisboa. El caballo que montaba en ese momento perdió el equilibrio y cayeron ambos, con la mala suerte de que el animal pisó uno de sus pies. Fue una grave lesión que le obligó a pasar por el quirófano y perderse varios meses de competición.

Reapareció en agosto, en el nacional, y aunque al principio todo parecía ir bien, todo empezó a complicarse. «Dos semanas después empecé a sentir muchas molestias, es como si el pie me quemara por dentro». En una visita al traumatólogo recibió las peores de las noticias. Debería volver a pasar por el quirófano, puede que incluso más de una vez. Y ni así se garantizaba que pudiera seguir compitiendo al máximo nivel. 

«Cuando monto, por el tipo de calzado que hay que llevar, me duele mucho el pie, el tobillo, y no puedo desarrollar los movimientos con toda la rapidez que es necesaria en este deporte, que te exige estar siempre al cien por cien y yo, en estas condiciones, no puedo dar eso».

«Con 26 años cerrar tu carrera es complicado», explica Guisado, que seguirá ligado al mundo del caballo. «Esto es un adiós a la competición, no al mundo que me gusta. Yo seguiré dando clases, enseñando a otros». De momento lo hará en las Islas Canarias, donde esta instalado, aunque la recuperación de la operación a la que debe someterse volverá a pasarla en su Zalamea natal.