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El Periódico Extremadura

Fútbol. Segunda RFEF

Felicidad y alegría en el Don Benito tras lograr la permanencia en Segunda RFEF

La agónica tanda de penaltis ante el Águilas tuvo un final feliz para los rojiblancos

Varios jugadores festejan la salvación del Don Benito. NOELIA GALLEGO

Don Benito ayer fue una fiesta. Por las calles de la localidad la salvación del Dépor tras ganar en los penaltis al Águilas murciano fue la comidilla de cada rincón durante la jornada de lunes. El héroe Sebas Gil, el capitán Gonzalo y su despedida, la casta y coraje de Trinidad para tirar del carro o la puntería de Álex Jiménez para hacer estallar de júbilo la ciudad entera. Todo ello culminado a última hora de la tarde con el recibimiento de la plantilla y cuerpo técnico en las dependencias municipales del consistorio arropados por una nutrida presencia de fieles rojiblancos. Mucha parte de culpa de conseguir la salvación la tiene el técnico, Roberto Aguirre. Para el asturiano han sido «unos meses muy duros» desde su llegada al club en diciembre. «Cuando vine lo hice con la responsabilidad de aceptar el reto de mantener al equipo en la categoría», recuerda. 

Tensión y estrés

Han sido meses de  tensión y estrés que han tenido un final «inmejorable», relata Aguirre. Pero para el ovetense el partido del pasado domingo no le fue nuevo. Ya había vivido experiencias similares que le ayudaron a afrontar con «serenidad» el partido más importante y decisivo del club de las últimas temporadas. Por eso, después de haber logrado el objetivo, «toca disfrutar del momento». Tampoco quiere hablar aún de futuro, aunque club y entrenador no tardarán en encontrar un punto de encuentro para mantener ligados sus caminos. La tanda de penaltis ante el Águilas fue decisiva para que el futuro de ambos siga unido. «Afronté la tanda de penaltis muy tranquilo al ver la positividad y optimismo que desprendían los jugadores», cuenta. Y es que sábado tras sábado trabajan en los entrenamientos los lanzamientos de penalti. «Quizás esa tensión con la que lo hacemos hiciera que los jugadores afrontaran de la mejor manera la tanda», detalla.  

La felicidad de Trinidad

Pero si hubo un tipo feliz dentro del vestuario calabazón fue Miguel Ángel Trinidad. Feliz por lograr la salvación, por ver cómo su amigo Sebas Gil se convertía en héroe tras «todos los palos que le han dado» y por servir de la mejor despedida para su capitán Gonzalo. «Se lo merecen los dos por todo el trabajo que hacen», relataba el veterano jugador de La Zarza. Desde su punto de vista, a pesar de la temporada irregular, el Don Benito «merecía» la salvación porque «nunca bajamos los brazos y nos hemos dejado la vida». A eso, añade, «siempre hemos levantado la cabeza tras los malos momentos». Sobre Sebas Gil, asevera que «siempre hay que tener confianza en él. Nos ha dado mucho y algunas veces se ha sido injusto. Esto se lo debemos a él y a Gonzalo», apunta. 

Ahora toca recargar pilas para comenzar con la preparación del próximo curso. 

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