“En mi área siempre se ha hablado ruso, en otras regiones tienen una mezcla de ruso y ucraniano, el surzhik, y en la capital y el oeste se habla ucraniano, y nunca hemos tenido ningún problema, siempre nos hemos entendido en todas las lenguas”. Lo cuenta Vika Gurska, ciudadana del país y profesora de yoga afincada en Cáceres desde 2009. Cuando se le pregunta si es rusa o ucraniana, no puede elegir: “A ver, la familia de mis abuelos era rusa, pero yo nunca fui a Rusia, yo soy ucraniana, solo que mi lengua materna es el ruso. Siempre hemos hablado ruso pero no somos una etnia, nunca ha habido problemas entre nosotros, siempre hemos sido todos ucranianos”, explica.

En un país que “siempre ha sido democrático”, la cuestión de las identidades no tenía relevancia, hasta hace apenas unos años: “Cada región tiene sus tradiciones particulares, como aquí en España. En cuanto a la lengua pues como en Cataluña, que se habla catalán, castellano, o los dos. Y ya”, remarca.

Gurska describe con nostalgia las peculiaridades de su tierra natal: “Donbas es una región minera, un poco como aquí el País Vasco, era muy industrial, una región de tierras negras. También hay mucha agricultura porque tiene un clima suave. Como allí hay mucho campo celebrábamos romerías, por ejemplo, y en otras regiones de Ucrania no se celebran y tienen otras fiestas, pero por lo demás somos parte del mismo país. Tenemos la misma religión, la misma cultura”, insiste.

En Donbas se lleva produciendo desde 2014 la guerra del este de Ucrania. “Todo esto empezó hace siete años, con nuestra revolución, porque parecía que el país iba a entrar en la Unión Europea y el presidente lo eligió de otra forma”. Gurska se refiere a las protestas del Maidán, que estallaron cuando el Gobierno del país suspendió el tratado de libre comercio con la UE. “En un país que siempre ha sido democrático, en las manifestaciones salían a disparar a la gente, nunca se había visto esto. Luego Rusia empezó a ocupar Crimea y también el aeropuerto de mi ciudad”, narra. “Desde entonces Ucrania se debilitó. Es que es un tema muy complicado porque hay muchos intereses superpuestos y esto lo están aprovechando otros agentes para meterse”, lamenta.

“Pero yo creo que hay una visión de que hay una supresión contra los rusohablantes y esto no es así. Es verdad que ha habido ataques contra los tártaros, comenzaron cuando Rusia se anexionó Crimea”, dice.

Vika, en Kiev en el año 2013 EL PERIÓDICO

Desde la distancia

¿Cómo se vive el conflicto de tu tierra a casi 5.000 kilómetros de distancia? “En 2014 yo lo pasé fatal, tenía mucho estrés y hasta a veces sentía dolor en el corazón”, rememora Gurska. Por lo menos, como profesora de yoga, tiene herramientas para sobrellevarlo: “Sobre todo hacía muchos ejercicios de relajación del sistema nervioso. Y decidí no ver más la tele. Ahora tampoco la veo, sigo solo a algunos periodistas que tengo de referencia”, dice.

¿Y cómo se vive la situación allí? “Yo hablo con algunos amigos y es todo tan irreal, tan extremo, que queremos pensar que no va a haber ninguna invasión. La gente sigue haciendo su vida normal: van a la compra, viajan, salen a los bares…Con mis padres no hablo de este tema. Preferimos seguir viviendo con la esperanza de que nada va a pasar”, concluye.  

Mapa etno-lingüístico de Ucrania

Mapa etno-lingüístico de Ucrania WIKIMEDIA COMMONS

Ucrania: Una década de conflicto

2010: Elecciones presidenciales. Concurren Yulia Timoshenko y Victor Yanukovich. La primera pro-occidental, el segundo pro-ruso. La contienda la ganó este último.

2014: Yanukovich anula el tratado de libre comercio con la Unión Europea, alejando una posible integración. Estallan las protestas del Maidán y cae el gobierno.

Tras ser derrocado Yanukovich, el control de Kiev lo toma una junta formada por nacionalistas ucranianos. Cabe señalar que Ucrania es un país heterogéneo, con el norte y oeste del país formado por ucranianos y el este y sur por población de lengua rusa, además de otras etnias y nacionalidades como búlgaros, tártaros, rumanos, húngaros o griegos.

Tragedia de Odesa: un grupo de neonazis queman vivas a 48 personas e hieren a otras 88 en una casa sindical de esta ciudad del sur.

Anexión de Crimea por Rusia: la región de Crimea autoproclama su independencia y celebra un referéndum en el que el 96% de los votos optaron por unirse a Rusia, que se anexiona la región. Esta votación no es reconocida por los Estados Unidos ni por la Unión Europea.

2015: Ucrania, Rusia, Francia y Alemania firman los acuerdos de paz de Minsk para pacificar el este y sur del país. El conflicto, sin embargo, ha continuado, y Estados Unidos no participa en el acuerdo.

2017: Kiev limita la escolarización en lenguas minoritarias, lo que provoca las protestas de Rusia, Rumanía o Hungría. El nacionalismo ucraniano, plasmado en diversas leyes, y los ataques a minorías por parte de grupos neonazis es uno de los principales caballos de batalla de Moscú, que hasta el momento mantiene sus tropas dentro de sus fronteras.

Una soldado ucraniana hace guardia en el este del país, cerca de la ciudad de Donetsk, controlada por militantes pro-rusos EFE

La OTAN y el extinto Pacto de Varsovia

La Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) nació en 1949 como “sistema de defensa colectivo” de Estados Unidos y Europa Occidental ante la influencia de la Unión Soviética y como contrapeso a su Pacto de Varsovia. Extinta la URSS y su pacto, la OTAN sí continúa existiendo y cuenta con 30 Estados miembros, varios de ellos fronterizos con Rusia, como los países bálticos. Ucrania aspira a integrarse en la Alianza Atlántica desde 2008, candidatura reimpulsada por Kiev desde 2017.