La Junta de Extremadura ha solicitado ya formalmente al Ministerio de Agricultura Pesca y Alimentación la destilación de crisis y prevé destinar 1,3 millones de euros a retirar 4,3 millones de litros. La destilación era una de las demandas del sector vitivinícola ante la situación que arrastra por la paralización del mercado desde la pandemia, que se ha agravado con la caída del consumo en Europa y la guerra de Ucrania. El objetivo es aliviar las bodegas de stock y afrontar con ciertas garantías una nueva campaña que no va a ser fácil por la sequía. La Consejería de Agricultura, Desarrollo Rural, Población y Territorio ha trasladado la petición al Gobierno central, con el fin de que traslade a Bruselas su intención de acogerse así a fondos europeos para financiar esta medida.

Extremadura ya había solicitado al Ministerio de Agricultura su interés por activar esta medida el pasado mes de marzo en el transcurso de la reunión de directores generales; y posteriormente también por carta, tanto al ministro como al secretario general de Agricultura, antes de la solicitud formal que se ha cursado ahora. La decisión final depende, eso sí, de Europa, que es quien tendrá que aprobar la medida; pero la petición incluye disponer de 1,3 millones de euros, con el fin de destilar 4,3 millones de litros de las bodegas que quieran acogerse, según informa la Junta.

Bruselas debe ahora autorizar que la región use esos 1,3 millones para afrontar la reducción de ‘stock’

Si la respuesta es positiva, se abrirá la destilación de crisis para únicamente para vino tinto sin sellos de calidad (Denominación de Origen Protegida o Indicación Geográfica Protegida), con el fin de reducir la oferta de vino existente produciendo alcohol para fines industriales. Se pretende así hacer frente a los excedentes existentes en las bodegas extremeñas, se calcula un 22 % de los excedentes en vino tinto sobre la media de las cinco últimas campañas. La nueva medida se una a la vendima en verde que se autorizó ya el mes pasado con una convocatoria de ayudas específica para reducir la carga de uvas y con eso mejorar también la calidad ante una campaña incierta por la sequía. 

 Extremadura concentra unas 140 bodegas activas, 15.000 viticultores y unas 79.400 hectáreas de viñedos, según los últimos datos de superficies y producciones del Ministerio de Agricultura; con una producción que ronda las 500.000 toneladas anuales de uva y los 3 millones de hectolitros de vino (300 millones de litros).

Ayudas complementarias para el sector del vino

El sector valora de forma positiva la medida «porque en la situación que estamos, cualquier medida de alivio es bienvenida», aunque piden más; en unos casos que se incremente la cantidad a destilar y en otros que se activen medidas complementarias y específicas para el sector.

«Todo lo que se haga es bienvenido, pero 1,3 millones de euros y 4,3 millones de litros son cantidades mínimas que pueden hacer cualquier bodega o cooperativa», señala el presidente de Apag Extremadura Asaja, Juan Metidieri. A su juicio, retirar ese volumen tendrá «un impacto mínimo en el sector».

En abril se activaron las ayudas para recurrir a la vendimia en verde y reducir así también la producción

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Lo mismo opinan bodegueros como Marcelino Díaz, que si bien reconoce que es «un paso» también ve insuficiente las cifras que maneja la administración regional: «la cantidad es muy baja», lamenta.

«Las cifras son las que son, no da para más», asume por su parte la secretaria del vino de UPA-UCE Extremadura, Catalina García que señala que lo que se ha pedido destinar ahora «es más o menos lo que ha pedido el sector». A su juicio la medida «es positiva», pero también «insuficiente». «Debe ir acompañada de más medidas porque el sector no se ha recuperado de la crisis del covid y se ha visto ahora afectado por otras circunstancias como la sequía», sostiene. García pide que se habilite «una línea específica de ayudas para el sector» dentro de las ayudas en las que se trabaja por la sequía y advierte de que sin ese apoyo, «muchas explotaciones van a empezar a arranca muchas hectáreas de viñedo, con el impacto que eso puede tener en zonas como Tierra de Barros. Hacen falta medidas urgentes», recalca.