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«Cada vez se me da mejor ser egoísta y pensar en mí»

 

«Cada vez se me da mejor ser egoísta y pensar en mí» - EFE / ADAM BERRY

NANDO SALVÀ
11/02/2019

Ha ganado premios como el Oscar, el BAFTA y el César, y ya ha sido galardonada en festivales como el de Cannes, el de Venecia o este mismo, la Berlinale. Ahora, para variar, no es recibir honores sino otorgarlos: en su presente edición, el certamen alemán la tiene a ella como presidenta del jurado. Asimismo, este domingo ha presentado fuera de concurso su nueva película: Celle que vous croyez, sobre una mujer madura recién divorciada que se hace pasar por una veinteañera en Facebook. Su estreno en España está previsto para el 31 de mayo.

–¿Qué le interesó del personaje que interpreta en esta película?

–Es una mujer que ha sufrido el rechazo de dos hombres, y las medidas que toma para reponerse de ello y obtener cierta ilusión de dignidad dan mucho que pensar sobre las ansiedades que el paso del tiempo nos genera y el modo en que la sociedad nos incita a presentarnos ante los demás de determinada manera. El abandono es un asunto que nos toca a todos de cerca; a todos nos han dejado tirados alguna vez. Y la sensación es especialmente dolorosa cuando tienes cierta edad, porque se suma a otros miedos relacionados con la soledad e incluso, la muerte.

–¿Comparte el miedo a envejecer de su personaje?

–¿Y quién no tiene miedo a eso? Pero yo me tengo que enfrentar a la cámara constantemente, así que no me queda más remedio que verle el lado divertido o productivo a ese miedo; si no, no sería capaz de enfrentarme a mi propia imagen en la pantalla. La vejez aporta nuevos desafíos, y hay que aprender a disfrutar de ellos. Si me ofrecieran la posibilidad de volver a tener 20 años, no creo que aceptara.

–¿Ha sentido alguna vez la tentación de crearse un perfil falso en una red social?

–No, nunca, me paso la vida adoptando personalidades distintas de la mía en mis películas. Y, además de eso, la representación que se hace en los medios de Juliette Binoche no es un reflejo fiel de la verdadera Juliette Binoche, es más bien un avatar. En realidad, todos tenemos un perfil público que en mayor o menor medida difiere de nuestro verdadero yo, les pasa también a ustedes los periodistas. Lo importante es manejar esa dualidad de forma honesta. E, insisto, es importante disfrutar. Cuando yo era niña, iba a casa de mi amiga y me probaba su disfraz de princesa, y lo pasaba en grande siendo otra persona. Y eso me sigue sucediendo cada vez que actúo.

–En ese sentido, da la sensación de que sus elecciones profesionales son cada vez más arriesgadas e imprevisibles. ¿Es así?

–Sí, y creo que tiene que ver con la edad. A medida que crezco me siento más libre, cada vez se me da mejor ser egoísta y pensar en mis propias necesidades e intereses sin pensar en los demás. Ya no tengo esa preocupación por ser aceptada, ni por la profesión ni por el público. Supongo que tiene que ver con el hecho de que a estas alturas tengo la suerte de poder escoger exactamente lo que quiero hacer. Lo que más me importa últimamente es hablar a la gente de cosas relevantes antes de que sea demasiado tarde.

–¿Qué tipo de cosas?

–Mi gran obsesión tiene que ver con el cambio climático. Tan pronto como se me da la opción de hablar frente a un micrófono, estoy tentada de insistir en que tenemos que tomar medidas drásticas nosotros mismos, porque está claro que los gobiernos no van a hacer nada al respecto; y tenemos que tomarlas ahora y no dentro de 20 años, porque entonces nuestros hijos ya estarán abocados al desastre.

–Además de presentar película, usted está es presidenta del jurado. ¿No cree que hay algo raro en el hecho de convertir algo tan subjetivo como el cine en algo parecido a una competición?

–Supongo que es por eso que suele decirse que, para un actor o una actriz, no hay mejor manera de crearse enemigos que ser jurado de un festival. En todo caso, yo prefiero no plantearlo como si fuera una competición o un examen. Lo que creo que deberíamos valorar son aquellas películas que resultan más necesarias para el mundo en el que vivimos. No puedo decir más.

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