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DISCOS DE LA SEMANA

Crítica de 'Everyday life', de Coldplay: caleidoscópico pop global

El grupo británico abre el encuadre en su nuevo disco y combina el estribillo euforizante con el intimismo integrando góspel, pistas afro y mensajes multiculturales Reseñamos también los nuevos trabajos de Hanna Diamond, The Bad Plus, Jabier Muguruza e Israel B

 

Coldplay, en una imagen promocional de ’Everyday life’. -

JORDI BIANCIOTTO / JUAN MANUEL FREIRE / IGNASI FORTUNY / ROGER ROCA
29/11/2019

Everday life ★★★★

Coldplay

Parlophone-Warner

POP

El anuncio de que Coldplay no saldrá de gira mundial por el impacto en el medio ambiente de los vuelos y del operativo de sus espectáculos casi tapa que la banda británica tiene un nuevo disco, y que es el más sustancioso en una larga temporada, seguramente desde el popular Viva la vida or death and all his friends (2008). Coldplay caleidoscópico, presto a la miniatura emocional y al himno, como siempre en la frontera de la pretenciosidad, pero sutil e imprevisible en su diálogo con la trascendencia y en sus esbozos multiculturales.

A primera vista, Everyday life puede echar para atrás con su aspecto de obra con ínfulas, inspirada en la noción de doble álbum (lo es en su formato de vinilo), con una primera mitad titulada Sunrise (amanecer) y una segunda que responde por Sunset (puesta de sol). Uso de grafía árabe, mensajes en torno a los grandes temas universales (convivencia interracial, antibelicismo, ecología, espiritualidad) y prevención ante la posibilidad de que el concepto pueda ser más grande que las canciones.

LA HUELLA DE FEMI KUTI

A partir de las cuerdas que abren el álbum, más sugerentes que épicas, y a través la atmósfera en delicado crescendo de Church y el recogimiento de Trouble in town vamos sospechando que el Coldplay lleno de colorines de los últimos tiempos ha dado paso a una versión más rica en matices y con más poso. Con un Chris Martin dispuesto a bajar la voz, acompañándose solo del piano, en Daddy y a integrar en su canon pop incursiones en el góspel (BrokEn) y en un funk con ascendente afrobeat: Arabesque, cima de la primera parte (y del disco), con voces de Femi Kuti (hijo del icono nigeriano Fela Kuti) y el belga Stromae, y desenlace con improvisaciones free.

La liturgia coral de When I need a friend cierra con calidez la primera parte, y la guitarra acústica folkie de Guns abre la segunda. Martin en modo cantautor, y secuencias sensibles en Èkó y Old friends, desarrollando la franca y sencilla luminosidad de un Paul Simon. El Coldplay más propenso a los grandes volúmenes no se ha desvanecido y resurge con ese Orphans propulsado por coros vivificantes, con el rey Midas sueco Max Martin en los créditos de producción, listo para conquistar el estadio cuando llegue el momento (que llegará).

A juego con esa euforia, Champion of the world vuelve a realzar los ánimos con otro estribillo comunitario y un mensaje de fortalecimiento interior quizá algo populista pero resultón. El telón baja con Everyday life, donde Martin invita a seguir bailando cuando las luces se apaguen y desliza una sucesión de serenos aleluyas, y queda la sensación de que Coldplay se ha salido con la suya en la espinosa misión de modular la efervescencia y allanar la mística, entregando un producto pop global con muchos perfiles e hijo de su tiempo. JORDI BIANCIOTTO

OTROS DISCOS DE LA SEMANA

Esa diva casi virtual llamada Hannah Diamond suena más real y emocional que nunca en 'Reflections', otro clásico instantáneo del subgénero 'disco de ruptura'. Mano a mano con el productor A. G. Cook (habitual de Charli XCX), Diamond se ha marcado una bellísima colección de lamentos cibernéticos. Caerán lágrimas pixeladas. JUAN MANUEL FREIRE

Los renovados The Bad Plus, ahora con Orrin Evans al piano, siguen vivos. Una vez más, presentan partituras propias donde mandan la emoción y la identidad de grupo. Y como si reconocieran su propia condición de clásicos, por primera versionan vez varias piezas propias de discos anteriores. Más de lo mismo. Que en su caso, no es poco. IGNASI FORTUNY

El músico de Irún adapta en este disco-libro, por encargo de Barnasants, canciones vascas de los 80 y 90 de autores de amplio espectro: de Laboa a Anari y de Oskorri a Negu Gorriak. Piezas envueltas por su serena emotividad, realzando acentos rítmicos y abriendo un espacio para la voz de Atxaga, sin dejar de ser puro Muguruza. J. B.

Este álbum es la demostración de que Israel B quiere quedarse en la primera línea de la música urbana. Y que tiene talento para ello. La voz rasgada de Israel B se abona a la línea melódica, de la mano de los productores Lowlight, 0-600 y $kyhook, para crear un EP que es mucho más a pesar de ser solo 7 cortes- que el single de oro Yyanosé. IGNASI FORTUNY