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Flamenco

«Este disco es pura necesidad de crecimiento personal»

entrevista a... María José Pérez CANTAORA Y LOGOPEDA

 

«Este disco es pura necesidad de crecimiento personal» - FÉLIX VÁZQUEZ

Hago esta entrevista mientras María José Pérez (Almería, 1985) va camino de su casa familiar, en plenas fiestas navideñas, y yo estoy a punto de entrar en una conferencia ilustrada. Las dos, conseguimos robarle tiempo al tiempo y a base de trazos, como el nombre de su segundo disco, hacemos esta entrevista que, como debe ser, se convierte en un diálogo de dos personas con muchas ganas de conocerse. A pesar de atesorar los premios de cante considerados de mayor prestigio en el panorama nacional (Melón de Oro en el Festival Internacional de Flamenco en Lo Ferro, Murcia 2003, Primer Premio Concurso Nacional de Córdoba Don Antonio Chacón, 2007, y Lámpara Minera, La Unión, Murcia, 2015) María José Pérez no sufre ni de vértigo ni de ansiedad, es más, me atrevería a decir que tras estas merecidas condecoraciones la almeriense se siente más segura de sí misma que nunca. Grabó su primer disco en el 2008 y diez años después verá la luz su segundo trabajo ‘Trazos’. Diez años y diez temas que son «diez colores en un lienzo» como nos apunta la cantaora. Pérez tiene claro que quiere mostrar «su cara y su cruz» en este disco, por eso quiere atreverse con otro tipo de musicalidades «que la complementen». Asegura que, a pesar de eso, estamos ante un trabajo de flamenco y nosotros rogamos que así sea, porque Maria José Pérez es cantaora por los cuatro costados. A la espera de que salga al mercado en unos días, nos adentramos trazo a trazo en el alma y las ganas de darse a conocer de esta almeriense sencilla y honesta. Ya, solo por esas virtudes, merece la pena.

—Diez años después surge ‘Trazos’, ¿qué ha pasado durante este tiempo?

—Después de estos años, personalmente me siento más madura y veo más claro hacia dónde quiero dirigir mi carrera. Ya era una necesidad. Me apetecía mucho y sobre todo quería rodearme de gente con lo que yo ‘quería hacer’ desde un punto de vista más comprometido, y también con una visión más actualizada de todo. Cuento con José Quevedo ‘Bolita’ que es la persona que he elegido y que ¡se ha dejado elegir! (se ríe) que desde el primer momento en el que le canté lo que yo quería, le conté la idea que tenía, me escuchó y me dio un sí rotundo…, él está muy al día de lo que está ocurriendo en el flamenco…

—¿Y qué vio Bolita tan claro en este segundo disco?, ¿qué tiene de especial?

—En primer lugar, que no es solo flamenco clásico y en segundo lugar, porque aquí es donde realmente reflejo lo que soy yo y lo que puedo dar de mí. Este disco significa desnudarme para que la gente sepa de mi interior como persona, cantaora o cantante.

—¿Y por qué las dos cosas?, ¿por qué se define como cantante o cantaora? Bien sabe que son cosas diferentes…

—Bueno, yo me defino como cantaora pero en ‘Trazos’ hago un guiño a otra modulación de vocales, y sin querer ‘queriendo’ me paso en algunos temas por esa senda. Pero como bien le digo, son guiños, porque musicalmente siempre es flamenco o canciones metidas en el flamenco…, pero ¡no le quiero desvelar muchas cosas del disco! (se vuelve a reír)

—Pero, ¿por qué quiere despegarse del flamenco ortodoxo una cantaora que ha ganado los mejores primeros premios?

—No, no, ¡no es despegarme, no es despegarme! Es complementar y mostrar mi cara y mi cruz. No es despegarme del flamenco, todo lo contrario, es añadir, es complementar. Es que depende de cómo lo uses….

—Vamos, que va a ver sorpresas, ¿no?

—Si, si… pero sin perder la raíz. Siempre nos ayudamos de ritmos flamencos, de melodías, de toque, de acompañamiento, de mi voz…, pero bueno, en vez de buscar un tema por tangos, por ejemplo, le damos la vuelta a las canciones…

—Y esa decisión, ¿es por qué se ve abocada por el mercado o realmente responde a una necesidad personal?

—Este nuevo disco es pura necesidad de crecimiento personal. Como le digo, siempre intentando dar mi cara y mi cruz y que la gente me conozca, que sepa hacia dónde puedo llegar vocalmente. También, dónde puedo sentirme cómoda. Mire, hay guiños de otros cantaores que ya lo han hecho antes como Enrique Morente cuando cantaba con Lagartija Nick por ejemplo. Esta simbiosis no es buena ni mala, ni te estás acercando ni te estás despegando del flamenco. Es simplemente otra parte de ti. No me alejo del flamenco, todo lo contrario. Lo que intento es abrirme para que la gente me escuche más, precisamente, en el flamenco. Es una llamada de atención para esa gente que no sea tan ‘profesional’. Es como: yo también soy así, te voy a presentar todo lo que tengo. La verdad es que este trabajo me está costando horrores, porque estoy poniendo todo de mi parte, sin apoyo institucional ni nada…, ‘yo me lo guiso, yo me lo como’…

—¿Por qué se llama ‘Trazos’?

—Porque son diez canciones o cantes que los veo como si estuvieran frente a un lienzo donde voy pintando con cada color. Este disco para mí, es como un lienzo donde cada tema va pintando de una manera diferente, como si fuera un trazo distinto. Cada tema aporta un color, una textura.

—Como logopeda. Una persona que conozca perfectamente la estructura de cada cante pero no se cuide la voz, ¿consigue llegar a ‘donde hay que llegar’?

—Mire, cantar es algo muy personal y cada uno lo siente de una manera. Para mí, cantar flamenco es ponerle voz a tus sentimientos. Sobre gustos no hay nada escrito, y cómo plasmar tus sentimientos en tu propia voz, tampoco.

—Es como el lienzo que comentaba…, cada garganta sería uno…

—Sí, exactamente, y cada uno plasma lo que siente…, esos momentos en los que estás en un recital y te sale una noche espectacular…, u otra noche, en la que cantas lo mismo y te sale ‘torcío’…, todo es muy personal y depende del momento, de cómo te sientas anímicamente y estés ese día. También es cierto que a lo largo de una carrera diríamos, más profesional, hay que intentar buscarse a uno mismo y conseguir que tu voz responda a lo que quieres hacer. Que haya cantaores y cantaoras que no lo practiquen vocalmente es totalmente aceptable…, pero quien quiera dedicarse profesionalmente a esto tiene que cuidar su instrumento, al igual que un guitarrista cuida de su guitarra, y le pone su funda, la mantiene limpia…

—¿Y qué tiene que hacer un profesional cuando quiere utilizar su instrumento y éste no le sigue?

—Cuando se tiene actitud y aptitudes para llevar una carrera adelante, pero no lo permite la garganta o las cuerdas vocales, lo que hay que hacer es investigar por qué sucede esto. Lo primero, ir a un otorrino para comprobar que todo está correcto, y si se sigue sin conseguir el objetivo de plasmar cantando lo que él quiere hacer con su voz, hay que intentar una colocación diferente o buscar el error en esa colocación que ya se tiene. Como profesora (imparte clases en la Fundación Cristina Heeren en Sevilla) intento que las cualidades del cantaor o cantaora mejoren, pero que no cambien porque cada uno tenemos una voz y unos rasgos que nos definen. Si tu cualidad no te lo permite, ¡es duro! pero hay que buscarse otra forma de cantar.

—¿En qué ha ganado como cantaora siendo logopeda?

—He ganado en conocer mejor mi instrumento, pero no considero que por ser logopeda o maestra sea una artista más completa que los demás. Yo creo que donde hay que dar el ‘do de pecho’ es encima de un escenario: tenga estudios, no los tengas, seas zurdo o diestro…, en el escenario es donde hay que darlo todo.