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La jornada de Primera División

El Real Madrid no añora a Bale

 

Los futbolistas del Real Madrid festejan uno de los cuatro goles al Getafe. - Foto:AFP

ROBERTO MORALES
23/09/2013

REAL MADRID - 4: Diego López; Carvajal, Pepe, Nacho, Arbeloa; Khedira, Illarramendi (Modric, m.77); Di María, Isco (Jesé, m.84), Cristiano Ronaldo; y Benzema (Morata, m.80).

GETAFE - 1: Moyá; Arroyo (Rafa, m.70), Lisandro, Alexis, Escudero (Roberto Lago, m.46); Míchel, Mosquera; Pedro León, Lafita (Sarabia, m.45), Diego Castro y Miku.

GOLES: 0-1, m.5: Lafita. 1-1, m.19: Pepe. 2-1, m.33: Cristiano Ronaldo, de penalti. 3-1, m.59: Isco. 4-1, m.90: Cristiano Ronaldo.

ARBITRO: Fernández Borbalán. Amonestó a Carvajal, Alexis y Pedro León. Expulsó a Michel por doble amarilla (mins. 32 y 86).

El Real Madrid remontó el derbi madrileño ante el Getafe, el día señalado para el debut de Gareth Bale en el estadio Santiago Bernabéu, que se vino abajo por un percance muscular en el calentamiento y dio paso a un recital físico de Angel Di María con el broche puesto por Isco y Cristiano Ronaldo (4-1).

El día de Bale acabó siendo el del argentino Angel Di María. La afición del Santiago Bernabéu estaba deseosa de ver las cualidades del fichaje estrella y todo se vino abajo a minutos del esperado momento. Una inoportuna lesión muscular hizo que el italiano Carlo Ancelotti cambiara sobre la marcha. Isco Alarcón ocupó el lugar del galés y el Real Madrid volvió a comenzar un partido aturdido.

La premisa marcada en la víspera por Ancelotti no se cumplió. Su equipo se está acostumbrado a inicios con un ritmo menor y los rivales lo aprovechan. El Getafe lo hizo tras ver como Lisandro salvaba bajo la línea de gol un tanto de Cristiano Ronaldo tras un balón en profundidad de Illarramendi al movimiento de Di María.

 

SUSTO INICIAL Hay futbolistas que tienen cogida la medida a estadios. El caso de Lafita es un claro ejemplo y no faltó a la cita en el Bernabéu. Sacando provecho de la pasividad de la defensa madridista, soltó un disparo lejano y se alió con la suerte cuando el esférico golpeó en Pepe para desviar su trayectoria y despistar a Diego López. Cuarto gol que le hace al Madrid, el equipo al que más ha marcado en su carrera.

Una vez más el conjunto de Ancelotti se vio obligado a reaccionar. En la búsqueda de un fútbol atractivo de momento apela a lo práctico. Illarramendi aportó más juego que Khedira en una tarde en la que a Isco le pilló a contrapié jugar y hasta la segunda parte no despertó, y en la que Benzema anduvo desaparecido. El balance ofensivo madridista se basaba en dos futbolistas que hacen todo a alta velocidad: Di María y Cristiano.

El caso del argentino es el premio a la lucha. Cuando sintió que la llegada de Bale le dejaba sin hueco y que su rol cambiaba actuó de forma diferente a Mesut zil. Encaró el momento y trabajó más fuerte que nunca. Se ha ganado los minutos y los aprovecha con hambre de éxito. Es el espejo en el que debe mirarse Benzema.

La falta de intensidad defensiva la pudo aprovechar el venezolano Miku, que cedió a Pedro León y chutó mal con todo a favor para aumentar la brecha. Perdonó y el Real Madrid se levantó a balón parado. Una falta de Di María encontró pasividad en la zaga del Getafe, el remate de Cristiano, la parada de Moyá y Pepe, ayer capitán ante el descanso para Sergio Ramos, en la zona del nueve para empujar el balón a la red.

Empataba con poco esfuerzo el conjunto madridista al que le bastaron unos minutos de alto ritmo para remontar. Frágil el Getafe cuando Di María apareció en todas las jugadas. Hizo lucirse a Moyá con un zurdazo con rosca antes de un penalti por mano de Míchel, en la barrera al lanzamiento de falta de Cristiano. El portugués no falló.

En la segunda parte, Benzema se encontró con dos claras ocasiones que volvió a fallar. Los silbidos comenzaron a llegar.

El Getafe había rebajado el nivel de la primera parte. Mosquera intentaba tirar del equipo para adelante pero ya era imposible. Moyá era el protagonista con brillantes paradas. Dos buenas manos abajo a disparos de Cristiano antes de asistir a los minutos mágicos de Isco. El malagueño comenzó a pedir la pelota. Como si fuese un delantero le puso pausa al amago, aguantó con el balón cosido al pie y sacó un disparo de rosca imparable.

La afición madridista fue consciente del duro momento de Benzema. El francés tuvo dos cabezazos sencillos para marcar que mandó al limbo. De los silbidos se pasó a una cerrada ovación de ánimo.

El partido estaba sentenciado pero había un jugador en el campo que siempre quiere más. Es Cristiano Ronaldo. Chutó al poste a diez minutos y en la última jugada sacó un taconazo al pase de Khedira para convertir el triunfo en goleada.