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COMPETENCIA

Multa de 54,26 millones a un cártel de 19 empresas de montaje y mantenimiento industrial

La CNMC entiende que las implicadas encarecieron los servicios al sector energético y petroquímico

 

El presidente de la CNMC, José María Marín Quemada. - PEDRO PUENTE HOYOS

09/10/2019

La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) ha desmantelado y sancionado el cártel organizado por 19 empresas de montaje y mantenimiento industrial, que fue creado para encarecer los servicios prestados fundamentalmente a empresas del sector energético y petroquímico.

Las sanciones al conjunto de las empresas se elevan a 54,26 millones de euros y, en el caso de los directivos implicados, a un total de 280.500 euros.

Entre las empresas multadas figuran dos filiales de ACS. De hecho, la mayor sanción ha recaído sobre una de ellas, Mantenimiento y Montajes Industriales (MASA), con 14,64 millones de euros, mientras que la otra filial, Mantenimiento y Ayuda a la Explotación y Servicios (MAESSA), ha sido sancionada con 3,49 millones de euros.

Junto a ellas figuran otras empresas como Duro Felguera Operaciones y Montajes, con una multa de 1,32 millones de euros, y Sacyr Nervión, con una sanción de 1,16 millones de euros.

Además, la CNMC ha puesto en conocimiento de la junta consultiva de contratación pública del Estado, dependiente del Ministerio de Hacienda, el expediente sancionador para que las empresas participantes en el cártel queden sujetas a una prohibición de contratar con el sector público, excepto en el caso de las empresas que solicitaron acogerse al Programa de Clemencia de la CNMC, que vigilará a las compañías para que no vuelvan a repetir esta conducta ilícita.

El montaje y mantenimiento industrial requiere estándares complejos y específicos de seguridad, calidad industrial y medioambientales. Por ello, según explica la CNMC, las grandes empresas del sector energético y petroquímico adjudican dichos servicios a empresas especializadas para el mantenimiento de instalaciones como depósitos, tanques en centrales de generación y aeropuertos. La contratación se realiza a través de licitaciones privadas.

En concreto, según el organismo presidido por José María Marín Quemada, las empresas sancionadas crearon un entramado para repartirse clientes y licitaciones, intercambiar información sensible con sus competidores, realizar ofertas de cobertura, fijar compensaciones y precios.

Dichas actuaciones se consideran constitutivas de un cártel, una conducta prohibida, de acuerdo con la Ley de Defensa de la Competencia y el Tratado de Funcionamiento de la UE.

Desde el 18 de enero de 2001 hasta la realización de las inspecciones en julio del 2017, el cártel se repartió al menos 746 licitaciones. Estos concursos privados los realizaron cerca de una veintena de clientes, entre los que se encuentran fundamentalmente a empresas del sector energético y petroquímico.

La CNMC ha acreditado al menos 18 reuniones a las que acudían las empresas de ámbito nacional o que operaban en varias zonas para coordinar el cártel.

En este sentido, según la CNMC, diferenciaban los proyectos en los que les interesaba realizar ofertas de los que, por su dimensión, se dejaban "para empresas locales", coordinados por una empresa de ámbito nacional. La empresa coordinadora era la encargada de organizar la presentación de las ofertas con las empresas locales, cuya actuación era complementaria, pero necesaria, para hacer efectivos los acuerdos anticompetitivos.

El 'modus operandi' de la trama fue evolucionando debido a su larga duración. En una primera etapa, la empresa designada para ser la adjudicataria de la obra daba sus precios para que fueran elevados por las demás mediante ofertas de cobertura hasta un cierto porcentaje.

En una etapa posterior, explica la CNMC, las empresas se intercambiaban versiones de archivos 'Excel', que iban rellenando cada una con los precios y las ofertas de cobertura. Posteriormente, establecieron códigos propios, como números o siglas para las empresas participantes, indicando con un sí o con un no, si las empresas participaban en una licitación concreta.

Los mecanismos de contacto entre los partícipes de la trama también fueron evolucionando a lo largo de 17 años para dificultar su detección, desde faxes, contactos telefónicos, hasta WhatsApp o correos electrónicos.

La CNMC ha señalado que la detección del cártel ha sido posible gracias a la denuncia realizada por la empresa Navec que, al poner en su conocimiento la existencia del cártel, a través del Programa de Clemencia, se ha beneficiado de la exención en el pago de la multa impuesta. Sin embargo, uno de sus directivos, también sancionado, no se ha beneficiado de las reducciones previstas al no colaborar con la CNMC.

Por otra parte, tras las inspecciones realizadas por la CNMC, otra de las empresas participantes en el cártel, Enwesa, presentó una solicitud de reducción del importe de la multa y aportó elementos de prueba adicionales, por lo que se le ha reducido la multa impuesta en un 50%.

Por último, la CNMC ha remitido esta resolución a la Junta Consultiva de Contratación Pública del Estado, ya que algunas empresas pueden verse afectadas por una prohibición de contratar con el sector público.

Esta resolución pone fin a la vía administrativa, y se puede interponer recurso contencioso-administrativo en la Audiencia Nacional en el plazo de dos meses desde el día siguiente al de su notificación.