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LA NUEVA LEGISLATURA

La constitución del Congreso abre un diciembre vertiginoso

La semana del 16 de diciembre es la fecha en la que Sánchez quiere someter a votación su candidatura. Si persistiese el bloqueo, las Cortes se disolverían y las terceras elecciones serían, como pronto, en abril

 

El hemiciclo del Congreso durante el debate de los Presupuestos. - EFE

EL PERIÓDICO
03/12/2019

La constitución del Congreso, fijada para el martes, activará un proceso en el que intervendrá el Rey, convocando a los representantes de los distintos partidos a Zarzuela y culminando con la celebración del pleno para la investidura del próximo presidente del Gobierno. Estos son los pasos a seguir una vez se constituyan las Cortes de la decimocuarta legislatura.

Tras la sesión constitutiva, la persona elegida para presidir el Congreso se desplazará a Zarzuela para informar al jefe del Estado, de manera que Felipe VI pueda abrir una ronda de consultas con los partidos que han obtenido representación en la Cámara para decidir a quién encarga someterse a la sesión de investidura. Pero esta vez, se añade una peculiaridad: dado que el PSOE y Unidas Podemos anunciaron un preacuerdo para un gobierno de coalición en menos de 48 horas desde el cierre de las urnas y que los socialistas iniciaron los contactos con el resto de formaciones justo después, es previsible que todo esté ya cerrado cuando el Rey convoque esa ronda de consultas.

Ronda de consultas y día de la Constitución

En esta ocasión podrán acudir a Palacio más de una veintena de partidos y está por ver si esa ronda se convoca antes o después del 6 de diciembre, con motivo de la tradicional recepción institucional en el Congreso por el Día de la Constitución. Para fijar esas reuniones también será crucial saber si finalmente Felipe VI es el encargado de representar a España en la toma de posesión como presidente de Argentina de Alberto Fernández, prevista para el 10 de diciembre.

En cualquier caso, se calcula que el 12 de diciembre acabará el plazo de cinco días hábiles para formar los grupos parlamentarios de la Cámara, siguiendo las previsiones reglamentarias. Ese plazo comienza tras la constitución del Congreso y tiene en cuenta que por medio hay dos días festivos: el 6 y el 9 de diciembre, ya que en Madrid se pasa a ese lunes el festivo de la víspera, Día de la Inmaculada Concepción. Después, la Mesa del Congreso deberá ratificar los grupos parlamentarios para constituir la Junta de Portavoces, que es el órgano que ordena las sesiones plenarias y, por ende, el pleno de investidura, cuando se convoque.

Grupos y Junta de Portavoces

Así las cosas, la semana del 16 de diciembre se prevé como la primera en la que se podrá convocar un pleno, puesto que ya estarán constituidos los grupos parlamentarios y la Junta de Portavoces. Más allá de estas cuestiones formales y de los tempos, todo dependerá de si para entonces PSOE y Podemos han logrado sumar apoyos suficientes para garantizar la investidura del socialista y, en particular, de cómo se desarrollen las negociaciones abiertas con ERC, cuya posición es crucial.

El pasado viernes, la portavoz del Gobierno en funciones, Isabel Celaá, aseguró que el candidato del PSOE no comparecerá para pedir la confianza de la Cámara si no tiene amarrados los apoyos y abstenciones que le garanticen salir exitoso del debate. "No iremos a una investidura fallida", dijo. Será investido presidente aquel candidato que consiga la confianza del Congreso por alguna de estas dos vías: en la primera votación sumando la mayoría absoluta (176 diputados) o, en una segunda oportunidad, 48 horas después, logrando más votos a favor que en contra.

Aunque Sánchez llegue a la investidura con garantías de éxito, siempre habrá que tener en cuenta para fijar la fecha de esa primera votación el riesgo, aunque sea mínimo, de una nueva repetición electoral. Y es que, en caso de que no fructificase ninguna investidura, las Cortes se disolverían al cumplirse dos meses de esa fecha, para celebrar otras elecciones 47 días después. Es decir, que aún no se puede descartar la celebración de unas terceras elecciones generales en menos de un año.

Elegir la fecha sin olvidar el riesgo de fracaso

Así, dado que se acostumbra a votar en domingo, la fecha de esa sesión plenaria debe elegirse contando con que en ese tránsito hay dos meses consecutivos de 31 días (diciembre y enero) y un mes de febrero con 29 días. Si Sánchez logra ser investido en ese primer pleno, podría tomar posesión el fin de semana anterior a Navidad y nombrar de inmediato a sus ministros. Con un Ejecutivo ya en el banco azul se podrá celebrar la sesión solemne de apertura de legislatura, presidida por el Rey, lo que no se espera hasta enero.

En todo caso, las comparecencias de los nuevos ministros en sus respectivas comisiones del Congreso para exponer sus planes no podrán celebrarse hasta, como pronto, mediados del mes de enero. En primer lugar, los grupos parlamentarios deben llegar a un acuerdo sobre la composición de las comisiones, luego éstas deben constituirse y después la Mesa del Congreso debe autorizar expresamente que se reúnan, dado que enero es inhábil a efectos parlamentarios según la Constitución.

Por el contrario, si el candidato socialista no consigue ser investido en ese debate, tras la primera votación fallida comienza a contar un plazo de dos meses para posibles nuevos intentos. Eso implica que, si hubiera un fracaso a mediados de diciembre -como ocurrió con las fallidas investiduras de Pedro Sánchez en marzo de 2016 y julio de 2019-, y si no se lograra una alternativa viable en los dos meses posteriores, habría que disolver las Cortes nuevamente a mediados de febrero para acabar celebrando nueva elecciones, como pronto el 5 abril.