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Los antibióticos y sus resistencias

 

10/11/2019

Sin embargo, el uso indebido de estos medicamentos ha dado como resultado que cada vez más bacterias se vuelvan resistentes a los antibióticos, lo que sin duda ha vuelto a complicar la lucha contra las enfermedades.

El primer antibiótico y el más conocido es la Penicilina, descubierta por Alexander Fleming en el año 1928.

LA PENICILINA

En septiembre de 1928, una espora de Penicillium Notatum se posó sobre una placa de Petri que probablemente luego se dejó olvidada Alexander Fleming durante las vacaciones. El hongo comenzó a crecer y produjo la penicilina, que luego eliminó a los estafilococos (bacterias que se agrupan en pequeños racimos) que estaban en los alrededores en el interior de la placa. Cuando descubrió que las bacterias habían dejado de crecer en un anillo cercano al moho, en lugar de tirar la placa a la basura y seguir con sus trabajos, decidió analizar aquel fenómeno.

Así, descubrió que el hongo producía un tipo de caldo, al que llamó «penicilina», que era capaz de matar a algunas bacterias. Pero abandonó sus trabajos entre 1929 y 1931 porque sus experimentos le indicaron que aquella sustancia no permanecería en el cuerpo después de ser inyectada y que por ello no podría servir para tratar una infección.

Sin embargo, sus artículos y conferencias acerca del tema fueron retomadas por Howard Forey, Ernst Chain y Norman Heatley, quienes purificaron la penicilina y la usaron en ratones infectados con estafilococos para salvarles la vida. Después de superar los ensayos clínicos en humanos, Florey, Chain y Fleming recibieron el premio Nobel en 1945 por el descubrimiento y producción de la penicilina. Aquello estimuló la búsqueda de nuevos antibióticos y transformó la medicina.

BACTERIAS ‘VERSUS’ VIRUS

Las bacterias y los virus son microorganismos invisibles al ojo humano, están presentes casi en cualquier ambiente y pueden hacernos enfermar, muchos de ellos ya existían en tiempos en los que en la Tierra no había todavía seres vivos mayores, pero al margen de eso, poco más tienen en común

¿Qué son los virus?

Los virus son microorganismos compuestos por ácidos nucléicos y proteínas que solo sobreviven y se reproducen cuando se alimentan de un ser vivo, que se conoce como célula huésped. No están considerados como beneficiosos para el organismo, pudiendo llegar a causar enfermedades muy graves e incluso mortales como el Ébola por ejemplo.

El motivo de por qué los antibióticos no son eficaces contra los virus, es que estos medicamentos se dirigen a las membranas bacterianas que poseen características diferentes a las que presentan los virus, o bien a los procesos internos que permiten la vida a las bacterias, los cuales no existen en los virus.

¿Qué son los bacterias?

Por su parte, las bacterias son microorganismos unicelulares que tienen la propiedad de crecer y reproducirse por si mismos. En algunos casos llegan a ocasionar enfermedades. En cierta medida se puede decir que el organismo precisa de las bacterias para funcionar correctamente.

Una de las principales diferencias entre virus y bacterias es su tamaño. Estas últimas pueden llegar a ser hasta cien veces más grandes que los virus. La mayor parte de las bacterias tienen un diámetro aproximado de entre 0,6 y 1 micrómetro (µm), de manera que pueden verse con un microscopio óptico, mientras que los virus, de tamaño notablemente menor, sólo pueden detectarse por microscopía electrónica.

Las enfermedades vinculadas a las bacterias y consideradas infecciosas necesitan de un tratamiento con antibióticos, mientras que en el caso de los virus se utilizan vacunas o antivirales.

RESISTENCIA FEROZ

La resistencia a los antibióticos constituye a día de hoy la primera causa de muerte en los hospitales. Y como alerta la Organización Mundial de la Salud (OMS), supone ya una de las principales amenazas para la salud pública en todo el mundo. Además, el futuro no se presenta demasiado halagüeño, dado que el número de investigaciones para el desarrollo de nuevos antibióticos es mínimo. De ahí que la importancia, vital, de utilizar adecuadamente estos fármacos para que no pierdan su eficacia, es cuestión de usar correctamente los antibióticos y controlar su uso.