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ENTREVISTA CON EL OCTOCAMPEÓN DEL MUNDO

Márquez: "El dinero no será lo más importante para renovar con Honda"

"Me gustaría que me recordasen como un pura sangre, como alguien que lo dejó todo en la pista, como recuerdan a Randy Mamola", señala el lider de Honda. "Sí, sí, tengo novieta y somos muy felices, de lo contrario, no estaríamos juntos. Creo que no me va a despistar de mi trabajo", reconoce el octocampeón

 

Marc Márquez, en Phillip Island, antes de la entrevista con EL PERIÓDICO. - ALEJANDRO CERESUELA

EMILIO PÉREZ DE ROZAS
26/10/2019

Evitamos las presentaciones ¿verdad? Con todos ustedes Marc Márquez Alentá. Campeonísimo de todo. Ya saben, nacido en Cervera (Lérida), hace 26 años. Poseedor de casi todos los récords de precocidad de la historia del motociclismo.

-Lleva usted 15 podios en 16 grandes premios, me lo explica. 

-Era el objetivo de este año: estar siempre en el podio. Y, sí, lo estamos consiguiendo. Es mi año más sólido, con diferencia, incluso en circuitos que no me van y en situaciones extremas.

-Si fuese uno de sus rivales ¿qué pensaría al ver a Márquez primero desde el minuto uno de cada viernes? 

-Pensaría: ¿qué tiene este tío? ¿qué hace diferente a mí para ser tan rápido, tan pronto? Eso es lo que hago yo, por ejemplo, cuando ‘Dovi’ (Andrea Dovizioso) o Fabio (Quartararo) van más rápido que yo en algún punto del circuito, el que sea.

-Pero eso de salir cada viernes como una bala tiene truco ¿no? 

-Primero, quiero tener un buen tiempo pronto para no tener problemas de calificación. Y, segundo, intento sembrar, cuanto antes, la duda en la mente de mis rivales. Es la manera de forzarles a buscar soluciones donde no las hay, donde no las encontrarán y, mientras, tú avanzas. Quiero que estén más pendientes de mi que de ellos.

-La Honda de este año le ayuda mucho en esa misión ¿no? 

-Tenemos mejor motor, sí, más potencia, más velocidad punta. Hemos perdido alguna cosa, por ejemplo, la durabilidad del neumático trasero, pero ahora ya solo dependo de mí. El año pasado, tenía que ir siempre a rebufo de ‘Dovi’. Ahora entro un poco más lento en las curvas, pero salgo más rápido.

Marc Márquez, con su gorra de 8 veces campeón del mundo, en Phillip Island / ALEJANDRO CERESUELA

-Gustó mucho que, al celebrar su 8º título, dijese que le gustaría ser recordado como Randy Mamola, un piloto espectacular, que, aunque no ganó títulos, fue amado por el público. 

-Randy es un tipo excepcional. Hablamos mucho. Me felicita mucho. Me quiere mucho. Y, sí, me gustaría que me recordasen como le recuerdan a él, un piloto que lo dio todo en la pista y que hizo disfrutar, más que nadie, al público, por su agresividad y entrega. Yo lo hago todo a tope, todo. Y, en ese sentido, quiero que me recuerden como un pura sangre, como alguien que lo dio todo en las carreras e hizo disfrutar a la gente.

-Cuentan que, a los 9 años, usted lloraba desconsoladamente cuando acababa segundo. 

-Eso era así, sí, pero ya he dejado de ser un niño. Ya he asumido, aunque me ha costado mucho tiempo, que perder forma parte del deporte. Ahora, perder me crea impotencia. Rabia no, porque rabia es una palabra muy fuerte. De niño, todo se traducía en lloros; ahora es impotencia, decepción. Y, enseguida, ganas de revancha, bien intencionada. Que sepa que no me gusta ni siquiera perder al parchis con mi abuelo Ramón.

-Usted es el jamón entre dos generaciones, la liderada por Rossi y Lorenzo y la encabezada por Quartararo, Viñales y Rins. 

-Lo más difícil es sobrevivir a las distintas generaciones que te rodean. En ese sentido, soy el primero en admirar y respetar lo que ha hecho y está haciendo Valentino (Rossi), quien, después de una época de gloria y llegar a la cima de su carrera, está logrando alargar su carrera de una forma muy digna, compitiendo a un gran nivel. Una cosa está clara: hay que saberse reinventar continuamente.

-Cal Crutchlow, su compañero en Honda, dice que usted es tan bueno, tanto, que sería capaz de ganar con cualquier moto. 

-Yo no lo creo. Y no lo creo, primero, por respeto a todos mis rivales. Siempre parece que el jardín del vecino luce más bonito que el tuyo, pero yo, la verdad, no sé de lo que sería capaz con otra moto. Yo siempre buscaré el sitio que me ofrezca la mejor moto para competir.

-En ese sentido, podría decirse que el dinero no será lo más importante a la hora de renovar por Honda y seguir compitiendo con ellos en MotoGP. 

-El dinero ayuda mucho, desde luego, pero no será, no, lo más importante a la hora de empezar a hablar con Honda de mi renovación. Pero le explicaré que, cuando te encuentras en el mejor momento de tu carrera, cuyo final no sabes cómo será, a la hora de negociar intentas exigir, pedir, conseguir, lo mejor en todos los aspectos. Y, sí, el dinero, en ese sentido, es importante, pero no vital, no es el punto más importante. Quieres ser reconocido al nivel de lo que estás consiguiendo, pues no sabes donde estarás dentro de dos o tres años, si podrás seguir pidiendo mejoras o tendrás que conformarte con la moto que te den. Nunca lograrás el contrato perfecto, pero debes perseguirlo en todos los aspectos: económico, técnico y deportivo.

-Seguir con su equipo, mantener esa estupenda familia que le rodea en su boxe, debe ser otra de sus prioridades. 

-Por supuesto, pues cuando hablamos de equipo hablo de mi entorno más cercano, de la familia que empieza en Cervera y la familia que convive conmigo en los circuitos. Tenerlo todo organizado, fiarte de tu gente, confiar ciegamente en ellos, te permite descansar, entrenarte y competir sin otra preocupación que tu trabajo. Todo el mundo sabe que la amistad permanecerá siempre, pero que al circuito vamos a trabajar. Luego, nos iremos todos de fiesta o nos consolaremos mutuamente, pero el trabajo es el trabajo.
 
Giacomo Agostini, récord de títulos (15), ha visitado a Márquez en Australia. / ALEJANDRO CERESUELA

-Dice Quartararo que lo que más envidia de usted es que, en plena carrera, siempre toma la decisión correcta, siempre. 

-Bueno, bueno, no siempre, no siempre. Hay tres detalles importantísimos al analizar esta delicada cuestión. Uno: debes aprender de tus errores, has de ser autocrítico al analizar tu carrera y sacar conclusiones que te ayuden a mejorar en el siguiente gran premio. Dos: la experiencia, que es lo que le falta, por ejemplo, a Fabio, es vital en esos momentos y circunstancias, te ayuda muchísimo a no equivocarte. Y tres: has de tener la velocidad necesaria para ejecutar lo que imaginas en tu cabeza, pues puedes ver muy claro, en tu cabeza, qué es lo que hay que hacer en cada momento, dónde y cómo hacerlo pero, si no tienes la velocidad, ¡olvídate!, no te saldrá. La decisión es más fácil de ejecutar cuando tienes las armas para hacerlo.

-Usted elogia continuamente a Leo Messi y Rafa Nadal, pero hay quien piensa que usted podría, por edad, logros y trayectoria, sentarse perfectamente en esa misma mesa. 

-He oído decir eso a mucha gente, pero ni me veo ni quiero verme a su altura. Quizá, cuando me retire y mis números hablen más de mí que mi personalidad y pilotaje, haya gente que me coloque ahí. Pero, de momento, Messi y Nadal son dos deportistas que me inspiran, modelos a seguir, mis ídolos y referentes. No quiero sentarme aún en su mesa, pues me temo que eso cambiaría mi mentalidad. 

-Hay quien bromea en el 'paddock' sobre el hecho de que el gen de la velocidad, en los hermanos Rossi y Marini, es, lógicamente, de mamá Stefania, la madre de ambos, y no del piloto Graziano Rossi, papá del ‘Doctor’. ¿Quién es portador de ese gen, mamá Roser o papá Julià? 

-Es evidente que, en nuestro caso, está compartido, muy repartido, entre mamá y papá. No creo demasiado en eso de un gen característico de la velocidad, ni siquiera, mire, de un portentoso talento competitivo. Puede que ambas cosas coincidan, sí, pero yo creo más en cómo te educan tus padres, así como tu personalidad, empeño y determinación. Y, en ese sentido, tanto Àlex como yo hemos tenido una educación muy rigurosa, hemos sido los niños más felices del mundo, pero rectos como palos, nuestros padres siempre nos pusieron los puntos sobre las íes.

-Usted se volverá loco si Àlex logra el título de Moto2, lo digo porque ha llegado a decir que lo cambiaría por su octava corona. 

-Me hace muchísima ilusión, sí, pero no quiero añadirle más presión a su misión. La alegría de uno de los tuyos la disfrutas, a veces, y este es mi caso, más que la tuya propia. Àlex sabe que lo querré igual si gana el título como si no lo gana, pero sería hermosísimo conseguirlo.

-Le da muchos consejos. 

-No, no, que va, que va. Eso ocurría antes, en sus inicios. Ahí yo me atrevía más, iba más de hermano. Àlex ya es muy profesional, tiene a Emilio (Alzamora, manager de ambos hermanos), a papá y un gran equipo alrededor suyo y, por tanto, solo le comento lo que me consulta o algún detalle que yo observo y que le puede servir para mejorar. Solo quiero que sepa que estoy ahí por si me necesidad. Nada más. 

-Por cierto, ¿cuándo piensa estrenar su casa, parece que se está retrasando el evento? 

-Bueno, bueno, no me hable de eso, por favor. Juro que es la primera y última casa que me hago. Esto de hacer obras es tremendo, impresionante, no había vivido nada igual. Si Honda tardase tanto en hacer la moto del año que viene, me quedaría si competir la próxima temporada. Espero poder estrenarla en enero o así. Qué se yo…

¿Podemos hablar de Lucía? 

-Podemos hablar de Lucía, sí ¿qué quiere saber?

-Nada, nada en especial, solo quisiera saber qué tal les va. 

-Bien, muy bien, ya ve, tengo novieta. Tengo novieta y muy contento, muy feliz. Ya sabe, siempre aparecen situaciones nuevas en tu vida y ésta es una de ellas. Pero, sí, muy contento porque me aporta mucha felicidad. Es evidente que, si no fuese así, no estaríamos juntos ¿verdad? Y, respecto a mi profesión, a las carreras, creo que no me despistará. Si tienes pareja es para sentirte mejor, para que te aporte estabilidad y felicidad.