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Cartas al director

 

11/09/2019

RELATO

A Santiago Castellano Martín

José Antonio Rubio Fernández

Talavera la Vieja (Talaverilla)

 

Aprovechando que está en boga tanto el dolmen de Guadalperal (El Gordo) como los restos romanos de Talavera la Vieja (Talaverilla), les traigo el relato de Santiago Castellano Martín (Losar de la Vera, 1920), que estuvo los trece últimos años de encargado del regadío de la finca Guadalperal, al otro lado del río, hasta que fue inundada por el pantano de Valdecañas en 1963. Recuerda que a aquellos restos nunca se le había dado la importancia que merecía, precisamente por ser un resquicio arqueológico único. También comenta que estaba situado a la izquierda del camino que iba desde el pozo de captación del agua de riego hasta vega Redonda, que era una de las parcelas, junto con la vega Grande y el Vegazo, que componían las sesenta hectáreas de regadío de la finca. El resto era de secano. Allí había seis aparceros durante todo el año, algunos obreros eventuales y el encargado de las bombas del pozo era el tío Claudio, natural de Peraleda de la Mata. Todos conocían el dolmen y raro era el día que no pasaban por el lugar.

En la finca vivía con su familia y con el resto de familias trabajadoras. Concretamente, algunos de sus hijos (Ignacio y Santiago), en edad de escolarización, tenían que cruzar el río Tajo todos los días a través de la barca que regentaba el tío Gorín para poder asistir en Talaverilla a las clases de don Lucas y don Ángel.

Tanto él como su familia, después de inundarse las tierras, estuvieron unos años en la finca La Barquilla, propiedad del Marqués de Griñón, y después emigraron a Madrid. A pesar de todo y de los años transcurridos, aún conservan buenas amistades de Talavera la Vieja entre las que se encuentra el que escribe estas líneas.

SOCIEDAD

Una utopía para todos

Javier Ortega

Santa Coloma de Gramenet

Cada vez me pregunto más hasta dónde vamos a llegar como sociedad. Desde siempre, he sido muy observador, lo observo todo: personas, lugares, comportamientos... Y todo de forma instintiva, por lo que a veces tengo que obligarme a parar. Esto me ha llevado a ver esta sociedad desde un punto de vista alto, como si volara por encima de todo, y no quiero bajar, me da miedo, solo quiero observar, porque no comprendo el estrés, la agonía, la agresividad, la chulería y el querer ser más que nadie que tanto les gusta a muchos. ¿Qué nos hace ser así? ¿Ha sido la televisión, las amistades, la corriente social? Quiero que esto pare, no podemos seguir viviendo así, debemos tomar conciencia y no dejarnos manipular, hay otras vías y hay que cambiar. En definitiva, solo quiero una utopía, pero no para mí sino para todos.