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A la intemperie

El Gobierno de España contra España

El Ejecutivo central está al servicio del país y de su unidad. O debiera de estar

 

El Gobierno de España contra España -

Fernando Valbuena Fernando Valbuena
03/11/2018

Mi hija habita la candidez. Al menos, en lo que al Derecho se refiere. El Derecho, a veces luminoso --casi divino--, a veces oscuro como los caminos del Averno. Luminoso como el Derecho Romano, triunfante fundamento de nuestro modo de entender la vida en sociedad. Glorioso. Deslumbrante. Algo así como si un dios beatífico les hubiera entregado a los hombres, míseros mortales, la herramienta suprema para discernir el bien del mal. Algo así como la loba Luperca amamantando lo mismo a senadores que a pretores.

Mi hija, estudiante de Derecho, no le tiene el respeto que le debiera tener al viejo y nutricio Derecho Romano. Mi hija, estudiante de Derecho, cree firmemente que el Derecho –el derecho positivo-- tiene respuestas exactas para cada conflicto jurídico. Siendo yo abogado, profesión a la que he dedicado muchos años de mi vida y por la que siento una rendida devoción, me consulta cuando tiene a bien, que normalmente suele ser cuando ha de resolver algún caso práctico. Mi hija, en su candidez, aún cree que para cada conflicto hay una respuesta. Solo una. Exacta, por supuesto.

Lo único que he aprendido durante mis años de ejercicio es que todo depende. Principio éste del todo depende que igualmente puede enunciarse diciendo que tal vez sí o tal vez no. Es lo único cierto cuando el justiciable busca amparo en el ordenamiento jurídico. En el nuestro y en todos los demás.

Podría contestarse a lo anterior que es el propio ordenamiento jurídico el que determina el modo y la manera en que deben interpretarse las normas a la hora de su aplicación. Lo que en la edad incierta de la candidez pudiera tranquilizarnos, pasados los años, los casos y los desastres, deja de hacerlo. Abierta la puerta a la interpretación asoman las interpretaciones miserables, interesadas y puercas.

Puedo entender que la ideología, socialista o fascista, pretenda borrar los contornos de la verdad. Transformarla. Y lo respeto. A la luz de un ideal, noble y entero, entera y noble ha de ser también la interpretación resultante. Lo puedo entender y lo respeto. Y así, dentro del debate político las interpretaciones pueden ser tantas como personas pensantes. Lo que resulta puerco es que se interprete la ley con el celo puesto en ganar ventaja, urgente y mísera, en provecho propio. Y si quien se mancha las manos en la sangre de semejante crimen es el presidente del Gobierno de España resulta especialmente repugnante.

Cataluña todavía no es independiente y todavía el Gobierno de España está al servicio de España y de su unidad. O debiera de estar. Cuando el presidente y su ministro de justicia reniegan de su misión y fuerzan la interpretación de la ley para congraciarse con los enemigos de España, por muy socios suyos que sean, provocan, al mismo tiempo, asco y tristeza.

Que la ley puede retorcerse a conveniencia es algo que mi hija, estudiante de Derecho, aún ni sabe ni cree posible siquiera. Cuando una sala del Tribunal Supremo se pasa por la faltriquera la ley y, con violencia del texto literal de la propia ley, causa una avería económica descomunal al sistema financiero, a uno se le multiplican las dudas y se le agiganta la única certeza de que todo es posible cuando se trata de interpretar las normas jurídicas; pero cuando el propio Gobierno de España interpreta la ley, despreciando los hechos probados, en contra de España, en contra incluso de los principios a los que dicen servir, entonces, uno quisiera volar allá donde habitan las leyes puras, limpias y vírgenes, huir del presente, volver a los manuales de Derecho Romano de mi juventud, conjugar de nuevo los verbos en latín y soñar otra vez en que la ley sirve a la verdad y a la justicia, cándido y feliz.

   
6 Comentarios
06

Por Tosapla 16:33 - 03.11.2018

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Este vera o no se ha enterado o no se ha querido enterar de que FG & Company hicieron desaparecer, aproximadamente un billon (con B), que los trabajadores habiamos acumulado durante decadas, Con los intereses de este montante, debidamente colocados, se pagarian mas de la m,itad de las pensiones.

05

Por juan de la vera 14:02 - 03.11.2018

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Pues nada , preséntese usted y que no se le olvide si llega a la Moncloa (cosas más raras pasan) pasarle la cuenta a los gobiernos que entregaron el dinero de las pensiones a los bancos de los que son accionistas. Eso sí que es un crimen sangriento. Y luego cuéntele a su hija que Justicia y Equidad ni son sinónimos, por favor

04

Por jordi motlló 12:40 - 03.11.2018

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Lo malo no es la ley ni el Derecho, necesarios para regir sociedades, lo malo, en mi punto de vista, es la interpretación de esta ley y del Derecho. La interpretación que pueden hacer abogados, fiscales y jueces. La interpretación siemore es muy “sui generis” y hay que ser muy ético, muy íntegro y muy empático para ir al corazón de la ley, la norma y el Derecho para aplicarla debidamente. Hay que hacer y luchar para una justicia justa.

03

Por Spirit:the Stallion of the Cimarron 12:35 - 03.11.2018

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España tiene un cáncer terminal y ese cáncer terminal no es precisamente el secesionismo catalán sino el PSOE. Este partido que provocó una guerra civil y su actual líder que también es presidente de gobierno, está destruyendo y envenenando la nación. Lo mejor que le puede ocurrir, no ya a España sino a los mismos españoles es que este partido desaparezca completamente de la escena política y muera, como le ocurrió a la UCD, y sea sustituido por un nuevo partido socialdemócrata moderno no muy diferente a los partidos socialdemócratas o laboristas modernos de las democracias occidentales europeas o no europeas. Este partido llamado PSOE no está diseñado para gobernar la España de la segunda década del siglo XXI. Pero esto, ni yo ni otros lo podemos decidir; esto quien lo tiene que decidir es la ciudadanía española es su conjunto, los votantes y darse cuenta que con ese partido todavía existiendo (en el poder o incluso no en el poder) la destrucción de España, su cultura, sus valores, su unidad, su armonía e incluso hasta su democracia y convivencia están amenazadas. Los votantes en su conjunto tienen que tomar una decisión, a no ser que deseen un suicidio colectivo para el país y que la división, el caos y hasta el conflicto civil vuelva a España. El ambiente sí que está envenenado para que esto ocurra. Receta de urgencia: desaparición total de este cáncer que se llama PSOE.

02

Por Tosapla 10:29 - 03.11.2018

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En mi opinion, explendido articulo Don Fernando. La lástima es que sospecho que la mas media de la poblacion no lo va a entender. Y digo ésto porque de otro modo no se entenderia que hayan llevado a lo mas alto de la autoridad del Estado, a un inepto, amoral. Porque lo que Vd. expresa y lo del doctorado-plagio, es de aurora boreal.

01

Por vistacorta 8:10 - 03.11.2018

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Si la abogacía del estado es tan vulnerable como se dice, también lo seria hace un año, si se ha escuchado que por encima de la honorabilidad esta la unidad, hace que pensemos...........Es conocido que en las facultades donde se enseña derecho, se dice: Para ganar un pleito son necesarias tres cosas, 1ª Que lo que pidas sea razonable,2ª que lo razonable este apoyado con algún articulo de la ley,3ª que el juez lo quiera reconocer.