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Soliloquios

Máquinas robóticas

 

Juan Jiménez Parra Juan Jiménez Parra
13/05/2019

Lo decía no hace mucho un amigo mío: «A más máquinas en movimiento, más humanos parados». Y sí, queramos verlo o no, las máquinas no están jugando limpio con nosotros. La inteligencia humana se vuelca en crear inteligencia artificial con el propósito –se supone- de hacernos la vida más fácil e interesante; y ésta –la inteligencia artificial- empieza a crearnos un problema muy gordo: mandarnos al paro. Partiendo de que cualquier máquina con capacidad para suplir al hombre en el trabajo está dotada de inteligencia artificial, podemos retroceder al siglo pasado para encontrar algunas máquinas traidoras que se valían por ellas solas para desarrollar alguna actividad laboral. Pero este siglo XXI se nos está llenando de artilugios tecnológicos que se están utilizando para hacer prescindible la inteligencia y habilidad humana.

HACE UNOS días supe por los medios de comunicación que se ha subastado y vendido, por primera vez, un cuadro creado por inteligencia artificial. Precio alcanzado: 380.000 €. ¿Hasta dónde vamos a llegar? Ya ni siquiera los artistas, cuyos cerebros son únicos e intransferibles, y crean lo imprevisible, van a ser respetados por sesos compuestos de cables, dispositivos y chips, con los que los robots procesan lo que conocemos como algoritmos, o lo que es lo mismo ideas robóticas.

Hoy he conocido a SAM, el albañil más rápido del mundo colocando ladrillos. He visto, a través de un video en youtube, cómo se afanaba ordenadamente y con celeridad levantando un muro, ladrillo tras ladrillo. Lo excepcional del asunto es que SAM no es un humano, es un robot. A mi amigo Paco, que es albañil, no le ha hecho ni pizca de gracia verlo. «Juanito, pronto me veo en el paro», ha exclamado con mohín cariacontecido.

Poco a poco las máquinas van aprendiendo a copiarnos. A veces copian lo bueno, como barrer la casa, fregar los platos, hacer la comida, lavar y planchar la ropa. Trabajos caseros tediosos que realizan por nosotros sin perjudicarnos. Digamos que en ese caso nos beneficiamos de las máquinas. Pero también nos hacen la puñeta aprendiendo a suplirnos en el trabajo con el que nos ganamos la vida.Y en este otro caso, ¿quién se beneficia?.