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Soliloquios

Peligros del verano

 

Juan Jiménez Parra Juan Jiménez Parra
12/08/2019

Cuando llegan los días más calurosos del verano --los de cuarenta grados a la sombra--, los telediarios siempre guardan unos minutos de emisión para decirnos que durante las horas más abrasadoras debemos buscar la sombra para no sufrir una insolación, y debemos beber agua en abundancia para facilitar la hidratación; no debemos hacer ejercicio físico y no nos meteremos en la piscina de golpe. Raro es que alguien no siga estos consejos, no ya porque los trasmiten constantemente en los medios de comunicación, sino porque no hay alma que aguante la solajera de la tarde a cuarenta grados más de cinco minutos, o que no beba su bochince de agua con frecuencia por pura gana. Tampoco el calor estimula al deportista, y entrar en el agua de golpe es bastante desagradable en el momento del contacto con el líquido elemento. Sin embargo todos los años muere alguien por un golpe de calor, o una indigestión por no haber tomado las correspondientes precauciones antes de entrar en la piscina.

Otro consejo que se suele dar, sobre todo a los jóvenes, es que no se lancen de cabeza a aguas poco profundas y rocosas, porque pueden sufrir lesiones muy graves al impactar contra el fondo. Sin embargo, cada verano alguna persona sufre lesiones muy graves por haber practicado saltos temerarios en lugares peligrosos.

También en verano, los medios de comunicación nos advierten de que estar morenos nos puede salir caro en el presente y en el futuro. Esa piel bronceada que tanto gusta hoy a algunos y algunas –ayer era la menospreciada y digna marca del trabajador del campo--, puede ser el resultado de quemaduras leves que nos pueden acarrear serias enfermedades cutáneas graves con el tiempo. Aun así, hay personas que se torran como granos de café.

Tampoco falta en verano el peligro que traen los mosquitos. Esos minúsculos insectos voladores que nos pueden arruinar el sueño de la noche si no tenemos un insecticida a mano. Eso sí, será una hembra de mosquito la que nos chupe la sangre y nos deje la piel llena de ronchas irritantes. Los mosquitos machos no lo hacen. En el caso de este insecto no se contempla la paridad. Agraciadamente.

*Pintor.