+
Accede a tu cuenta

 

O accede con tus datos de Usuario El Periódico Extremadura:

Recordarme

Puedes recuperar tu contraseña o registrarte

 
 
 
   
 
 

La curiosa impertinente

Trump y Melania

 

Mientras Melania baja del avión con un mensaje de parte de la princesa muerta y homenajea a Diana con elegancia, pulcritud, tipazo y belleza de diosa, su marido llega a Londres a lomos del insulto, las palabras gruesas, los consejos pedidos por nadie y las ganas de bronca.

Parece ser que el lema ese al que tanto partido le está sacando de hacer a América grande otra vez ha evolucionado al cuanto peor le vaya a Europa, mejor me irá a mí y se dedica con la imprudencia siempre de consejera a encarnizar a unos contra otros, propiciar que se odien los que naturalmente están llamados a ser socios, ensalzar a los excéntricos y apoyar a los antieuropeos. Así aconseja a Gran Bretaña un Brexit a lo bestia donde se sustituya la negociación por unos buenos golpes intimidatorios en el pecho al modo rudimentario, primitivo, testosterónico y ese sí, muy fálico, de los grandes chimpancés que se enfrentaban a Tarzán.

No había aterrizado todavía el personaje y ya había calentado el ambiente con unas declaraciones al modo deslenguado y metemiedo de los púgiles de boxeo o al de los jugadores de rugby de Nueva Zelanda, insultando al alcalde de Londres, no se sabe si por ser musulmán o por haber ganado las elecciones sin su consentimiento, llamándole paradójicamente completo perdedor y muy tonto. Tampoco es que en los insultos sea un Quevedo este presidente de nuestras penas, pero debe de ser que no puede ni quiere defraudar a sus seguidores y regala por donde va consejos peligrosos, llenos de agresividad, soluciones expeditivas aparentemente fáciles para problemas complejos y prepotencia.

Una entiende poco de política internacional, pero sabe que con líderes que han hecho de su política un catálogo de empujones a los demás, exigencias de espacio vital, siembra de cizaña, búsqueda de enemigos, ninguneo de los pobres, construcción de muros y humillación de quien no les rinda pleitesía, el mundo se ha encaminado a la ruina.

Volviendo al inicio del artículo, solo queda preguntarnos con aflicción y sorpresa: ¿Pero qué hace esta mujer al lado de semejante marido?

* Profesora